Muchas empresas no se frenan por falta de demanda, sino por falta de talento. Los datos lo confirman con claridad: la falta de talento se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella del crecimiento empresarial. Según el informe presentado la semana pasada del Observatorio de la PIME de Catalunya, el 40,6% de las empresas señala la dificultad para cubrir vacantes como uno de los principales problemas actuales.
Lo más significativo, sin embargo, no es solo el nivel, sino la tendencia: este indicador ha aumentado 4,2 puntos porcentuales en un solo año, convirtiéndose en el reto que más crece entre todas las preocupaciones empresariales. No se trata de una percepción puntual ni sectorial. El problema aparece tanto en la industria como en los servicios, y afecta a perfiles muy diversos: técnicos cualificados, operarios especializados, profesionales TIC y mandos intermedios. El mensaje de las empresas es claro: hay actividad y proyectos, pero falta gente —y, sobre todo, talento— para llevarlos adelante.
El mensaje de las empresas es claro: hay actividad y proyectos, pero falta gente —y, sobre todo, talento— para llevarlos adelante
Ahora bien, conviene precisar el alcance del problema. No se trata solo de una falta de mano de obra en sentido cuantitativo, sino de un problema de talento en sentido cualitativo y, especialmente, de capacidad de retenerlo. En muchos casos, las empresas pueden encontrar personas, pero no siempre con las competencias adecuadas. Esta distinción es clave para entender por qué el problema persiste a pesar de la creación de empleo.
Un desajuste estructural entre oferta y demanda de trabajo
Las causas de esta situación son conocidas, pero se están intensificando. En primer lugar, la tasa de paro en Catalunya se está reduciendo y se prevé que se sitúe alrededor del 8,4% y el 8,5% a finales de 2026. Sigue siendo una tasa elevada, pero cuando el paro baja hasta estos niveles, el problema deja de ser crear puestos de trabajo y pasa a ser encontrar las personas adecuadas.
A esto se añade un desajuste formativo persistente. Las empresas demandan perfiles técnicos y especializados que el sistema educativo —universidades, formación profesional y formación continua— no está generando con la rapidez ni con el volumen necesario. Este desencaje es especialmente visible en sectores como la industria, la construcción o los servicios tecnológicos.
Las causas son diversas, pero el resultado es claro: el país pierde capital humano justo en el momento en que empieza a ser más necesario
Pero hay un tercer elemento, a menudo menos presente en el debate empresarial, que contribuye de manera decisiva al problema: la dificultad para retener el talento formado. Formamos cada año a miles de jóvenes con niveles elevados de preparación universitaria y profesional que acaban desarrollando su carrera profesional en el extranjero. Las causas son diversas —mejores salarios, más oportunidades de carrera o proyectos más estimulantes—, pero el resultado es claro: el país pierde capital humano justo en el momento en que empieza a ser más necesario. Este fenómeno no solo reduce la oferta de talento disponible, sino que empobrece el retorno social de la inversión en educación y refuerza una sensación cada vez más extendida entre las empresas: “El talento está, pero no se queda”.
Consecuencias directas sobre el crecimiento y el servicio al cliente
La falta de talento es un problema económico de primer orden. Cuando una empresa no puede cubrir vacantes, las consecuencias son inmediatas: retrasos en proyectos, renuncia a pedidos, menor capacidad de innovación y, en algunos casos, deterioro del servicio al cliente. Muchas empresas reconocen que esta dificultad limita directamente su crecimiento, incluso en un contexto de demanda relativamente favorable. No es el mercado quien frena la actividad, sino la falta de personas adecuadas.
Además, la escasez de talento presiona al alza los costes laborales, que ya son identificados como uno de los principales obstáculos por el 49,9% de las empresas. En un contexto de productividad moderada, este incremento de costes no siempre puede ser absorbido por los márgenes, lo que acaba reduciendo competitividad y capacidad de inversión. La dificultad para retener talento es, en buena parte, una consecuencia de este problema de productividad: empresas con menos margen tienen menos capacidad para ofrecer salarios competitivos, invertir en formación o diseñar carreras profesionales atractivas, generando un círculo vicioso de rotación y pérdida de talento.
Empresas con menos margen tienen menos capacidad para ofrecer salarios competitivos, invertir en formación o diseñar carreras profesionales atractivas
No hay soluciones simples, pero sí líneas de actuación claras que hay que seguir recordando. En primer lugar, apostar decididamente por la formación universitaria, formación profesional y formación continua, con una orientación mucho más alineada con las necesidades reales de las empresas. La colaboración entre centros formativos y tejido productivo es imprescindible.
En segundo lugar, la mejora de la productividad debe ocupar un lugar central en el debate. Las pymes presentan una productividad un 8% inferior a la media europea. Invertir en tecnología, digitalización, organización del trabajo y dimensión empresarial no solo permite generar más valor añadido y pagar mejores salarios, sino también atraer y retener talento.
Finalmente, hay que actuar sobre una palanca a menudo pospuesta: crear condiciones para que el talento joven formado aquí quiera quedarse o volver. Esto implica no solo salarios, sino proyectos atractivos, estabilidad y expectativas de desarrollo profesional.
En definitiva, la falta de talento no es un riesgo futuro, es una realidad presente. Si no se afronta de manera estructural, este freno silencioso continuará limitando el crecimiento, la competitividad y la capacidad de generar prosperidad. El reto ya no es solo crear empleo. El reto es asegurar que la economía dispone del talento que ella misma forma. Una economía que no es capaz de retener su talento está hipotecando su futuro, aunque hoy presente buenos datos de crecimiento.