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Esteve Business Cars, el reloj suizo del transporte exquisito catalán que seduce a las altas esferas

La firma familiar de los hermanos Esteve opera en un nicho de movilidad premium con el apoyo de un 'family office' para expandirse en todo el Estado

La flota de minibuses de Esteve Business Cars, estacionados en Barcelona | Cedida
La flota de minibuses de Esteve Business Cars, estacionados en Barcelona | Cedida
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
07 de Abril de 2026 - 04:55

Mucho antes de las Olimpiadas de 1992 y de que Barcelona se convirtiera en un polo global de ferias y congresos, los autocares de la familia Esteve ya hacían ruta por el Penedès. Los abuelos y bisabuelos de Josep Esteve operaban líneas de autobús, y su padre sucedió el negocio con el transporte escolar. Pero cuando la cuarta generación tomó las riendas de la compañía hace veinte años -que entonces se hacía llamar Autocars Esteve- el modelo se replanteó de arriba abajo. "Decidimos que no competiríamos por precio en un sector en el que ya estaba todo inventado", señala Esteve a VIA Empresa.

 

Y así, con solo 23 años, un minibús viejo y el ingenio de un mueble bar con una cafetera que "ni siquiera funcionaba", empezó a construir, junto con su hermano, lo que hoy es Esteve Business Cars. Con sede en la calle Zaragoza número 14 de Barcelona, la firma acompaña a artistas de primer nivel en sus giras, como la italiana Laura Pausini, y coordina el desplazamiento de directivos y altas cúpulas hacia los eventos más exclusivos.

"Nuestros clientes buscan discreción, idiomas y puntualidad", enumera Esteve. "Pero además nosotros les ofrecemos unos vehículos que destacan por encima de los convencionales, con un diseño singular hecho en Alemania. No hay ninguno igual", apunta, y describe los componentes de su flota: coches individuales, monovolúmenes, minibuses de diez y dieciséis plazas, y autocares de 30 y 50, buena parte de la marca Mercedes.

 

Montar una flota que funcione como un hotel de cinco estrellas sobre ruedas exige una gran inversión: desde los 150.000 euros de un Mercedes Clase S hasta los 400.000 de un autocar de 50 plazas con salón y mesas

Los interiores se diseñan con una elección cuidadosa de los colores de los sillones, las mesas y las cortinas. Los minibuses, en cambio, se fabrican en Manresa, con personalizaciones adaptadas a la normativa que pide la ITV. “No podemos poner una bañera dentro de un bus”, explica entre risas, “pero sí crear salones, separaciones y espacios que no existen en ningún otro vehículo", añade.

Todo ello recuerda a los servicios de un hotel de cinco estrellas, pero sobre ruedas. "Huimos del estilo rococó del Ritz, siempre hemos buscado una elegancia moderna", afirma Esteve. Por supuesto, esto tiene un coste de diseño y construcción: desde los 150.000 euros de un Mercedes Clase S hasta los 400.000 de un autocar de 50 plazas con salón y mesas. "Aquí también debemos sumar los gastos de mantenimiento, el gasoil y un equipo de limpieza que trabaja desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde para que cada vehículo salga impecable entre servicio y servicio", puntualiza Esteve. 

Del detalle cromático a la fidelización de marca

Salón interior de uno de los autobuses de Esteve Business Cars | Cedida
Salón interior de uno de los autobuses de Esteve Business Cars | Cedida

Con un equipo de hasta quince personas entre chóferes y personal de oficina, Esteve Business Cars sitúa la figura del conductor en el centro de su propuesta de valor. "El perfil de cliente que tenemos no quiere a alguien que ponga una dirección en el navegador y ya", señala Esteve. El estándar de la casa es exigente: dominio de idiomas, conocimiento del protocolo, discreción absoluta, puntualidad y capacidad de actuar como guía local.

Esta apuesta por el detalle llega a extremos casi cinematográficos. La compañía ha aprendido que, en la élite corporativa, los detalles visuales pueden ser una barrera de entrada. Un ejemplo claro es el conflicto cromático con gigantes como Coca-Cola: la multinacional se ha negado a contratar los servicios de Esteve Business Cars porque su flota actual es de color azul, el color corporativo de su gran rival, Pepsi. Para solucionarlo y no perder estas oportunidades de mercado, la firma ya estudia pintar parte de sus vehículos de negro, un color neutro que esquiva las guerras entre marcas.

En la élite corporativa, los detalles visuales son una barrera de entrada: gigantes como Coca-Cola han rechazado el servicio de Esteve Business Cars por el color azul de su flota, asociado a su gran rival, Pepsi

Pero el nivel de exigencia no se queda en la carrocería. En otra ocasión, un grupo de directivos de Bridgestone puso una condición innegociable antes de subir al coche: los neumáticos no podían ser de Michelin, su competencia directa. La empresa asumió el reto, cambió los neumáticos del vehículo para cumplir con la fidelidad de marca del cliente. Y un tercer episodio. Durante la época dorada de las grandes convenciones médicas y farmacéuticas en Barcelona, los hermanos se toparon con el inconveniente que generaba su apellido. "Como nos llamábamos Esteve, muchas marcas no nos podían contratar por un tema de competencia", recuerda el empresario.

En paralelo, el grupo acoge a grupos que, para garantizar una privacidad total durante sus reuniones itinerantes, exigen específicamente un conductor que no entienda su idioma. Otras veces, son artistas de renombre quienes requieren un anonimato absoluto o familias de directivos que buscan un servicio impecable para un desplazamiento íntimo. 

Músculo financiero para conquistar nuevos horizontes

Los autobuses de color azul de Esteve Business Cars | Cedida
Los autobuses de color azul de Esteve Business Cars | Cedida

Anécdotas aparte, cabe decir que el negocio de la familia Esteve no es ajeno a la volatilidad geopolítica. Con un público mayoritariamente norteamericano, cualquier inestabilidad internacional -como la guerra en Irán- afecta la demanda y hace tambalear los viajes de negocios.

Hace diez meses, los hermanos sellaron una alianza estratégica al vender parte de sus participaciones a un family office catalán. "No se trata de una retirada, sino de una inyección de combustible para hacer crecer el proyecto", subraya Esteve. Con este músculo financiero, la firma trabaja para calcar su modelo de Barcelona en Madrid, Valencia e Ibiza. “Solos no nos veíamos capaces”, admite, consciente de que para liderar la movilidad de élite en todo el Estado era necesario un socio que dotara al proyecto de la escala y la seguridad que el contexto global ya no garantiza por sí solo.

La alianza estratégica con un 'family office' catalán dota a Esteve Business Cars de la financiación necesaria para replicar su modelo de lujo en Madrid, Valencia y Ibiza

Sin embargo, crecer no significa masificarse. "No podemos crecer hasta los 50 vehículos, sería inviable porque no hay una demanda suficiente para este nivel de exigencia", reflexiona Esteve. "Y los costes son muy altos", insiste. "Lo que sí podemos hacer es escuchar de manera activa las necesidades de cada cliente, y a partir de ahí incorporar complementos y amenities", señala. "El objetivo es ofrecer el mismo trato que el cliente recibe en un jet privado, pero trasladado al recorrido por carretera", concluye. Esta filosofía de servicio "a la carta" es la que ha blindado la fidelidad de las altas esferas.