La adopción de soluciones autónomas en Catalunya avanza a ritmos vertiginosos, empujada por la necesidad imperiosa de incrementar el rendimiento en sectores como la industria, la logística y la hostelería. La escasez de mano de obra cualificada ha dejado de ser una amenaza latente para convertirse en un reto crítico de competitividad que golpea el tejido empresarial catalán. En este contexto, uno de los principales actores de esta metamorfosis es Marc Solench Tornés, el cerebro detrás de la dirección comercial y técnica de Dibosch, la firma especializada en soluciones de limpieza profesional y automatización de procesos de limpieza.
Avalado por la trayectoria de la compañía -que apoya a las organizaciones en su transición hacia modelos operativos más eficientes-, Solench conoce de primera mano cómo la implantación de estos robots permite optimizar recursos, garantizar la continuidad de los servicios y, sobre todo, liberar el capital humano para tareas de mayor valor añadido. Lejos de los discursos catastrofistas, el experto analiza con VIA Empresa la madurez tecnológica del territorio y avanza de entrada que "la robotización no solo se debe ver como un ahorro de costes, sino como una herramienta para elevar la calidad del servicio y la productividad".
¿En qué punto de madurez se encuentra el mercado de los robots autónomos en Catalunya?
Actualmente, nos encontramos en la fase inicial de la curva de madurez tecnológica. Existe un cierto desconocimiento sobre cómo las estructuras deben adaptarse a la automatización. No obstante, la falta de personal cualificado y el absentismo están acelerando el proceso de cambio.
Los sectores que liderarán esta transformación son aquellos con procesos repetitivos y estandarizados, como la industria, la logística, la sanidad, los aeropuertos o la hostelería. Precisamente son también sectores que operan con elevados niveles de exigencia en calidad, seguridad y continuidad del servicio. Las empresas más avanzadas ya han entendido que la automatización no es solo una herramienta para reducir costes, sino una palanca para aumentar la productividad, garantizar estándares constantes de calidad y reforzar su competitividad.
“Lo que hoy representa una ventaja competitiva para las empresas, probablemente se convertirá en un estándar operativo en los próximos años”
Esta tendencia ya es una realidad en Catalunya. Durante los últimos cinco años, Dibosch ha participado en la implantación de más de 130 robots autónomos de limpieza en empresas referentes de los sectores farmacéutico, industrial, logístico, sanitario, aeroportuario y hotelero, y actualmente se están desarrollando nuevas pruebas en el sector retail.
Todas ellas comparten una misma visión: liberar a las personas de tareas repetitivas para que puedan aportar más valor a la organización. Pero muchas empresas catalanas todavía no están preparadas para automatizar porque sus procesos no están diseñados para ello. Por este motivo, es clave el acompañamiento como especialistas y la formación a los equipos.
A menudo se habla del retorno de la inversión (ROI) como el principal freno. ¿Es la forma correcta de valorar estos proyectos?
Si alguien busca un retorno de la inversión puramente contable, comparando de forma lineal una persona -con el servicio actual- frente a un robot en un Excel, hoy en día le seguirá favoreciendo la contratación tradicional. Pero plantearlo así es un error de base, ya que estamos hablando de servicios y modelos operativos totalmente diferentes.
La clave es otra: el coste de oportunidad y los intangibles operativos. ¿Cómo cuantificas tener un almacén limpio cada día en lugar de una vez al mes en términos de producción y seguridad? ¿O la garantía de que la máquina no faltará por una baja laboral en procesos productivos activos las 24 horas?
“El salto cualitativo consiste en pasar de una limpieza basada en horas a una limpieza basada en objetivos de higiene constantes”
Estos nuevos procesos no se pueden comparar con los servicios de limpieza que se realizan actualmente. Hay que tener en cuenta factores como la continuidad del servicio, la reducción de incidencias, la optimización de los recursos humanos o la mejora en la calidad percibida.
La robótica introduce un cambio de paradigma: un servicio continuo, programado y a demanda que opera los 365 días del año, de noche y de día, exactamente con los mismos estándares de ejecución. Esto permite liberar a los trabajadores de tareas repetitivas y de poco valor para que se puedan focalizar en funciones mucho más productivas y cualificadas.

¿Podemos seguir siendo competitivos si hacemos trabajar a personal cualificado en tareas de poco valor añadido?
Cada vez será más difícil. Catalunya competirá los próximos años con menos personas disponibles para trabajar y con una dificultad creciente para captar y retener talento cualificado. En este contexto, la competitividad de las empresas dependerá en gran medida de su capacidad para obtener más valor de los recursos humanos disponibles. Las empresas que antes entiendan que la automatización es una herramienta para potenciar a las personas, y no simplemente para reducir costes, serán las que estarán mejor preparadas para afrontar los retos de los próximos años.
"Catalunya competirá los próximos años con menos personas disponibles para trabajar y con una dificultad creciente para captar y retener talento cualificado"
Aun hoy observamos situaciones en que profesionales cualificados dedican parte de su tiempo a tareas operativas repetitivas que no aportan valor directo al negocio. A menudo, la limpieza de determinados espacios se deja "para cuando alguien tenga un rato libre". Esto genera un doble coste: en muchos casos la tarea no acaba realizándose con la frecuencia necesaria y, cuando se hace, se está destinando talento escaso a actividades que no contribuyen directamente a los objetivos estratégicos de la organización.
En este sentido, la robótica representa un cambio de paradigma. Permite transformar actividades que tradicionalmente dependían de la disponibilidad de personal en servicios continuos, planificados y ejecutados con estándares constantes. Pero lo más importante no es la tecnología en sí misma, sino el impacto que tiene sobre la organización: liberar talento para que pueda dedicarse a actividades que generen más productividad, más calidad y más competitividad.

Más allá de la tecnología, ¿cuáles son los principales retos que afrontan las empresas cuando deciden automatizar procesos?
El principal error es pensar que la automatización consiste simplemente en incorporar un robot o una nueva tecnología. En realidad, los proyectos tienen mucho más que ver con las personas, los procesos y el liderazgo que no con la máquina en sí misma.
A menudo las empresas ponen el foco en las capacidades técnicas del robot, cuando los retos más importantes suelen aparecer en la gestión del cambio. No es necesario ser ingeniero ni tener conocimientos avanzados de robótica para operar estos equipos; lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de la organización para adaptarse a una nueva forma de trabajar.
“La robotización ya no es marginal: la penetración de los procesos automatizados en la industria catalana casi se ha duplicado en dos décadas”
Por eso, el factor determinante es el liderazgo interno. Es imprescindible que exista una figura o un equipo que impulse la transformación, explique los objetivos del proyecto, implique a las personas y ayude a integrar la tecnología dentro de la operativa diaria. Sin este compromiso, cualquier proyecto de automatización corre el riesgo de quedar infrautilizado, independientemente de la calidad de la tecnología.
Las empresas que obtienen mejores resultados son aquellas que entienden la automatización como una herramienta de transformación y no simplemente como una compra de equipamiento. En este sentido, la cultura empresarial es fundamental. Las organizaciones abiertas a la innovación suelen adoptar estos cambios con mayor agilidad y consiguen convertir la tecnología en una ventaja competitiva real.
¿Cómo visualiza el futuro y qué mensaje enviaría a quienes aún no valoran la automatización?
El crecimiento de la robótica será muy significativo en los próximos años, impulsado inevitablemente por la escasez de personal y la necesidad de aumentar la eficiencia operativa. La limpieza será uno de los primeros procesos en automatizarse dentro de cualquier organización debido a su baja complejidad de implementación en comparación con otros activos.
Aunque no todos los espacios son aptos para la automatización, el cambio es imparable. Mi mensaje para las empresas que aún no han dado el paso es sencillo: las empresas que antes aprenderán a combinar talento humano y automatización serán las que construirán ventajas competitivas más difíciles de replicar.