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Pallars Fustes: tres generaciones de arquitectura singular en el corazón de la Costa Brava

La empresa familiar de los hermanos Pallé, con raíces en el Pirineo de Lleida, trae a Girona el oficio de construir estructuras y casas de madera

El equipo de Pallars Fustes da forma a un proyecto | Cedida
El equipo de Pallars Fustes da forma a un proyecto | Cedida
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
06 de Octubre de 2026 - 04:55

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Imaginan, dibujan y levantan a pico y pala montañas de madera y hormigón cada mañana. Se trata de los profesionales de la construcción, un colectivo con un perfil demográfico muy marcado: el 70,8% ronda entre los 30 y los 55 años, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2022, mientras que la presencia femenina se ha situado en 166.833 afiliadas a la Seguridad Social en 2025. Al mismo tiempo, el oficio ve cómo la incorporación de los jóvenes se ralentiza -tal como revela un estudio de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y la Associació de Promotors Constructors d’Edificis de Barcelona (APCE)-, pero la demanda no afloja: el mercado catalán avanzó un 1,7% en 2024 y estima un crecimiento de entre el 2% y el 3% en 2026 para la edificación residencial, según la Cambra de Contractistes d’Obres de Catalunya (CCOC). Una realidad que los protagonistas de esta historia empresarial familiar conocen palmo a palmo.

 

El patio de juegos de Sandra y Sinto Pallé siempre ha sido la serrería de madera de su abuelo. Entre troncos y tablones de arena, los hermanos crecieron en medio de un negocio familiar forjado en 1965 en Ribera de Cardós, un pequeño pueblo del Pallars Sobirà. "Nuestra arena del mar era el aserrín de donde salía el tronco", relata a VIA Empresa Sandra Pallé, cofundadora de Pallars Fustes. La actividad arrancó como una serrería tradicional de madera estructural, y más allá del trabajo industrial, el abuelo impregnaba el taller de una filosofía humanista. "Consideraba que los trabajadores eran de casa: teníamos que cuidar y escuchar sus inquietudes", recuerda. La abuela se encargaba de preparar el desayuno a la plantilla para afrontar cada jornada, en un entorno “donde hace mucho frío y hay mucha nieve”, sobre todo en fechas señaladas como la diada de Sant Josep -patrón de los carpinteros- y otros santos y celebraciones.

En 2014, Pallars Fustes nació como firma propia con el bagaje de tres décadas de oficio en una serrería del Pallars Sobirà

Con el paso de los años y la incorporación de maquinaria de última generación, los hermanos Pallé dieron un salto hacia la arquitectura en madera. En el año 2014, decidieron crear su propia compañía en la Costa Brava, en concreto en Sant Antoni de Calonge. Si bien es cierto que el Pallars les dio el oficio y el respeto por los materiales nobles, también les impuso algunos límites. Las distancias, los costes de transporte y la dimensión reducida del mercado hacían difícil continuar su camino solo desde el Pirineo. La decisión fue, por lo tanto, estratégica. “El río siempre va hacia abajo, y si queríamos evolucionar, había que ir como el río”, subraya Pallé. 

 

La Costa Brava les ofrecía un mercado más amplio, con más actividad constructiva y un perfil de cliente extranjero “que muestra más interés por cuestiones como la sostenibilidad”. El reto, sin embargo, era mayúsculo: llegar a un territorio en el que el hormigón todavía tiene un peso muy importante en la construcción y dar a conocer una alternativa minoritaria. “La construcción con hormigón representa un 95% de lo que hay, así que tuvimos que hacer mucha concienciación”, reconoce Pallé. A pesar de las décadas de oficio y aprendizaje acumulado, los cofundadores levantaron Pallars Fustes prácticamente desde cero. La entrada y la red de contactos establecida a través de la Associació Gironina d’Empresàries les ayudó a situarse y a conocer el territorio. Después ya llegó una fórmula tan antigua como efectiva: “Picar puertas, y el boca-oreja”. 

Más de 2.750 proyectos y un acompañamiento integral

Pallars Fustes cubre todo el ciclo del proyecto, desde la toma de medidas topográficas hasta el montaje final | Cedida
Pallars Fustes cubre todo el ciclo del proyecto, desde la toma de medidas topográficas hasta el montaje final | Cedida

Con más de 2.750 proyectos ejecutados, la firma aprovecha la especialización de cada hermano: Sinto es ingeniero y lidera la dirección técnica, mientras que Sandra es economista y asume la comercial. Al mismo tiempo, Pallars Fustes cubre todo el ciclo del proyecto, desde la toma de medidas topográficas y el predimensionamiento hasta el cálculo estructural, el modelado en 3D, el mecanizado de piezas y el montaje final. 

Este modelo encaja con la construcción industrializada, un sistema que permite fabricar la estructura en el taller y reducir los tiempos de ejecución y residuos. En paralelo, la incorporación de madera laminada y madera contralaminada (CLT) ha permitido superar la visión tradicional del material. Hoy, la compañía diseña desde cubiertas y porches hasta estructuras complejas de viviendas, y destaca la durabilidad centenaria, la eficiencia energética, el confort acústico y la resistencia al fuego. 

Entre las ventajas de construir con madera, también sobresale la reducción de hasta un 40% de las emisiones de CO₂ y el mantenimiento de una temperatura mucho más estable en el interior, hecho que se traduce en un ahorro de hasta el 30% en calefacción y aire acondicionado. Además, el proceso de prefabricación permite acortar el tiempo de montaje en la obra hasta la mitad, y minimiza las molestias en el entorno. A todo ello se añade el menor peso del material, que reduce la necesidad de inversión en cimentaciones y estructuras auxiliares, y genera un ahorro medio del 15% en los costes estructurales.

A pesar de estos beneficios, Pallé explica que la madera quedó históricamente relegada por el peso de los grandes lobbies del hormigón, una política forestal poco orientada a la madera de obra y la falta de tradición en comparación con países como Suecia, Noruega, Alemania, Austria o Suiza. "De unos años a esta parte, la irrupción de la madera contralaminada ha dado la vuelta a esta tendencia, con territorios como el País Vasco y Catalunya a la cabeza de la transformación", asevera. Este sistema permite levantar estructuras complejas de viviendas plurifamiliares de hasta diez plantas, tanto en el área metropolitana de Barcelona como en la Costa Brava.

La madera quedó relegada por el peso de los grandes 'lobbies' del hormigón, una política forestal poco orientada a la madera de obra y la falta de tradición en comparación con Suecia, Noruega o Alemania

Además, la construcción industrializada en madera se ha convertido en una respuesta eficaz ante la falta de mano de obra que sufre el sector. Según el estudio de la UPF y la APCE, la tendencia al envejecimiento de la mano de obra en la construcción mantiene su tendencia al alza desde hace diez años. Concretamente, los trabajadores mayores de 55 años en 2012 representaban el 12,8% del total y en una década el porcentaje se ha disparado hasta el 19,9%.

Arraigo en Girona y apuesta por el talento femenino

Construcción de una planta superior con paneles CLT en una casa de la Costa Brava | Cedida
Construcción de una planta superior con paneles CLT en una casa de la Costa Brava | Cedida

Dentro de su catálogo, Pallé destaca equipamientos como el Centro Cultural del Vino y la Gastronomía de Calonge, una estructura de tres plantas en la que se combinó el hormigón con un entramado pesado de madera. “Es bonito ver que el material que realmente lo sustenta no es el hormigón, sino la madera”, señala Pallé. La firma también ha intervenido en espacios singulares como el Auditorio de Castelló d'Empúries, un equipamiento de grandes dimensiones donde la madera convive y dialoga con la piedra interior del edificio histórico.

A pesar del cambio de escala y de entorno, la empresa apuesta por un crecimiento controlado en Girona para garantizar la presencia directa en cada proyecto: “Hay que estar cerca de la obra”, resume Pallé. En este sentido, el horizonte de los hermanos Pallé se encuentra muy lejos de la internacionalización. De hecho, su gran deseo es “que el cliente integre la madera como la primera opción constructiva, por delante de los materiales tradicionales”.

Pallé: “Queremos dar oportunidades a todos de la misma manera, y aún más al talento femenino"

Con un equipo núcleo de tres personas en la construcción y el montaje, así como el apoyo de la plantilla durante los picos de trabajo, la compañía también asume el compromiso de incorporar talento femenino en un sector "históricamente masculinizado". Para Pallé, se trata de un reto disruptivo, pero a la vez de un “supervalor”: “Queremos dar oportunidades a todos de la misma manera, y aún más al talento femenino. Intentamos ofrecer facilidades a los trabajadores, como una bolsa de horas, que también es importante”, remarca, y recuerda que este es solo uno de los valores que recoge del legado de sus abuelos.

Conciencia ambiental y un galardón “que llega al corazón”

De izquierda a derecha, Sinto Pallé y Sandra Pallé, hermanos y cofundadores de Pallars Fustes | Cedida
De izquierda a derecha, Sinto Pallé y Sandra Pallé, hermanos y cofundadores de Pallars Fustes | Cedida

Todo ello choca, sin embargo, con una falta de conciencia ambiental generalizada. “Nos falta mucha sensibilización, incluso con el reciclaje y las basuras básicas del día a día. Si nos cuesta separar el plástico del vidrio, imagine llegar a un punto de exigencia más alto”, lamenta Pallé. Estas convicciones son precisamente las que llevaron a Pallars Fustes a ser reconocida en la 39ª edición de los Premios Pimec el pasado miércoles, 30 de septiembre. 

El Hotel Bell Repòs, Pallars Fustes y Som Energia llegaron como finalistas del Premio Valores al Compromiso Social Empresarial, arropados por el apoyo de la primera edición de Girona Empresa, celebrada el pasado mes de julio con el impulso de la Diputación de Girona. El premio recayó en Pallars Fustes: "Nos llegaron al corazón", destacó la presentadora, Danae Boronat, durante la entrega del galardón. “Estamos muy agradecidos y pensábamos que Danae dijo esta frase a micrófono cerrado. Hace mucha ilusión”, concluye Pallé. Un reconocimiento que les anima a continuar al pie del cañón de un legado arquitectónico muy singular. 

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