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Replantegem, un clamor a favor de la naturalización de las ciudades

El proyecto, impulsado por científicos y urbanistas de diferentes ámbitos, acompaña a ayuntamientos, escuelas y empresas en la recuperación e impulso de espacios verdes

El equipo fundador de Replantegem | Cedida
El equipo fundador de Replantegem | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
29 de Mayo de 2026 - 04:55

Entre cinco y diez grados centígrados. Esta es la diferencia de temperatura que se puede llegar a registrar entre el centro urbano de una ciudad y sus alrededores a causa del llamado efecto isla de calor, uno de los múltiples fenómenos que el cambio climático ha acelerado. Son varios los factores que causan las islas de calor: la emisión térmica de los edificios industriales y domésticos, la absorción de calor del hormigón, el asfalto o los ladrillos, la reflexión que provocan los cristales de los edificios, la ausencia de agua… y también la falta de espacios verdes, una de las problemáticas que busca resolver Replantegem.

 

Impulsado por un grupo de profesionales catalanes que provienen del mundo del urbanismo y la biología, Replantegem nace como un proyecto con el objetivo de incorporar “la infraestructura verde” para “favorecer la vida cotidiana en espacios urbanos y mejorar la calidad ambiental, la biodiversidad y la salud y el bienestar de las personas”. Así lo resume una de sus cocreadoras, la investigadora del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) y profesora asociada a la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Mariona Ferrándiz.

El de combatir las islas de calor es uno de los múltiples ejemplos de los beneficios que supone renaturalizar las ciudades: “Se calcula que a partir de un 30% de cobertura arbórea hace que el aumento de temperatura no sea tan pronunciado”. Pero no es el único: según apunta la investigadora del CREAF, el incremento de zonas verdes “motiva mucho más a las personas a caminar, hacer ejercicio y cambiar los hábitos”, con los beneficios asociados que supone para la salud física y mental. Además, si se renaturaliza bajo determinados criterios científicos, el incremento de zonas verdes también puede ayudar a mejorar la conservación de la biodiversidad de las ciudades, donde “cada vez hay menos y está poco equilibrada”, hecho que provoca que “proliferen especies poco deseadas”.

 

Es con esta convicción clara que el equipo de Replantegem, formado por los urbanistas Oriol Serra, Laia Llonch y Marc Deu, la bióloga Cristina Terraza y la también bióloga Mariona Ferrándiz, se juntó para empezar a aplicar estas ideas en el mundo real. “Muchas veces la ciencia se queda más en la esfera del conocimiento, y a veces nos falta que acabe de transferirse a la sociedad”, reivindica la cocreadora de Replantegem e investigadora del CREAF.

De renaturalizar patios de escuela a planear refugios bioclimáticos

Las primeras actuaciones de renaturalización de Replantegem se concentraron especialmente en centros escolares, en proyectos dirigidos a incorporar espacios verdes en los patios y en los entornos de los edificios. “Los niños son un colectivo vulnerable, pero en las escuelas y en sus alrededores también pasan muchos tipos de personas; era un lugar interesante donde impactar una parte importante de la sociedad”, valora Ferrándiz. En este proceso, el equipo trabaja con criterios de codiseño, es decir, que buscan “la participación de los niños, las maestras, las familias y los monitores y monitoras de comedor” para saber cómo usan los espacios y cómo les gustaría que fueran en el futuro. “Con esto también conseguimos hacer un proceso de pedagogía, y que todas estas personas que se implican acaben adquiriendo un aprendizaje”, subraya la investigadora del CREAF. Una idea que encapsulan con un lema contundente: “Replantegem espacios físicamente, pero también mentalmente”.

Ferrándiz: “Replantegem espacios físicamente, pero también mentalmente”

Uno de los ejemplos de esta dinámica lo encontramos en rePLANTegem entorns escolars, un proyecto del Ajuntament de Barcelona otorgado a Ferrándiz en 2021 con el cual se trabajó con alumnos de primaria de tres escuelas públicas de la capital catalana: Ferrer i Guàrdia (situada en Ciutat Meridiana), Patronat Domènech (Gràcia) y Diputació (Eixample). “Hicimos una serie de sesiones donde nos preguntábamos cómo eran los espacios exteriores más cercanos, cómo era el patio y cómo lo queríamos transformar, entendiendo que en las transformaciones no siempre se puede conseguir todo lo que uno quiere y se debe acabar priorizando”, detalla la cocreadora de Replantegem. A raíz de este ejercicio, en el cual el equipo creó la metodología con la que han trabajado más adelante con otros centros escolares, las tres escuelas implementaron diversos cambios “más o menos discretos”, y una de ellas consiguió una aportación “muy importante” del ayuntamiento para renaturalizar el patio.

Uno de los ejercicios en el proyecto de Replantegem con escuelas públicas de Barcelona | Cedida
Uno de los ejercicios en el proyecto de Replantegem con escuelas públicas de Barcelona | Cedida

El otro gran ámbito en que Replantegem ha trabajado hasta ahora es el administrativo, concretamente con los ayuntamientos. “Hacemos diagnósticos de cómo están ciertas ciudades a escala de renaturalización y dónde convendría colocar ciertos espacios”, señala Ferrándiz. En esta línea, últimamente han ganado presencia los refugios bioclimáticos, espacios naturales, como parques, con capacidad de refrigerar el ambiente, especialmente durante el verano.

De esto trataba el proyecto que trabajaron el año pasado con el Ajuntament de Calella, para el cual identificaron todos los espacios con capacidad para convertirse en refugios climáticos, “tanto a escala de vegetación como urbanística”, ya que “no sirve de nada reducir la temperatura si la gente no quiere sentarse allí”. Después de evaluar estos entornos y clasificarlos en función de su idoneidad, cruzaron los datos con los núcleos de vivienda para identificar las zonas residenciales que no tenían espacios verdes cerca y determinar cuáles serían los más factibles y prioritarios.

El camino hacia el mundo empresarial

Con estos dos campos ya consolidados, el siguiente público objetivo al que apunta el equipo de Replantegem es el mundo empresarial, donde buscan “compañías con espacios exteriores considerados grises, hechos con asfalto, que pueden hacer estas transformaciones”.

Y es que hasta ahora, todas estas actuaciones las han ido llevando a cabo en régimen de profesionales autónomos, dado que cada uno de los miembros tiene “varios sombreros” con los que actúan. “En mi caso particular, soy profesora asociada a la universidad e investigadora, ambas a tiempo parcial, y la tercera pata son estos tipos de proyectos”, ejemplifica Ferrándiz. Pero ante el aumento del volumen de proyectos y las complicaciones que supone continuar así desde un punto de vista fiscal, el equipo ha decidido poner en marcha los trámites para consolidarse definitivamente como empresa.

Con un bagaje de cinco años y más de una docena de proyectos, Replantegem se encuentra en proceso de constituirse como empresa, con el CREAF como socio

En estos momentos, el equipo se encuentra inmerso de lleno en el proceso de constitución, que esperan poder finalizar después del verano y en el cual también está implicado el CREAF como socio. De hecho, son las formaciones y cursos ofrecidos en el CREAF los que motivaron a Ferrándiz a sacar adelante Replantegem y, posteriormente, convertirlo en una empresa. Y será también la primera vez que el centro se implica de manera directa en la constitución de una empresa derivada, de manera que les ha tocado “abrir todos los melones” burocráticos para “establecer un precedente”.

Así, con el apoyo del CREAF, la experiencia demostrada con más de una docena de proyectos en el último lustro y un equipo multidisciplinario con rigor científico, Replantegem se encamina hacia el futuro con las prioridades claras: continuar renaturalizando las ciudades con la pedagogía siempre presente.