La dependencia es un estado que a menudo emerge de manera abrupta. Un diagnóstico o un cambio en la autonomía de un familiar trastoca el orden cotidiano y obliga a hacer un curso intensivo sobre el tercer sector. En Catalunya, 128.000 personas esperan completar el proceso de reconocimiento, según datos de la Generalitat. En diez años, la población de más de 65 años ha crecido en 1,48 millones en el Estado, y en la próxima década el crecimiento se doblará hasta los 2,9 millones. Lo mismo ocurre con los mayores de 80 años, que duplicarán el ritmo de crecimiento hasta 2035. Son cifras del Estudio socioeconómico de la atención para personas en situación de dependencia en España, elaborado por la Associació Catalana de Recursos Assistencials (ACRA). Este también señala que para mantener las ratios actuales se necesitarán 81.803 profesionales más en residencias y 66.453 en atención domiciliaria antes de 2033.
Javier Rodríguez ve estas necesidades cada día desde la Residencia Maragall, un centro asistencial privado situado en el distrito Horta-Guinardó de la ciudad condal y gestionado por el Grup Atlàntida, que opera en dos residencias más en Barcelona. “Las familias llegan sin información, muy agobiadas y con mucha urgencia”, relata a VIA Empresa. Es precisamente en este vacío informativo donde nace Resimas, una plataforma catalana que trabaja con el propósito firme de convertir la búsqueda de residencia en un proceso “transparente, ordenado y comprensible”. Rodríguez es de origen gallego, estudió Trabajo Social y se zambulló en el sector durante las prácticas de la carrera. Después de una etapa en el extranjero, aterrizó en Barcelona hace ocho años, y desde entonces no ha abandonado esta profesión.
Para mantener las ratios actuales se necesitarán 81.803 profesionales más en residencias y 66.453 en atención domiciliaria antes de 2033, según ACRA
La idea de atacar un punto ciego y fundar Resimas apareció en el año 2020. “Hice un poco de prueba y error en Galicia con dos amigos, pero no funcionó”, reconoce. No fue hasta el año 2024 cuando volvió a probarlo en la capital catalana, junto con otras trabajadoras sociales. “Para crear un proyecto así hay que estar dentro del mundo de las residencias y ver el día a día”, afirma Rodríguez. El desconocimiento del entorno es generalizado: “A la hora de hacer un ingreso nadie sabe por dónde empezar ni qué se debe preguntar exactamente, o cómo comparar los diferentes centros”. Tampoco se saca el agua clara a “cómo tramitar las ayudas de la dependencia, qué documentación resulta relevante o si hay plazas disponibles”. “La dependencia es un proceso enrevesado en cualquier comunidad autónoma”, sentencia.
El reto de la confianza y el espejo de Booking

A pesar de admitir que “el sector ha mejorado sustancialmente en los últimos años”, Rodríguez estima que todavía se encuentra en un punto de transición y sitúa la balanza de la transparencia en un equidistante 50%. Considera que el gran lastre radica en la percepción ciudadana, que todavía se acoge al antiguo concepto "de un asilo como lugar de castigo o final de vida”. Esto genera un sentimiento de culpabilidad y frustración en unas familias que a menudo creen que pierden el control sobre el cuidado de su ser querido. “Y esta desconfianza se alimenta de los sucesos negativos que a menudo magnifica la prensa, a pesar de que la realidad diaria de la gran mayoría de usuarios es altamente positiva y agradecida”, lamenta Rodríguez.
Ante esta realidad, el reto de futuro de Resimas es la lucha por alcanzar una “utopía” que el fundador ve cada vez más cerca: la posibilidad de realizar prereservas de plazas residenciales en línea. “De la misma manera que la sociedad utiliza plataformas como Booking para elegir y reservar un hotel basándose en fichas detalladas, sellos de calidad y valoraciones verificadas, queremos trasladar este modelo al tercer sector”, apunta. Actualmente, la web ya muestra la disponibilidad en tiempo real, pero el siguiente paso será permitir a los usuarios bloquear una plaza o solicitar una visita inmediata desde el portal, “una herramienta inexistente que ahorrará tiempo y angustias”.
Resimas quiere alcanzar una “utopía” que el fundador ve cada vez más cerca: la posibilidad de realizar prereservas de plazas residenciales en línea
Este horizonte tecnológico deberá convivir con un mercado tensionado en el que, además de la “falta de plazas”, también faltan manos y personal asistencial. Rodríguez hace referencia a las "trabas burocráticas" que sufre el sector, especialmente con los procesos de homologación de títulos de profesionales procedentes de Sudamérica. “Se trata de personal altamente cualificado que, por culpa de los retrasos de la administración, no puede computar formalmente en las ratios de atención exigidas por las inspecciones”, hecho que agrava la rotación de las gericultoras y gericultores, que son “la base y la imagen real del servicio que recibe el usuario”.
Un directorio ampliado, verificado y transparente

El objetivo principal de Resimas ha sido introducir un directorio en el que se comprueban los datos y las instalaciones de los centros, todos ubicados en los diferentes distritos de Barcelona. La arquitectura diferencial de la plataforma permite identificar cuáles pueden hacer un ingreso inmediato de urgencia y aporta una gran cantidad de información operativa: desde las ratios de atención y la distribución de los usuarios por niveles de atención o cognitivos, hasta los plazos reales de ingreso. Todo ello se complementa con acceso a documentación clave que "habitualmente cuesta de encontrar", como las últimas inspecciones, el reglamento interno, el calendario de actividades o el menú semanal.
El directorio de Resimas incluye ratios de atención, plazos de ingreso, últimas inspecciones, calendario de actividades y menú semanal, entre otros
En paralelo, Resimas ofrece un servicio de asesoramiento gratuito para las familias, una apuesta que se convierte en el pilar central de su modelo social. De momento, el único escenario en que la plataforma aplica una tarifa al usuario es cuando el círculo familiar decide delegar por completo la gestión del trámite de la dependencia.
Trabajo manual y un modelo de monetización

La gestación técnica de la web se aleja de grandes sumas financieras, ya que se creó con una inversión inicial de "pocos miles de euros" destinados al desarrollo del directorio. El resto ha sido puro trabajo manual. Para optimizar los recursos, la plataforma incorpora un asistente virtual que deriva de manera automática las consultas al correo electrónico.
Al mismo tiempo, propone tres planes conceptuales para las residencias colaboradoras en función de las necesidades de ocupación y visibilidad: el plan básico ofrece una suscripción gratuita que se monetiza mediante una tarifa de derivación de 290 euros en caso de consolidarse un ingreso. El plan avanzado se ha pensado como una oferta de lanzamiento para fidelizar a los centros, mantiene una cuota fija de 29 euros mensuales, pero reduce el valor de la derivación a 190 euros. Finalmente, el plan prémium conserva el coste fijo, pero disminuye la comisión por derivación a 150 euros.
Dentro de esta hoja de ruta, el proyecto estima unas necesidades de financiación de entre 10.000 y 20.000 euros para poder desarrollar un sitio web de nueva generación. Esta evolución técnica incorporará un área privada en la que cada gerente de residencia podrá actualizar de manera autónoma su ficha, gestionar una bolsa de trabajo integrada, disponer de un canal de contacto directo a través del portal para los clientes y desplegar una aplicación móvil.
El proyecto estima unas necesidades de financiación de entre 10.000 y 20.000 euros para poder desarrollar un sitio web de nueva generación
Este engranaje es el que debe permitir al proyecto establecer una cartera sólida de centros colaboradores y asegurar la financiación orgánica de futuras funcionalidades. Los referentes de Rodríguez para la inspiración de Resimas beben de Inforesidencias, un portal creado en el año 2000 que “goza de un posicionamiento excelente en Catalunya”. También convive con plataformas como MiResi, aunque Rodríguez considera que a estas alturas les falta “un punto de personalización y ciertos detalles operativos que las familias agradecen”.
Desde el pasado mes de mayo, el crecimiento de la plataforma se ha acelerado de manera notable, y registra una media de 40 visitantes diarios en la web que se traducen en un goteo constante de formularios de solicitud recibidos cada día. La visión de futuro se vislumbra ambiciosa. "Queremos ser un referente del sector", subraya Rodríguez. "Primero en Catalunya y posteriormente en el Estado", añade. Para obtener apoyo y dar este salto de escala, el fundador estudia la apertura de una primera ronda de financiación que permita profesionalizar el equipo. Además, ya se ha encargado de despertar el interés del Grupo Atlántida, que se encuentra en proceso de evaluación por la posibilidad de entrar como inversor.
La esencia de todo ello se denota a través de una pregunta que Rodríguez se formula con recurrencia: “¿Qué querría saber y qué sería realmente relevante si tuviera que buscar una residencia para mi madre?”. El mayor aprendizaje que extrae de esta doble faceta como director de la Residencia Maragall y fundador de Resimas es profundamente vocacional. Para Rodríguez, la gratitud sincera de las familias después de haber cuidado a un residente durante sus últimos meses o años de vida es el motor que justifica el proyecto: hacer de la tecnología un puente para humanizar la atención a la vejez.