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Rotimpres, la imprenta de Girona que ha llegado a la NASA

Nacida para imprimir 'El Punt', la empresa ha superado la crisis de la prensa reinventándose con las revistas, la internacionalización y una apuesta pionera por la electrónica impresa

La imprenta de Rotimpres | Cedida
La imprenta de Rotimpres | Cedida
Bernat Bella
Periodista
10 de Agosto de 2026 - 04:55

Cuando el sector de la impresión lamentaba la desaparición del papel, Rotimpres invertía en nuevas rotativas. Cuando la mayoría competía por imprimir millones de revistas, esta empresa gerundense fundada en 1982 apostaba por las tiradas cortas. Y cuando el negocio ya funcionaba, decidió entrar en un nuevo mundo: imprimir circuitos electrónicos sobre papel, plástico o tejido. "Siempre hemos intentado ir dos pasos por delante del mercado", resume Joan Vidal, CEO de Rotimpres.

 

Pocas empresas del sector gráfico pueden explicar una transformación tan radical. Nacida para imprimir un diario, hoy la prensa representa solo el 6% de su facturación. En 2010, suponía el 94%. Ahora, el grueso del negocio proviene de revistas, catálogos y una nueva división de electrónica impresa que trabaja en proyectos para la NASA, la industria del automóvil o el sector aeroespacial. Todo ello con una facturación de 27 millones de euros, 120 profesionales y Francia como principal mercado.

Todo empezó con un diario

La historia de Rotimpres no nace con la voluntad de crear una imprenta, sino de salvar un proyecto periodístico. "En 1982, la familia Bosch compra El Punt, que en aquel momento no iba bien. El diario se imprimía en las instalaciones de El Periódico de Catalunya, en Barcelona, hecho que obligaba a trasladar cada noche los fotolitos. La dependencia era enorme", explica Joan.

 

La solución fue crear una rotativa propia: "Rotimpres nace para imprimir El Punt". Aquella necesidad logística acabó dando origen a una empresa que, cuarenta años después, imprime para clientes de toda Europa. Los primeros años, solo imprime El Punt, pero entre finales de los 80 y principios de los 90 se abren a otros editores de prensa. Los anuncios clasificados vivían una época de oro y alimentaban un negocio que parecía tener recorrido.

De la edad de oro al derrumbe de los diarios

La llegada de los diarios gratuitos entre 2000 y 2008 representó una nueva oportunidad. Cabeceras como Metro o 20 Minutos necesitaban grandes volúmenes de impresión, y Rotimpres se convirtió en uno de sus proveedores. Pero aquella abundancia duró poco.

La crisis financiera de 2008 aceleró una transformación que ya se intuía: la caída de la publicidad, la desaparición de los gratuitos y el cambio de hábitos de los lectores ponían en cuestión el futuro de la prensa escrita. "Vimos que no solo había una crisis financiera, también había una crisis muy fuerte del modelo de negocio de la prensa escrita", recuerda Vidal.

Reinventarse o morir: una apuesta única

Mientras buena parte del sector seguía invirtiendo en grandes máquinas para imprimir tiradas masivas de revistas, Rotimpres tomó una decisión completamente diferente: nueva maquinaria preparada para hacer tiradas cortas. Lo explica el actual CEO: "Había una carrera para ver quién tenía la máquina más grande. Nosotros apostamos por máquinas muy automatizadas, con muy poco coste de arranque y rentables con pocos miles de ejemplares". 

Aquella decisión, que podía parecer conservadora, acabó convirtiéndose en una gran ventaja competitiva. Internet reducía progresivamente las tiradas de las revistas. Las grandes imprentas, pensadas para imprimir cientos de miles de ejemplares, perdían competitividad. Rotimpres, en cambio, estaba exactamente preparada para el nuevo mercado. Mientras la lucha por la prensa era encarnizada, la empresa gerundense se hizo un gran hueco en el mercado de revistas y catálogos industriales. 

Joan Vidal: "En el año 2010, el 94% de la facturación provenía todavía de la prensa. Hoy, solo representa el 6%"

Joan Vidal, CEO de Rotimpres | Cedida
Joan Vidal, CEO de Rotimpres | Cedida

"En el año 2010, el 94% de la facturación provenía todavía de la prensa. Hoy, solo representa el 6%", resume Joan Vidal. En estos dieciséis años, su negocio también ha aumentado sustancialmente. Una prueba de que la decisión fue acertada. Mientras muchas imprentas tenían unos costes de arranque y funcionamiento inasumibles por los tamaños de la maquinaria, Rotimpres era eficiente con pocos miles de ejemplares. 

Hay una frase de Joan Vidal que lo resume perfectamente: "Las dos últimas máquinas rotativas instaladas en España son de 2025 y 2015. Y las dos son nuestras". "El mercado se está yendo a la mierda y nosotros estamos invirtiendo porque creemos que el mercado del papel existirá siempre y nos podremos ganar la vida", sentencia. 

La conquista de Francia

Paralelamente a la diversificación, Rotimpres inició otra transformación decisiva: la internacionalización. A principios de los años 2000 empezó a buscar clientes en Francia. Hoy, el país vecino supone el 70% de su facturación. Y también tienen presencia en Portugal y Suiza.

Joan Vidal da algunas de las claves de su éxito: "Siempre hemos puesto al cliente en el centro de todas las decisiones. Hoy todo el mundo lo dice, pero hace veinte años no era habitual. El cliente se tenía que adaptar a la rotativa; nosotros decidimos adaptar la rotativa al cliente". Aquella manera de trabajar sorprendió a muchas empresas francesas: "Para un cliente francés, poder llamar a las once de la noche y que alguien le resuelva un problema es casi increíble".

La tercera revolución de Rotimpres

Impresión electrónica de Rotimpres | Cedida
Impresión electrónica de Rotimpres | Cedida

La historia no acaba con las revistas. Una constante de Rotimpres ha sido adelantarse a los cambios de manera constante: "No podemos quedar atrapados en un mercado sin crecimiento". Y casi de casualidad llegan a otro sector: la electrónica impresa. Joan Vidal lo descubrió leyendo un artículo en francés y contactan con Eurecat y en 2021 inician una transferencia tecnológica, que desemboca en el nacimiento de Thinex, la nueva división de la empresa dedicada a la impresión funcional.

Lo explica Joan: "No se trata de imprimir imágenes, sino de imprimir circuitos electrónicos". Así, se pueden fabricar sensores, antenas o sistemas electrónicos sobre papeles, plásticos, tejidos o superficies flexibles. Una tecnología que reduce peso, ofrece más libertad de diseño y abre aplicaciones en sectores como la automoción, la movilidad, la aeronáutica o los dispositivos inteligentes.

De Girona a la NASA

Uno de los proyectos que ha situado a Thinex en el mapa internacional ha sido la colaboración con la NASA. Todo empezó sin ni saberlo. Una empresa británica buscaba una solución para incorporar sensores a un paracaídas espacial sin alterar su flexibilidad. Rotimpres presentó su propuesta y fue seleccionada entre candidaturas de todo el mundo.

Solo después descubrió que detrás del proyecto estaba la NASA. "Fue una responsabilidad enorme", reconoce Joan. El objetivo era sustituir piezas metálicas rígidas por sensores impresos directamente sobre el tejido del paracaídas. Después del primer éxito, la agencia espacial ha repetido la colaboración: "Nos da mucha confianza".

Joan Vidal: "No queremos competir con Samsung. Nuestra ambición es llevar esta tecnología a la industria"

Thinex ya ha sacado del laboratorio la impresión electrónica y ha llegado al mercado con empresas como Enate, que pone etiquetas inteligentes en sus vinos para fomentar la interacción a través del teléfono móvil. O Ponsa, que integra sensores impresos en eslingas industriales para monitorizar los esfuerzos y prevenir accidentes.

El objetivo está fijado en 2028, cuando Rotimpres espera poner en marcha una planta industrial específica para este tipo de impresión. "No queremos competir con Samsung. Nuestra ambición es llevar esta tecnología a la industria", aclara. 

Una historia de supervivencia

Hace más de cuarenta años Rotimpres nació para que un diario gerundense no tuviera que depender de una imprenta de Barcelona. Cuatro décadas después continúa imprimiendo papel, pero también circuitos electrónicos destinados a la industria del futuro y que llegan hasta la NASA. Entre una historia y la otra ha habido crisis, cambios tecnológicos y revoluciones digitales. Lo que no ha cambiado es la manera de entender el negocio: anticiparse a los cambios antes de que los cambios obliguen a reaccionar.

 

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