"Hace 50 años no tenía mérito fabricar en Catalunya, pero cada vez ha sido más complicado". Es la declaración de principios de Velamen, una empresa familiar catalana nacida a raíz de la crisis textil de los años setenta y que se ha convertido en un referente en las fundas de colchones, almohadas y nórdicos. Y siempre manteniendo la fabricación en el país, desde donde producen millones de piezas anuales para más de una cincuentena de países y con una facturación superior a los 40 millones de euros.
La crisis del textil como oportunidad
La historia de Velamen se remonta a mediados del siglo pasado: los Font eran una familia del sector textil que elaboraba colchones de algodón y de lana en su fábrica de Igualada. Cuando la crisis de los 70 estalló, la industria deja de ser competitiva y se venden el negocio. Fue entonces cuando Josep Maria Font, de la misma familia, se decidió a quedarse la parte comercial y crea Velamen.
En aquel momento, empezaron a aparecer los colchones de molde, que ya no se podían lavar. Y Josep Maria pensó en confeccionar fundas para proteger aquellos nuevos colchones. "Fueron de los pioneros y siempre han ido sacando producto por delante del resto", explica Santi Ferret, director general de Velamen. Y crearon la marca Velfont para la comercialización.
De Castellar del Vallès a todo el mundo
La innovación siempre ha marcado la trayectoria de Velamen: en 1976 crean una de las primeras fundas impermeables para colchones en el Estado español. A partir de aquí van creando nuevos productos pensados para equipar el colchón, las almohadas y los nórdicos. Hoy en día confeccionan unas cinco millones de piezas al año, que venden a más de una cincuentena de países de cuatro continentes. La gran mayoría hechos en las fábricas que tienen en Sabadell y Castellar del Vallès.
Las claves del éxito: apuesta por Catalunya
Santi Ferret tiene claros los tres principios que han marcado la trayectoria de Velamen: "La calidad del producto, la innovación y el servicio". Esto se ha traducido en la búsqueda constante de mejores materiales y tecnologías y la apuesta por fabricar en Catalunya: "Hemos apostado por la proximidad porque entendemos que nos permite dar un buen servicio, responder rápidamente a las necesidades de los clientes".
Una apuesta que con los años se ha ido complicando: los costes aumentan, la red de proveedores va desapareciendo y la competencia global se multiplica. Pero Velamen ha resistido.
Ferret: "Siempre hemos tenido la innovación como foco principal"

Velamen ya fueron de los primeros en confeccionar fundas de colchón y desde entonces la innovación se ha mantenido como la "razón de ser" de la empresa. Ahora, con el foco puesto en el cambio climático y el impacto en el descanso. Y lo hacen ahora con una tecnología de la NASA para crear productos termorregulados con tejidos inteligentes que regulen la temperatura.
O con su último avance: una gama de productos que incorporan un tratamiento probiótico de última generación que actúa directamente sobre los alérgenos más comunes del dormitorio como son los de los ácaros, polen, perros y gatos.
De la crisis de los setenta a la de 2008
Velamen nace a raíz de la crisis de los años setenta y la de 2008 se convierte en otro punto de inflexión. "Éramos una empresa muy diversificada en cuanto a sectores y siempre pensábamos que teníamos salud para no depender de ningún canal en concreto. Pero no nos habíamos planteado una posible gran crisis de país", apunta Serret. Y con la crisis de 2008, el consumo se desplomó en el Estado español: "Vivíamos en una falsa tranquilidad, no habíamos valorado el riesgo de país".
La apuesta fue clara: la internacionalización. Un proceso que impulsaron a través de la prueba y el error, empezando por Francia y buscando siempre socios locales. El director general explica la clave de éxito de cada mercado: "Es el socio y el compañero de viaje. Allí donde hemos tenido más éxito, es donde hemos encontrado un socio que creía en nosotros". Ferret tiene claro que puedes tener el mejor producto, pero si no tienes un buen compañero de viaje, el fracaso está más cerca. Casi veinte años después están por toda Europa, Asia, África y Sudamérica.
La popularización de las fundas
Su experiencia internacional ha servido para darse cuenta de que el mercado de protección de colchón y almohadas está mucho más desarrollado en el estado español que en cualquier otro país. Y Ferret cree que en parte es gracias a Velamen. "Cuando íbamos a tiendas de todo el mundo, era un producto que estaba como escondido", reconoce. En cambio, Velamen siempre había apostado por hacerlo visible y atractivo y ofrecer una gran variedad de gamas. Cuando empezaron, las fundas eran un producto secundario. Hoy forman parte habitual de cualquier tienda de descanso.
El último paso ha sido el cambio de propiedad: la familia Font, que no tenía sucesión, ha vendido el negocio a otra empresa catalana, de la Garrotxa, una "candidata perfecta para dar continuidad al proyecto". Con todo, más de medio siglo después, Velamen sigue fabricando en Cataluña en un sector que ha visto desaparecer buena parte de su industria. Una apuesta que hoy es más difícil que nunca, pero que sigue siendo una de las principales características diferenciales de una empresa que ha convertido el descanso en un negocio global.