Al pie de los Pirineos, con la compañía natural del río Segre, que vertebra el paisaje y el territorio, en la localidad de Peramola (Alt Urgell) se ubica la compañía Viveros del Segre. En este rincón de la montaña leridana, se ha consolidado una de las instalaciones más grandes de Europa dedicada a la acuicultura continental. Con capacidad de competir en los mercados internacionales, la evolución de la empresa la ha llevado de ser una piscifactoría tradicional, centrada en los clientes locales, a un productor especializado en trucha Prèmium y esturión. Desde un entorno natural, transformado en una ventaja competitiva, la firma ha dado un salto cualitativo y cuantitativo gracias a la inversión constante en tecnología.
Desde hace más de una década, la planta de Viveros del Segre en Peramola se integró dentro de la estructura del grupo Caviar Pirinea, el principal productor de España de trucha asalmonada de gran formato y de esturión. El cofundador de Caviar Pirinea, matriz de Viveros del Segre, Laurent Villaeys-Sakalian, insiste en “la necesidad de modernizar las granjas de producción que adquirimos”.
Respecto a la innovación, Villaeys-Sakalian afirma en VIA Empresa que la estrategia de la compañía implica llevar a cabo una fuerte inversión en las plantas para actualizarlas, ya que “todavía queda mucho trabajo por hacer y tenemos por delante un gran reto tecnológico”. Las integraciones tecnológicas y de infraestructuras se llevan a cabo de manera progresiva, mediante fases planificadas a lo largo de un período de entre cuatro y cinco años.
Desde el punto de vista operativo de las plantas (como la de Peramola), han manifestado su compromiso con el medio ambiente. La compañía ha colaborado en la elaboración de las Guías de Buenas Prácticas sobre el Bienestar de los Peces de la Acuicultura Española, publicadas por el ministerio español de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Desde hace más de una década, la planta de Viveros del Segre en Peramola se integró dentro de la estructura del grupo Caviar Pirinea, el principal productor de España de trucha asalmonada de gran formato y de esturión
La actividad de la planta de Peramola se remonta al año 1978. Nació aprovechando las condiciones óptimas del río Segre, al pie de los Pirineos, una zona caracterizada por unas aguas frías, limpias, de alta montaña y con un elevado nivel de oxígeno. Durante sus primeras décadas, las instalaciones se dedicaron principalmente a la cría tradicional de la trucha arcoíris. Aunque la explotación ya existía, la estructura empresarial actual se constituyó oficialmente en 2013 bajo la denominación original de Troutfactory y cambió su marca comercial a Viveros del Segre. Desde ese mismo año, la planta se integró plenamente dentro de la estructura del grupo Caviar Pirinea.
Más de 200 piscinas
En el año 2019, el grupo Caviar Pirinea consolidó una fuerte inversión en la planta de Peramola para incrementar de forma general la producción de carne y la obtención de huevas (caviar de trucha y esturión), ampliando también su plantilla de profesionales. La piscifactoría actual cuenta con más de 200 piscinas especializadas que aprovechan el curso natural del río Segre. En los últimos años, la planta ha completado su transformación mediante la instalación de equipos avanzados de procesamiento, sistemas automáticos de envasado y estrictas tecnologías de bienestar animal.
Hoy en día, la planta de Peramola opera bajo certificaciones internacionales de seguridad alimentaria como IFS y Global GAP, exportando gran parte de sus más de 1.500 toneladas de producción anual a mercados gourmet de todo el mundo.
Desde entonces, Viveros del Segre ha dejado atrás el modelo de piscifactoría convencional para convertirse en un centro de producción de alto rendimiento orientado a los segmentos más exigentes del mercado alimentario. La empresa ha diversificado su actividad incorporando la producción de esturión y de caviar, dos productos que exigen procesos mucho más largos, un control exhaustivo y una elevada especialización técnica.
Con una superficie de ocho hectáreas, es una de las instalaciones más grandes de Europa en su sector. La empresa mantiene una producción anual de cerca de 1.500 toneladas gracias a una apuesta constante por la innovación, la modernización de las instalaciones y el compromiso con la sostenibilidad. La firma tiene un equipo de 36 profesionales y una clara vocación de crecimiento y proyección internacional. Buena parte de esta producción se destina a los mercados internacionales, especialmente al canal gourmet, donde la calidad, la trazabilidad y la regularidad del suministro son factores diferenciales.
La empresa ha diversificado su actividad incorporando la producción de esturión y de caviar, dos productos que exigen procesos mucho más largos, un control exhaustivo y una elevada especialización técnica
Eficiencia y trazabilidad
La innovación es hoy uno de los ejes sobre los cuales pivota la competitividad de Viveros del Segre. La incorporación de sistemas automatizados de procesamiento y envasado, juntamente con nuevas tecnologías orientadas al bienestar animal, ha permitido incrementar la capacidad productiva manteniendo intactos los estándares de calidad. Tal como aseguran sus responsables, “el reto ya no consiste únicamente en producir más, sino en hacerlo con más eficiencia, menos impacto ambiental y una trazabilidad total del producto”.
Viveros del Segre es la constatación de que, combinando tradición e innovación, se puede competir en los mercados más exclusivos del mundo. A través de la inversión continuada, la especialización y una visión a largo plazo, una explotación local ha devenido un actor internacional sin perder el arraigo al territorio pirenaico.