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A la hora de hacer este artículo, la cotización de Vytrus Biotech es de 16,70 euros por acción, justo el doble del precio que tenía a finales del año 2025, que era de 8,35 euros. Salió a cotizar en el BME Growth el marzo de 2022, poco después de haberse iniciado la guerra ruso-ucraniana, a un precio de 1,72 euros, cifra que se tradujo en una valoración inicial de 12,2 millones de euros.
Es una empresa biotecnológica, fundada en Terrassa en el año 2009 por dos investigadores, Albert Jané y Òscar Expósito. Hoy, entre los dos mantienen el 33,78% de la empresa a partes iguales, y son sus principales ejecutivos. Hay otro 25,95% de la compañía en manos de inversores financieros estables, tanto públicos —el Institut Català de Finances (ICF), con un 5,72%—, como privados. Entre estos últimos destacan el family office de una de las familias fundadoras de Fluidra, la Serra Dufó, con un 6,53%, y el de la familia fundadora de Perfumeries Júlia, con un 5,40%. Hay también la RAIF Zamit Capital, que aglutina diversas familias, con un 8,20%. Finalmente, también aparece un socio industrial, la norteamericana Barnet Products LLC, que ya estaba en el momento de la salida a bolsa, con otro 5,00%.
Así pues, casi un 65% del capital está en manos de accionistas que poseen al menos un 5%. El resto se distribuye entre la libre flotación, la autocartera, y las posiciones que ostentan algunos otros ejecutivos. Hicieron cuatro rondas de financiación antes de salir a cotizar, y una ampliación de capital, en el año 2024, una vez ya cotizada.
Si bien la biotecnología es un campo de crecimiento y de futuro desde hace décadas, existen muchos inversores nada dispuestos a invertir en ella, ya que este tipo de empresas se consideran “inversiones dicotómicas”, es decir, una especie de todo o nada: unas pocas son exitosas y se revalorizan mucho, mientras que muchas quiebran. Otros inversores lo que hacen sencillamente es invertir en diversas empresas de este sector simultáneamente.
El sector en el que opera Vytrus es muy específico. Lo podríamos llamar biotecnología vegetal; elaboran principios activos a partir de plantas, que son empleados principalmente por la industria de la cosmética, en tratamientos tanto de la piel como del cabello. En principio es un campo atractivo, ya que, por un lado, la cosmética crece a un ritmo de un 5% anual, por encima del 3% del PIB mundial. La llamada cosmética natural o también llamada natural beauty, aumenta aún más, alrededor de un 6% anual, en lo que es una macrotendencia.
La cosmética natural, por su parte, puede estar basada bien en la pura explotación de plantas —haciéndolas crecer y consumiendo mucha agua para extraer después las partes que interesan, como se ha hecho tradicionalmente, sin necesidad de biotecnología—, o bien de la manera en que lo hace específicamente Vytrus. Es decir, con cultivos celulares dirigidos a partir de células madre vegetales y con el uso de biorreactores. Lo podríamos categorizar como activos naturales de alto valor añadido, en lo que es un segmento que tiene todavía unas tasas de crecimiento más altas.
Vytrus opera en un campo atractivo, ya que la cosmética crece a un ritmo de un 5% anual, por encima del 3% del PIB mundial
En el año 2025, Vytrus alcanzó una cifra de negocio de 8,4 millones de euros. Tiene unos márgenes brutos elevados, lo cual le permitió obtener un ebitda de 4,2 millones, con un margen ebitda de casi el 50% y un beneficio neto de 2,9 millones de euros. Este último indicador se ve favorecido también por el hecho de tener una tasa de impuesto de sociedades baja gracias a las deducciones de su fuerte actividad de I+D, que el año pasado supuso casi un 16% de las ventas. Generó un cash flow operativo de 2,8 millones de euros, casi la mitad del cual lo dedica al capex o inversiones de capital. No tiene deuda.
Estamos, pues, ante una empresa creada desde el ámbito investigador, con una fuerte actividad de I+D, que no se ha limitado a crear y vender patentes, ni tampoco a trabajar exclusivamente para terceras compañías, sino a crear su propio producto, con diecisiete principios activos propios que produce y que vende a más de 50 países. En el año 2015 solo un 4% de sus ventas era producto propio, mientras que en el año 2025, el producto propio, donde está el verdadero margen, suponía ya el 93% de las ventas. No solo hace la investigación y se encarga de la producción, sino que el año pasado comenzó a hacer también la comercialización directa en España y Francia, y este año la ha ampliado a Suiza y Austria. Estamos, pues, ante una empresa valiente.
En el año 2015 solo un 4% de las ventas de Vytrus era producto propio, mientras que una década después, el producto propio, donde está el verdadero margen, suponía ya el 93%
Evidentemente, no se trata de una actividad exenta de riesgos. Los hay de carácter tecnológico. La molécula del futuro puede provenir no solo de plantas, sino también de bacterias, hongos o microalgas, por ejemplo. Además, también existen otras tecnologías alternativas a la biotecnología vegetal, como la fermentación microbiana, la biología de precisión, los cultivos celulares animales, la química sintética, las biorrefinerías, la llamada enzimática, o la biotecnología marina.
Una competencia a vigilar
Hay que tener en cuenta también la fuerte competencia existente. Por un lado, la suiza Mibelle Biochemestry, fundada en el año 1991, quien fue la pionera, en el año 2008, de la biotecnología moderna aplicada a las plantas, con una técnica que llevó los cultivos de células vegetales al mercado cosmético. Acaba de ser adquirida por la francesa Solabia, un gran fabricante, verticalmente integrado, de ingredientes activos naturales para la cosmética. No cotiza en bolsa.
Está también el gigante Givaudan, que cotiza en la bolsa suiza, con una capitalización de unos 33.000 millones de euros, y que también tiene una fuerte actividad en la llamada beauty biotechnology dentro de su división Fragance & Beauty, con una aproximación más amplia que la biotecnología vegetal estricta. Finalmente, no hay que olvidar a empresas como la cotizada coreana Bio-FD&C, más pura y con un valor bursátil inferior al de Vytrus, a pesar de tener una cifra de ventas superior y un ebitda parecido, o la recientemente cotizada tanto en la bolsa suiza como en Euronext, Dsm-firmenich, con un valor de unos 22.000 millones de euros, que dispone de una gran plataforma de ingredientes.
Ciertamente, Vytrus dispone de una oportunidad, aunque para poder llegar a ser considerado un proveedor global relevante de principios activos biotecnológicos, debería mantener los fuertes crecimientos actuales de las ventas, sin perjuicio de los altos márgenes ebitda, durante muchos años consecutivos. No es una tarea fácil de hacer, pero eso no quiere decir que no pueda lograrse.
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