El pasado 29 de octubre de 2025, hace poco más de nueve meses, con motivo de que el Ibex-35 había alcanzado sus niveles máximos históricos, superando el 16.040, publiqué en VIA Empresa el artículo El Ibex-35, en máximos: ¿los nuevos mínimos?. Ahora la noticia es que el pasado martes, 4 de agosto, el Ibex-35 ha superado, por primera vez en la historia, el número redondo de los 20.000. Bien sabemos que este tipo de números tienen siempre un significado especial. Y ahora, ¿qué hay que hacer?
Conocemos que el estado natural de los mercados bursátiles es el de subir, y el de batir los niveles máximos anteriores de forma continuada, a medida que van aumentando los resultados empresariales. La pregunta que hay que hacerse en cada momento no es la de si los mercados han subido o han bajado previamente: hay que centrar la atención en si el mercado, esté en los niveles que esté, está hoy caro o barato. Por eso, es del todo esencial evaluar la situación de los resultados empresariales.
Se prevé que las ventas de las empresas del Ibex-35 subirán un 9,4% este 2026 respecto al 2025
En primer lugar, debemos saber que los resultados empresariales publicados por las empresas del Ibex-35 son muy buenos, en línea con lo que está sucediendo en todo el mundo. Ya está muy avanzada la publicación de resultados del segundo trimestre del año, y los beneficios publicados hasta el momento, superan en un 4,5% a las previsiones. Se refuerza, así, la previsión para todo el año 2026. Se prevé que las ventas de las empresas del Ibex-35 subirán un 9,4% este 2026 respecto al 2025. Los beneficios subirán del orden de un 13,9%, y los beneficios sin extraordinarios subirán aún más, un 15,5%. Son resultados de rigurosos máximos históricos, como el propio índice.
Para los próximos dos años, 2027 y 2028, se esperan unos aumentos anuales de las ventas de un 3,6% cada año, y de los beneficios del 8,9% anualizado. Así pues, la previsión es que el crecimiento continúe, aunque con unos ritmos inferiores a los actuales. Los márgenes empresariales continúan expandiéndose, así, el llamado margen ebitda (ebitda/ventas), pasaría del 25,5% del año 2025 al 29,4% previsto para el año 2028, en lo que es una subida continuada. ¿Son márgenes nunca vistos? No, en los cinco años que transcurrieron entre 2004 y 2008, el margen ebitda medio fue del 31%, con un máximo en el año 2004, cuando alcanzó el nivel 32,6%.
Ya han salido suficientes resultados en este trimestre como para considerar que la campaña de resultados ha sido muy satisfactoria. Ahora, los más relevantes serán los del tercer trimestre del año, que se empezarán a publicar en la segunda quincena de octubre. Tiempo habrá para disfrutar de unos buenos meses bursátiles de finales de año si estos resultados salen como hoy se espera y las perspectivas no se truncan.
¿Cuál sería el precio correcto del Ibex-35 en el supuesto de que estos resultados previstos hoy para las empresas que hemos comentado fueran alcanzados? Perfectamente, justifican unos precios de 21.000 este año, de 23.000 el próximo año y de 25.0000 el año 2028. Por lo tanto, si las actuales perspectivas de resultados se van cumpliendo, el Ibex-35 tiene todavía un margen de subida de entre un 15% y un 25%. Mientras el Ibex-35 no entre dentro del rango 23.000-25.000, no hay que sufrir porque esté caro. Todo justo se pondría a precio. Si, en cambio, en algún momento superara estos niveles, podríamos entrar ya en un territorio de sobrevaloración.
Por supuesto, estamos hablando siempre a nivel agregado, en el que conviven empresas con niveles muy diferentes de descuentos fundamentales. A escala individual, las diferentes empresas que componen el índice Ibex-35, tienen perspectivas muy diversas. Si bien en los últimos años la fuerte subida del índice se ha fundamentado fuertemente en el sector bancario en peso, y también en empresas puntuales como Indra, ArcelorMittal, ACS o Repsol, la subida que queda todavía podría centrarse más en otros tipos de empresas que se han quedado más rezagadas, y que disponen, hoy, de descuentos fundamentales superiores a los del mismo índice.
La gestión activa ha entrado en una especie de época dorada, a la que quedaría todavía, sobre el papel, mucho recorrido
En general, en factores como los de las small caps, o empresas cotizadas en bolsa más pequeñas, de hasta 2.000 millones de capitalización bursátil, apreciamos descuentos fundamentales muy superiores a los de las grandes empresas cotizadas. No solo aquí, sino en todo el mundo. Podría, perfectamente, haber una rotación. Tradicionalmente, las rotaciones dentro del mismo mercado se han considerado como una señal de fortaleza de este.
Son unos años muy buenos para la llamada gestión activa, la que selecciona las empresas en las que invierte, en lugar de hacerlo en todas las que componen un índice -ponderadas por su peso en este-, como hace la llamada gestión pasiva. Por lo visto, la gestión activa ha entrado en una especie de época dorada, a la que le quedaría todavía, sobre el papel, mucho recorrido. Son buenos años para los inversores.
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