Escucha el artículo ahora…
Hacer que las cosas pasen. Este es, según la directora general del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), Blanca Sorigué, uno de los principales retos de la entidad: “Conseguir que la distancia entre una necesidad y una posible solución sea cada vez más corta”. Con este mantra es con el que en 2019 inauguraron el 3D Incubator, la primera incubadora empresarial de alta tecnología 3D en Europa. Y es con el mismo pensamiento que hoy, siete años después, el CZFB ha firmado un convenio de colaboración con el Hospital Clínic y el Hospital del Mar para poner estas instalaciones al servicio del mundo de la salud pública.
“La verdad es que pensábamos que sería una firma en privado, no esperábamos este poder de convocatoria”, ha confesado el director gerente del Hospital del Mar, Jaume Raventós, ante una sala llena hasta los topes de periodistas, profesionales clínicos, ingenieros y responsables de la administración pública. “Tiene razón de ser esta capacidad de convocatoria”, ha continuado su homólogo en el Clínic, Josep Maria Campistol, ya que “por desgracia, una alianza así no pasa muy a menudo, en este país, y es importante que pase”. Y es importante porque, según el director de innovación del Clínic, Jorge Juan Fernández, este acuerdo es una “iniciativa pionera y única en Europa”: “Abrimos la categoría de la innovación colaborativa, que no consiste en vendernos cosas entre nosotros, sino en juntarnos antes para poder hacer cosas juntos”.
Recogiendo la declaración de Sorigué, el presidente ejecutivo del CZFB, Pere Navarro, ha recordado que “pensar no es suficiente” para que las ideas y buenas intenciones aterricen a buen puerto, y la rúbrica que ha protagonizado el acto es un buen ejemplo de ello. Según Navarro, su origen se remonta a 2020, con la llegada de la pandemia: “En aquel momento había que hacer algo útil y urgente, y decidimos sacar adelante unos bifurcadores para que los respiradores clínicos funcionaran para dos o tres personas”. A raíz de esta experiencia, en el seno del Consorci pensaron que debían hacer “algo” con el mundo de la salud, y es entonces cuando la dirección de la entidad se reunió con la entonces directora gerente del Hospital del Mar, la hoy consellera de Salut Olga Pané.
Aquel primer encuentro derivó en una serie de conversaciones periódicas, primero con Pané, después con Raventós, y más adelante también con Campistol, junto con los equipos de innovación de sendos hospitales. “Compartíamos una necesidad, pero teníamos que ver cómo podíamos ser útiles”, recuerda Navarro. Y el resultado de todo esto ha derivado en el proyecto que han denominado 3DLab Mar-Clínic.
1.100 metros cuadrados para múltiples casos de uso

El acuerdo de colaboración entre las tres entidades, que iniciará la actividad este mismo trimestre, consiste en la reserva de un espacio de 1.100 metros cuadrados del 3D Incubator destinado a un equipo de profesionales médicos, ingenieros y técnicos de las tres entidades que trabajarán juntos a partir de múltiples casos de uso sanitario. Según ha explicado Fernández, el CZFB aporta los “espacios, máquinas y el ecosistema de alrededor”, en el que se incluyen las más de 100 empresas que han pasado por la incubadora, así como los gastos de mantenimiento. Por su parte, ambos hospitales incorporan el “conocimiento clínico, los ingenieros y las necesidades clínicas”, además de asumir los costes de los bienes fungibles, es decir, los materiales necesarios para la fabricación de los productos. “Este gasto ya lo tenemos ahora, y espero que sea por encima del que tendremos con el acuerdo que hemos firmado hoy”, ha expresado Campistol.
Pero ¿de qué tipo de casos de uso estamos hablando? El director de innovación del Hospital del Mar, Toni Gilabert, los ha agrupado en tres grandes categorías: el ámbito asistencial, la formación y la I+D y la innovación. El primero de ellos es el que va dirigido directamente a los profesionales sanitarios: impresión en 3D de modelos anatómicos para planificar cirugías oftalmológicas o radiológicas, impresiones de biomodelos para la urología oncológica, la traumatología o la cirugía maxilofacial… En definitiva, hacer una especie de fotocopia en 3D de los órganos que hay que atender para que los médicos, traumatólogos y cirujanos puedan idear y poner a prueba las mejores opciones antes de aplicarlo con el paciente real.
En el 3dLab Mar-Clínic se empleará la impresión 3D para planificar y simular intervenciones quirúrgicas y para crear herramientas de terapia ocupacional
Estos mismos casos también se pueden aplicar en un ámbito más formativo, como el de la neonatología: aquí, la solución que contemplan los profesionales es crear simuladores avanzados personalizados y realistas que ayuden a mejorar el entrenamiento clínico sin poner en riesgo la seguridad del paciente. Y también hay aplicaciones que pueden parecer sencillas, pero son altamente prácticas, como las vinculadas a la terapia ocupacional: el diseño y fabricación de pequeñas piezas que sirvan para abrir tapones de botella o abrocharse los botones para pacientes en rehabilitación puede ahorrar sumas considerables de dinero tanto a hospitales como a pacientes. Finalmente, el acuerdo también está abierto a cuestiones tan prácticas como sustituir piezas de maquinaria que o bien ya no se comercializa o que se hace a unos precios mucho más elevados de lo que cuesta producirla internamente en 3D.
Calendario fijado, con la puerta abierta a nuevos hospitales
Más allá de las aplicaciones, el proyecto también tiene ya un calendario bien establecido. Con el arranque este septiembre, el 3DLab Mar-Clínic iniciará las operaciones con un equipo específico y comenzará los procesos para obtener la licencia de fabricación sanitaria. De cara a noviembre, el objetivo es haber comenzado ya con las producciones no sanitarias (como los recambios de piezas) y las pruebas de flujos asistenciales y de trazabilidad, a la vez que se iniciará el uso docente y de prototipado de las instalaciones. Hacia marzo de 2027, el acuerdo prevé haber obtenido ya la autorización sanitaria para productos ortoprotésicos a medida, y en noviembre, efectuar la evaluación de impacto asistencial y económico y una primera ampliación de servicios y de capacidad productiva. Finalmente, a partir de junio de 2028, el objetivo es comenzar ya con la producción sanitaria acreditada tanto con ISO como con licencia de fabricación europea.
Toda una serie de objetivos que, de entrada, se llevarán a cabo entre las tres entidades, pero que desde el primer momento se ha dejado claro que está abierto a todo el ecosistema sanitario de Catalunya. “Hay que rentabilizar, implantar e importar la estructura en todo el territorio del país”, ha reivindicado Campistol. Fernández lo ha convertido directamente en uno de los objetivos: “Queremos que sea un nodo catalizador del 3D en salud en Catalunya. No tiene sentido que cada hospital se compre sus máquinas”. La guinda la ha puesto la consellera Pané: “(Yuval Noah) Harari explicaba que si nuestra especie ha superado a todas las demás, ha sido por una condición: hemos sido capaces de cooperar entre nosotros. Lo tenemos que recuperar, no hay más”.
Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad