La industria representa cerca del 20% del PIB catalán y continúa siendo uno de los principales motores de la economía, la innovación y el empleo de calidad. En plena transformación tecnológica, Barcelona ha reforzado su posicionamiento como uno de los polos europeos de la industria 4.0, con un ecosistema en el que confluyen empresas, talento y nuevas tecnologías. Uno de los ejemplos es DFactory Barcelona, el ecosistema impulsado por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), que ya reúne 46 empresas y más de 500 profesionales.
Inteligencia artificial (IA), robótica, impresión 3D y ciberseguridad son algunos de los ámbitos que concentran esta actividad y que evidencian la transformación que está experimentando el tejido industrial catalán. En este contexto, Pere Navarro, presidente ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, ha sido el último invitado a La indústria és futur, el pódcast de la Fundació per la Indústria.
El redescubrimiento del papel de la industria en Europa
En un panorama europeo marcado por la desindustrialización, Navarro ha defendido que Catalunya debe apostar por la industria. "Europa ha redescubierto que la industria es muy importante para crear riqueza", ha asegurado.
Antes de la pandemia, cuando se puso de manifiesto la necesidad de fabricar más cerca aquello que se necesita con más urgencia, en 2019 se planteó la necesidad de impulsar la industria y, especialmente, la nueva industria. "Barcelona y su ámbito metropolitano tienen una tradición industrial, especialmente durante los siglos XIX y XX, con un peso muy importante", ha explicado. Una tradición que, a su parecer, hay que aprovechar.
Navarro asegura que la robótica, la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes abren nuevas posibilidades para modernizar la actividad productiva y reforzar su competitividad
Adaptar la industria a las nuevas tecnologías
El impulso de nuevos proyectos industriales en Catalunya pasa, según Navarro, por asumir que las nuevas tecnologías ya forman parte de la industria y adaptar a ellas tanto el tejido industrial como el económico. La robótica, la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes abren nuevas posibilidades para modernizar la actividad productiva y reforzar su competitividad.
"Las empresas grandes se están resituando en esta nueva realidad y las empresas pequeñas, por suerte, ya nacen con todo esto de serie, por decirlo de alguna manera", ha señalado. En este proceso de transformación, Navarro también ha situado la digitalización como un elemento clave, pero ha remarcado que la adaptación de la industria debe ir más allá de la tecnología.
En este sentido, ha defendido la necesidad de integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los nuevos proyectos industriales. Lejos de representar una "carga", ha apuntado, estos objetivos pueden convertirse en una "oportunidad" para el tejido empresarial y para el desarrollo de la nueva industria.
Catalunya recupera la apuesta industrial
"En estos momentos ya estamos apostando todos juntos con convicción en la industria", ha afirmado Navarro, que ha recordado la aprobación reciente del Plan de la Industria de la Generalitat de Catalunya, elaborado con la participación de empresas y agentes de diferentes sectores económicos y sociales.
Para ejemplificar esta recuperación de la actividad industrial, Navarro ha hablado de la transformación de la antigua planta de Nissan, que en 2020 supuso la pérdida de 2.000 puestos de trabajo. Ha dicho que, actualmente, en esta misma ubicación se fabrican vehículos, la mayoría eléctricos, y se ha recuperado una marca histórica como Ebro. Un proyecto que, según ha destacado, no solo ha permitido recuperar empleo, sino que también ha generado nuevos puestos de trabajo.
Una industria con capacidad para atraer talento
Esta recuperación industrial se produce, según Navarro, en un territorio con una posición favorable dentro del contexto europeo. En este sentido, el presidente ejecutivo del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona ha destacado el papel de la ciudad como polo de atracción de actividad y talento, y ha señalado que Barcelona es uno de los principales referentes internacionales en la celebración de congresos y en el ámbito de las ciudades inteligentes.
Y ha apuntado que Catalunya cuenta con un "substrato" y una base industrial que favorecen esta evolución, pero también con la voluntad de empresas y administraciones públicas de impulsar nuevos proyectos. Esta combinación, según Navarro, puede contribuir a consolidar una nueva realidad industrial en el país.
Esta apuesta, sin embargo, también plantea un reto: disponer del talento necesario para cubrir la demanda de profesionales de la industria. En este sentido, Navarro ha defendido una mayor conexión entre el sistema educativo y el productivo, especialmente desde las primeras etapas educativas. Y ha puesto en valor un programa pionero que permite a escolares de 10 y 12 años visitar empresas y conocer de cerca la actividad industrial. "Nos ponemos de acuerdo con las escuelas y les invitamos a visitar empresas y estamos viendo con mucha satisfacción que aquí nacen muchas vocaciones", ha comentado.
DFactory Barcelona, un ecosistema basado en la colaboración
Precisamente, esta capacidad para generar actividad, talento y nuevos proyectos también se refleja en ecosistemas como DFactory. En este sentido, Navarro ha recordado que el proyecto se planteó en 2018 como una plataforma de aterrizaje para empresas grandes y pequeñas vinculadas a las nuevas tecnologías industriales. El resultado es un edificio singular que acoge a más de 40 empresas, pero donde, según el presidente del Consorci de la Zona Franca, la actividad que se genera en el interior es tan importante como la arquitectura del espacio.
Más allá de concentrar empresas en un mismo espacio, el modelo busca favorecer su interacción. La proximidad facilita la colaboración y la creación de proyectos conjuntos. Y ha destacado de este espacio "esta colaboración, esta capacidad de relación, esta voluntad de querer hacer frente a retos de manera conjunta y crear nuevas oportunidades". Una dinámica que, a su parecer, ha convertido a DFactory en un referente más allá del sur de Europa.
Navarro remarca que la actividad económica no se puede medir únicamente a partir de la cuenta de explotación
Este modelo también ejemplifica un cambio en la relación entre industria y ciudad. A diferencia del modelo industrial de los siglos XIX y XX, cuando muchas fábricas se desplazaron fuera de los núcleos urbanos, las nuevas actividades industriales pueden integrarse en entornos urbanos. DFactory es, según Navarro, un ejemplo: una industria que crea riqueza y empleo y que es compatible con la vida ciudadana. En esta línea, el proyecto avanza hacia la configuración del distrito DFactory de Barcelona.
La transformación digital como complemento de la industria
Esta nueva industria tiene en la digitalización uno de sus principales motores y, en este sentido, Navarro ha defendido que las nuevas tecnologías no deben sustituir los procesos existentes, sino complementarlos. En el caso de la inteligencia artificial, considera necesario definir con claridad qué función debe tener y cómo puede contribuir a los procesos industriales, logísticos y económicos.
Ahora bien, esta transformación también plantea retos relacionados con la regulación y el impacto social de la tecnología. Por ello, Navarro ha defendido que regular la IA es necesario para garantizar los derechos de las personas y ha remarcado que la actividad económica no se puede medir únicamente a partir de la cuenta de explotación. También es necesario, según ha apuntado, valorar cómo se distribuye la riqueza y de qué manera se transforma en nuevas oportunidades.
Por este motivo, ha reivindicado que la tecnología debe estar al servicio de las personas y que estas deben mantener el control sobre su desarrollo. "Al final las personas deben velar para que la IA no sea la que nos gobierne sin ningún tipo de control", ha advertido.
Energía sostenible para la nueva industria
Este desarrollo tecnológico e industrial también depende de la capacidad del territorio para garantizar la energía necesaria. De esta manera, Navarro ha señalado que una parte cada vez más importante de la energía producida es sostenible, pero ha advertido que este cambio debe ir acompañado de una adaptación de las redes de distribución y de la capacidad para gestionar los picos de demanda.
Esta cuestión será especialmente relevante ante el crecimiento de grandes infraestructuras digitales, como los centros de datos. "Si somos capaces de hacer todo esto, seremos capaces de alimentar los centros de datos con energía sostenible", ha afirmado.
Una industria con mayor retorno social
Todos estos cambios llevan, finalmente, a la cuestión de qué modelo industrial se quiere construir en el futuro. En esta línea, Navarro ha situado la velocidad del cambio tecnológico como uno de los principales elementos que marcarán la evolución de la industria. En este escenario, ha reivindicado una industria sostenible, capaz de generar valor y de contribuir al bienestar del conjunto de la sociedad. "Desearía que la industria fuera una industria sostenible, que creara riqueza y oportunidades, que diera oportunidades de puestos de trabajo", ha sentenciado.
Esta visión también implica ampliar los criterios con los que se mide el impacto de la actividad industrial. En este sentido, Navarro ha defendido que, más allá de los indicadores estrictamente económicos, el futuro debería dar más peso a la "cuenta de resultados sociales" y a la capacidad de la industria para generar un retorno positivo en el conjunto de la sociedad.
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