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Balux Vision, un ojo omnipresente contra los desperfectos industriales

La startup catalana aplica la visión por computador y la IA en industrias como el textil para detener a tiempo sobreproducciones con errores

Bruno León (izquierda) y Gerard Sánchez (derecha), cofundadores de Balux Vision, en su estand en el 4YFN de 2026 | Marc Vilajosana
Bruno León (izquierda) y Gerard Sánchez (derecha), cofundadores de Balux Vision, en su estand en el 4YFN de 2026 | Marc Vilajosana
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
27 de Marzo de 2026 - 04:55

Es un problema habitual dentro de la industria textil: la máquina encargada de hilar un patrón concreto comete un error espontáneo que, si no se detecta a tiempo, se perpetúa durante toda la producción de aquel día. “Provoca costes gigantes a la empresa, además de desperdicio de materiales y energía”, asegura el estudiante de ingeniería química en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Gerard Sánchez. La afirmación viene de una fuente primaria: su madre, ingeniera textil que trabaja en una fábrica que se encuentra ocasionalmente con esta problemática. Pero de toda desdicha nace una oportunidad, y las pilas de tejidos descartados son la cuna de Balux Vision, la startup fundada por el mismo Sánchez y por Bruno León, ingeniero informático por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), para aportar una solución al sector.

 

Los problemas que Sánchez escuchaba a través de su madre le encendieron una bombilla en la cabeza: ¿y si introducían detectores inteligentes en las máquinas para identificar los errores y enviar alertas para detener la producción a tiempo? “Yo soy ingeniero químico, así que contacté con Bruno (León), que es ingeniero de datos y toca mucho más temas como la IA y el software, y nos unimos para hacer este detector”, relata el cofundador. La solución por la que optaron fue una combinación entre visión por computador e inteligencia artificial que, hoy, ya se está testando con una prueba piloto en una fábrica del sector textil. “De momento estamos en fase piloto para hacer la primera venta, pero estamos en contacto también con otras fábricas que están interesadas en el producto”, apunta Sánchez.

El detector destaca por su modularidad: el dispositivo consta de una serie de cámaras con características especiales que se instalan en la máquina deseada y “no requiere ni programación, ni conocimientos excesivos” para hacerla operar. “El sistema es plug and play, no modifica mecánicamente la máquina”, remarca León. A esta facilidad de instalación se le suma una alta personalización, ya que el modelo de inteligencia artificial encargado de identificar los posibles errores que suceden en el proceso industrial se ha entrenado con un conjunto de datos recopilados por el mismo equipo de Balux in situ en las instalaciones con las que han trabajado. “Vamos a las fábricas y hacemos un trabajo de campo para ver cómo podemos introducir nuestros dispositivos, y después hacemos un entrenamiento durante meses”, explica el cofundador. A estos dos factores, Sánchez y León remarcan un tercer vector de diferenciación respecto a la competencia: la competitividad de sus precios. “Para una pyme textil de Catalunya o España, los precios de nuestros competidores son exagerados; no se los pueden permitir, tardarían mucho en retornar la inversión”, asegura Sánchez.

 

Sánchez: “Vamos a las fábricas y hacemos un trabajo de campo para ver cómo podemos introducir nuestros dispositivos, y después hacemos un entrenamiento durante meses”

Otro de los “puntos fuertes” que remarca Sánchez es la retroalimentación del sistema: “Nuestro modelo de inteligencia artificial siempre se está reentrenando. Cuando detecta un error, lo introduce en la base de datos, y así podemos maximizar la detección”. De hecho, la intención del equipo, una vez la solución esté instalada en múltiples fábricas, es crear una red que, cuando detecte un mismo error en más de una instalación, cruce los datos y los implemente al funcionamiento de todo el resto. “Tenemos planteado que una vez al día o a la semana haya una recarga del sistema”, confirma el cofundador.

Del textil a la ventilación, el vidrio o las plantaciones

El origen de Balux como empresa, constituida este mismo 2026, es el detector que han diseñado para la industria textil, que es también su primer producto firme, y su intención es comercializarlo con múltiples fábricas catalanas, españolas y, más adelante, también europeas y asiáticas. Pero más allá de esta solución, el equipo de Balux también ha trabajado por encargo para todo tipo de sectores industriales, siempre haciendo valer su experiencia en visión por computación e inteligencia artificial.

Entre las diversas iniciativas en las que han trabajado, Sánchez destaca un proyecto en el que, gracias a un la instalación de múltiples sensores dentro de una fábrica, consiguieron “automatizar todo el proceso de ventilación y mantenimiento de la climatización” de las instalaciones. La startup también tiene entre manos un sistema de control pensado para el vidrio recién producido y otras soluciones para el control en tiempo real de plantaciones específicas. En todo caso, la metodología no se aleja de la base con la que trabajan en el sector textil: “A la IA le damos unos inputs físicos, que se pueden recoger con cámaras, sensores de temperatura, humedad, presión, electrodos, bioquímicos… y entrenamos nuestro modelo con este conjunto de datos que nosotros mismos recogemos para que dé la respuesta que nos piden los clientes”.

Así, combinando los encargos industriales bajo demanda y la apuesta específica por el sector textil, Balux se posiciona como una compañía que quiere hacer bandera de la visión por computador altamente personalizada como signo de diferenciación. En este proceso, la compañía está actualmente incubada dentro del programa de emprendimiento de la UAB Polaris, al cual consiguieron entrar por la vinculación de León con la universidad y por el compromiso social de su solución: “Como nuestra máquina detiene defectos, hacemos un ahorro muy grande de materiales y energía, lo que colabora a un progreso sostenible de la sociedad y la industria”. Según Sánchez, la estancia en Polaris les está sirviendo para mejorar en aquellos aspectos que, como perfiles técnicos, no están tan formados: “Nos están ayudando en asesoría legal, fiscal, a la hora de escalar el negocio… Cualquier problema que nos surja, tanto a escala técnica como de negocio, nos ayudan”.