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Pocos economistas pueden presumir de haber trabajado casi tres décadas en el Banco Mundial, y Blanca Moreno-Dodson es una de ellas. Licenciada en Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, la zaragozana ha dedicado su carrera al fomento del crecimiento económico y la reducción de la pobreza global, especialmente en países en vías de desarrollo. Autora de cuatro libros y una cincuentena de publicaciones, Moreno-Dodson ha sido la invitada estrella de la Fira de la Innovació, el acto central de la Setmana de la Innovació de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).
Una voz más que cualificada para analizar el mundo de hoy que, en la que ha sido su primera visita a una universidad catalana, ha abordado temas tan diferentes -pero siempre vinculados- como la soberanía tecnológica, la innovación, el papel de los estados en la economía o la regulación europea. Extraemos los principales puntos a través de seis de sus frases.
“Estamos ante un cambio de paradigma, de esos que ocurren una vez cada siglo”
Moreno-Dodson ha iniciado su conversación con la periodista Aurora Massip analizando el impacto de la geopolítica actual en la economía mundial. Es en esta introducción en la que la economista ha tildado de “cambio de paradigma” el momento actual, uno de esos que “ocurren una vez cada siglo”. “El multilateralismo que hemos conocido, creado a finales de la Segunda Guerra Mundial con la ONU y el resto de instituciones, es cuestionado e, incluso, erosionado”, ha afirmado Moreno-Dodson, que asegura que avanzamos hacia un “mundo multipolar” en el que los acuerdos globales “parecen no tener sentido”.
Sin embargo, ya ante este escenario la execonomista líder del Banco Mundial ha dejado ver su optimismo. A la vez de este mundo multipolar que mencionaba, Moreno-Dodson también ha identificado la transición hacia un “plurilateralismo” en el que, “aunque no hay acuerdos globales, sí los hay entre varios países que permiten avanzar”. Cuestiones como el Acuerdo sobre Comercio Digital de la Organización Mundial del Comercio (OMC), firmado en enero por el 70% de los estados que la conforman, son un ejemplo de “acuerdos parciales, pero que tienen sus ventajas: ofrecen gobernanza y permiten solidificar instituciones y que estas se adapten a los cambios”.
Moreno-Dodson identifica una tendencia hacia la regionalización del comercio y las finanzas, con intercambios más habituales entre estados vecinos
Esta “tendencia a la regionalización” no se limita al ámbito de la geopolítica, sino que también tiene su traslación “tanto en comercio como en finanzas”. Moreno-Dodson apunta cómo desde la pandemia “estamos comerciando mucho más con los vecinos”, sobre todo después de que Europa se diera cuenta de que “éramos excesivamente dependientes de China”. Y es una cuestión que “no es excesivamente negativa”, según la economista, ya que permite reducir costes y contaminación.
“El Estado tiene una función muy importante: crear el clima de negocio que permita la innovación”
Pero ante esta regionalización geopolítica y financiera, una de las claves que la Unión Europea ha identificado como prioritaria es la de garantizar la soberanía tecnológica. Aquí, Moreno-Dodson ha definido el concepto como “la capacidad de desarrollar, gobernar y controlar tecnologías propias críticas sin tener que depender de actores externos”, un supuesto que se convierte en realidad con “infraestructuras básicas, plataformas, ciberseguridad, computación e influencia normativa”. Esto no quiere decir que se tenga que dar un giro de 180° hacia la autarquía: la misma economista ha dejado claro que “la literatura económica nos dice que no se trata de fabricarlo todo; tiene mucho más sentido construir sobre la base de las ventajas competitivas y replicar”.
Sea como fuere, todos estos elementos están ligados estrechamente con el concepto de la innovación, la temática estrella de las investigaciones del economista francés Philippe Aghion, Premio Nobel de Economía en 2025. Moreno-Dodson ha explicado su tesis principal: que tanto la “verdadera soberanía tecnológica” como el crecimiento a largo plazo “se construyen solo a partir de la innovación”. Es por esta razón que, ha justificado, los estados tienen una “función muy importante”: “Crear el clima de negocio que permita la innovación”.
“Europa domina la regulación, y lo tenemos que ver como algo positivo”

El “mundo multipolar” que mencionaba al principio Moreno-Dodson está conformado por tres grandes bloques: el continente americano, con Estados Unidos a la cabeza; Asia y el Pacífico, con China, pero también India como grandes potencias; y Europa y la región mediterránea, que también incluyen el norte de África y Oriente Medio. Las apuestas de los dos primeros bloques ya las conocemos: la defensa férrea del libre comercio estadounidense contra la fuerza del control estatal chino. Y Europa, en medio de ambos, se ha alzado como el adalid de la regulación. Un posicionamiento que no despierta muchas simpatías dentro del mundo empresarial… Pero que Moreno-Dodson ha defendido con vehemencia.
“Europa es dependiente en algunos aspectos, pero domina la regulación, y lo tenemos que ver como algo positivo”, ha afirmado. El execonomista jefe del Banco Mundial ha asegurado que, a pesar de las críticas, la regulación es “absolutamente necesaria”, y que normativas impulsadas por la UE, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDRP) o “la primera ley integral de inteligencia artificial” son regulaciones que “serán utilizadas en todo el mundo”.
“¿Pero la regulación no hace que a veces vayamos más lentos?”, ha preguntado Massip. “Sí, por supuesto”, ha concedido Moreno-Dodson, “y es donde tenemos que mejorar”. Pero no eliminándola, sino “agilizándola, adaptándola mucho más a la realidad de pymes y empresas y haciéndola más asequible”. Porque en un contexto “de hegemonía tecnológica”, el economista ve muy importante que Europa “siga siendo pionera en establecer los estándares globales de regulación”.
“Analizar la innovación de un país solo por el porcentaje de inversión del PIB es demasiado simplista”
En esta reflexión, Massip ha seguido profundizando, y ha preguntado a Moreno-Dodson sobre cuáles son los países que lideran esta innovación que Aghion defiende que se tiene que impulsar con fuerza. De entrada, el execonomista líder del Banco Mundial ha recordado que Corea del Sur es el país que destina un porcentaje más elevado de su PIB, hasta un 4,94%, en investigación y desarrollo (I+D), que la media europea se sitúa sobre el 2,2% y que el Estado español está por debajo, con un 1,5% -en Catalunya, el porcentaje es del 1,73%-.
Sin embargo, Moreno-Hodson ha alertado que determinar la apuesta de un país por la innovación basándose exclusivamente en el porcentaje que le dedica del PIB “es demasiado simplista”, y lo ha comparado con la discusión sobre el gasto en defensa: “No queremos 27 países que gasten el 5% del PIB y que no estén coordinados”. Es por esta razón que la economista prefiere fijarse en el Índice Global de la Innovación (GII) que elabora anualmente la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. En este ranking, es Suiza el estado que lidera, desde hace años, la innovación internacional, seguido por Suecia, Estados Unidos, Corea del Sur y Singapur.
Para la invitada estrella de la Fira de la Innovació, cada uno de estos países aporta ingredientes diferentes al caldo de la innovación: el país alpino destaca por la inversión en I+D y por la protección de sus propiedades intelectuales; Estados Unidos, por tener unos mercados financieros muy profundos; Singapur, por la eficiencia y buenas prácticas de la administración pública… Toda una serie de elementos de entre los cuales Moreno-Dodson ha destacado principalmente tres: la promoción de las universidades, la colaboración entre ciencia y empresa y la apuesta económica por la I+D.
“Trump está atacando las raíces de la sociedad americana”
Y dentro de este debate ha acabado surgiendo, de manera ineludible, el nombre del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Al fin y al cabo, se trata del país en el que Moreno-Dodson ha vivido más años de su vida, y fue allí donde se dio cuenta “de la fuerza de las universidades, de la fuerza de la inmigración cualificada y de todo el apoyo que el gobierno le daba”. Tres factores que, a su parecer, son “la base de la sociedad americana” y que Trump “está destruyendo”, porque “ha cortado fondos para centros de investigación y ha atacado las universidades pioneras”.
La economista invitada ha apuntado que, si bien es cierto que el país norteamericano continúa tercero en el IGG, en uno de sus subíndices, que mide los obstáculos que afrontan las empresas, se ve cómo Estados Unidos ha caído hasta la posición 29. “Trump tiene la suerte de que las grandes empresas y las startups financieras continúan funcionando, a pesar suyo, pero está atacando las raíces del sistema: la apertura a la inmigración regulada y la conexión entre universidades y empresas”, ha reiterado.
“Estamos en una era no tanto de reindustrialización, como de transformación tecnológica”
Cerrado el paréntesis norteamericano, uno de los últimos puntos que ha abordado Moreno-Dodson es el de la especialización sectorial de la economía europea. Y aquí, la economista ha dado una respuesta atípica: ante las llamadas comunes sobre la necesidad de reindustrializar España y Europa y de la demanda de fórmulas para llevarla a cabo, la experta ha apuntado hacia otra dirección. “Antes de hablar de reindustrialización, hay que recordar que los países que más han crecido en las últimas décadas, incluso en PIB per cápita, son los que han profundizado más en el sector servicios”.
Moreno-Dodson ha dejado claro que “siempre debe haber un equilibrio”, pero ha remarcado que es en este sector donde se agrupan especializaciones como la información y las telecomunicaciones. “Estamos en una era no tanto de reindustrialización, como de transformación tecnológica”, ha aseverado, y ante esta constatación, ha considerado que “no es necesario reindustrializar, sino agilizar en sector servicios y digitalizar algunos de los sectores pioneros en España”. En este sentido, la economista ha señalado la agroindustria como una de las mejor posicionadas para “llegar a ser campeones europeos”.
Moreno-Dodson: "Si no se pone al servicio de la sociedad, la innovación no sirve de nada"
Sea como fuere, lo que ha quedado claro es que la innovación es uno de los elementos tractores para surfear la geopolítica de la actualidad y una de las fórmulas hacia la tan citada resiliencia europea. Pero también que, “si no se pone al servicio de la sociedad, no sirve de nada”, ha querido dejar claro Moreno-Dodson. La economista ha reclamado tener una “dosis de realidad” cuando se planteen las estrategias y preguntarse “por qué y para qué innovamos”, ya que la innovación debe ir siempre dirigida a “una necesidad de la sociedad”. Y no ha querido terminar sin una alerta y una recomendación, ambas combinadas con el título Peak Human: What We Can Learn from the Rise and Fall of Golden Ages, el último libro del escritor e historiador sueco Johan Norberg, que llega a una conclusión clara: todas las grandes civilizaciones, desde la antigua Grecia al Califato Abasí, han florecido cuando han “abierto la puerta a la innovación, la movilidad y el comercio internacional”.
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