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La UAB abre puertas y ventanas a la empresa con una nueva Setmana de la Innovació

La universidad ofrecerá una decena de actividades entre el 19 y el 23 de octubre, entre ellas una Fira de la Innovació con 87 expositores en busca de nuevos contactos

Dos asistentes de la Fira de la Innovació de la UAB de 2025 conversan en una de las sesiones de 'speed dating' | Cedida
Dos asistentes de la Fira de la Innovació de la UAB de 2025 conversan en una de las sesiones de 'speed dating' | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
Barcelona
02 de Octubre de 2026 - 04:55

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La innovación empresarial se ha convertido en uno de los grandes temas sobre la mesa del Govern. Con la aprobación de la Estrategia de innovación empresarial en Catalunya el pasado julio, el ejecutivo se ha marcado objetivos importantes, como alcanzar las 3.000 startups en 2030 y elevar el gasto de I+D empresarial hasta el 2% del PIB. Pero más allá de las dudas que pueda generar la que, según Enric Llarch, es una “desproporción entre objetivos e instrumentos”, lo que queda claro es que el camino no se hará sin contar con los principales centros de producción de conocimiento: las universidades y los centros de investigación.

 

El mundo universitario lo tiene también muy claro. Lejos queda ya el ideario de la torre de marfil, aquella concepción en que las universidades son lugares elitistas y cerrados que investigan y hacen ciencia para consumo propio. La transferencia de conocimiento se ha convertido en una de las líneas clave para el mundo académico, un ámbito con cada vez más proyectos que afronta retos como la profesionalización de la gestión en proyectos liderados por científicos o en la captación de financiación en etapas avanzadas del desarrollo.

Es en un contexto como este que la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) celebra, un año más, la Setmana de la Innovació, un evento que llenará de actividades los cinco días (del 19 al 23 de octubre) que la componen para conectar la investigación y los servicios del campus de la UAB con el mundo empresarial, la administración y la sociedad. La Setmana agrupará más de una decena de charlas y presentaciones, pero entre todas ellas destaca con fuerza la Fira de la Innovació.

 

Celebrada el día 20 de octubre en el Hotel Exe Campus, la Fira de la Innovació se presenta como un espacio para promover activamente el contacto entre investigadores y empresas derivadas de la universidad con otros representantes del mundo público y privado. El acto contará con una conferencia inaugural de Blanca Moreno Dodson, economista que durante 30 años trabajó en el Banco Mundial y que actualmente es miembro de la junta de Ibercaja. Moreno Dodson dedicará su ponencia a los grandes cambios geopolíticos actuales y tomará el relevo a Carme Artigas, quien el año pasado reclamó un uso consciente de la inteligencia artificial.

Pero más allá de la ponencia inicial, el gran protagonismo de la Fira de la Innovació es la conversación. La UAB apuesta aquí por un formato de speed dating, en el que las decenas de grupos de investigación que exponen su actividad van encadenando pequeñas reuniones con posibles inversores, empresas colaboradoras o clientes futuribles. El año pasado, fueron 70 los grupos que expusieron en la feria, y este año la cifra se eleva a los 87 expositores: 65 grupos de investigación, once unidades de apoyo a la investigación y la transferencia y once spin-offs.

Asesoramiento ético para las políticas públicas

Entre ellos se encuentra el Grup de Recerca d'Estudis Humanístics de Ciència i Tecnologia (GEHUCT) de la UAB, que como su nombre indica, se especializa en la investigación de las relaciones entre la sociedad y el mundo científico y tecnológico, y se enmarca dentro del departamento de Filosofía. “El grupo se ha dedicado a cuestiones muy variadas, y es conocido por pensar la salud fuera de los sistemas puramente sanitarios”, explica la técnica de apoyo de investigación en proyectos de la UAB, Iris Parra.

El GEHUCT tiene actualmente dos proyectos financiados por unas convocatorias de colaboración para políticas públicas: en el primero, elaboran “una especie de comisión ética de salud pública”, junto con una guía, para la futura Agencia Estatal de Salud Pública, mientras que en el segundo, vinculado a la secretaría general de Salud Digital, llevan a cabo un asesoramiento ético para la estrategia de inteligencia artificial dentro del sistema de salud.

El GEHUCT acompaña a administraciones e instituciones en el diseño ético de políticas públicas de salud

Según comparte Parra, su objetivo en la Fira de la Innovació es explicar “las potencialidades de conocimiento” que hay dentro de los organismos públicos y que pueden aprovechar los grupos de investigación como el suyo. Además, también buscan colaboraciones con ayuntamientos, departamentos o “empresas que desarrollen tecnologías para el sector público”. “La idea es continuar difundiendo nuestra capacidad: formaciones éticas, asesoramientos, pensar desde el diseño e implantación de políticas públicas, sin olvidar los potenciales problemas a escala ambiental”, añade.

Una nueva alternativa para la carga inalámbrica

Y mientras en el GEHUCT ofrecerán sus servicios a posibles clientes, el Grup d'RFID, Antenes i Dispositius de Comunicació (GRADCOM) de la UAB presentará en la Fira de la Innovació Omniwave, una nueva tecnología de transferencia de energía inalámbrica basada en el confinamiento del campo electromagnético a partir de estructuras guiadas. “La idea es llevar energía como si fuera una especie de carril energético, y los receptores, que están encima, pueden captarla en cualquier punto”, desvela el catedrático de Electrónica y miembro del GRADCOM y del departamento de Ingeniería Electrónica de la UAB, Jordi Bonache.

Omniwave rompe con las propuestas tradicionales de transmisión de energía inalámbrica, las de inducción electromagnética, ya que opta por una metodología diferente. En vez de usar dos bobinas (una de emisión y una de recepción), lo que plantean desde el GRADCOM es una tecnología con un único emisor, pero con la energía confinada dentro de un carril. Así, “aunque el receptor se mueva, en cualquier punto de la trayectoria recibe energía”, desarrolla Bonache, que lo compara con los pantógrafos del ferrocarril, pero sin contacto físico.

Jordi Bonache presentando el proyecto de Omniwave en el estand de la Mobile World Capital Barcelona en el 4YFN | Cedida
Jordi Bonache presentando el proyecto de Omniwave en el estand de la Mobile World Capital Barcelona en el 4YFN | Cedida

El equipo ha conseguido hasta ahora desarrollar un pequeño demostrador con el que han validado el funcionamiento del principio científico, y ahora trabajan para escalar la tecnología a valores de potencia más altos. Bonache cree que su solución puede ser aplicable, en primera instancia, en robots industriales y logísticos, así como en drones y otros sistemas autónomos, de manera que “mientras se van desplazando puedan recibir energía”. Y ya más a largo plazo, apunta que puede ser una alternativa “muy interesante” para vehículos y camiones eléctricos. 

Con este demostrador, el equipo presentará Omniwave en la Fira de la Innovació por primera vez, con el objetivo de encontrar empresas y socios tecnológicos “que nos ayuden a definir aplicaciones reales, desarrolladores más avanzados y a subir el nivel de madurez tecnológica”. De hecho, el grupo ha participado en uno de los programas de validación tecnológica de The Collider gracias al impulso de la UAB, y ahora tiene claro el futuro a medio plazo: la consolidación del proyecto en forma de empresa derivada.

La conversión del calor residual en energía limpia

Un camino, el de la constitución de una spin-off, que siguió hace más de una década AEInnova, la empresa de Terrassa especializada en la conversión del calor residual en energía limpia. “Empezamos con el objetivo de recuperar el calor residual: en el espacio se usa mucho como fuente de energía, y vimos que una aplicación en el ámbito industrial sería de mucho interés”, rememora el CEO y fundador de la compañía y profesor asociado en la UAB, Raül Aragonès. Desde esta visión, el equipo consiguió registrar una patente y montar la empresa, con la que consiguieron desarrollar una tecnología “técnicamente viable” que llegó a usarse en hornos industriales de firmas como Celsa o Molins. Sin embargo, la dependencia de esta tecnología en una tierra rara como material principal hizo que los costes se dispararan y que no fuera viable económicamente.

Pero esto no supuso el fin de AEInnova, sino el inicio de un nuevo camino. Después de trabajar con compañías como Repsol, la empresa identificó que las industrias intensivas combinaban dos rasgos que conformaban un nicho perfecto para ellos: usaban mucho calor y tenían muchos problemas para digitalizar su funcionamiento. Es entonces cuando optaron por dedicarse a crear un nuevo modelo de sensores industriales que no funcionaban con baterías, como la mayoría del mercado, sino que usaban su tecnología patentada para alimentarse directamente del calor de las máquinas.

Esta apuesta les ha permitido consolidarse como compañía, con una facturación que supera los 300.000 euros y proyectos en países como Brasil, Estados Unidos, Marruecos, Francia, Turquía, Japón, Nigeria o Ghana. “En España vendemos poquito, pero exportamos poco”, desvela Aragonès. Y a pesar de su pequeña dimensión -hoy son unos catorce trabajadores-, el fundador asegura que están compitiendo con gigantes del sector como Emerson o Honeywell.

Nacida como 'spin-off' de la UAB en 2014, AEInnova fabrica sensores alimentados por calor destinados a las industrias intensivas

Sea como fuere, el enfoque en el extranjero no ha borrado la marcada apuesta por el territorio de AEInnova, que fabrica todos los sensores y sus componentes -a excepción de un módulo concreto que solo tiene un fabricante en el mundo- desde Terrassa. Una visión que también vincula estrechamente la empresa con la UAB, tanto por ser la cuna de la firma como su hogar durante varios años. De hecho, será ya “la tercera o cuarta vez” que la compañía participa en la Fira de la Innovació, en la que Aragonès se plantea dos objetivos: “Primero de todo, diseminación, que la gente nos conozca; y lo más importante, la búsqueda de inversores”. Aunque el fundador tiene claro que “el modelo acabará en la adquisición”, considera que ahora se encuentran en “una fase muy compleja del crecimiento”, en el que necesitan unos cinco millones de euros para mantener el ritmo previsto.

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