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El BNEW acerca la nueva economía a manos y paladares: “Queremos activar los cinco sentidos”

El evento organizado por el CZFB apuesta por una aproximación más experiencial que no acaba de integrar las nuevas apuestas al mismo ritmo

Blanca Sorigué (CZFB), Pere Navarro (CZFB), Carlos Prieto, Jaume Baró y Jordi Valls en la apertura del BNEW | Europa Press
Blanca Sorigué (CZFB), Pere Navarro (CZFB), Carlos Prieto, Jaume Baró y Jordi Valls en la apertura del BNEW | Europa Press
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
Barcelona
05 de Octubre de 2026 - 06:06

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Ya lo avanzaban los organizadores en la presentación del pasado miércoles: la de este año quiere ser la edición más experiencial de una Barcelona New Economy Week (BNEW) que sopla las siete velas, un año más, en el DFactory de la Zona Franca. Y, aunque haya sido de manera no buscada, la realidad es que la climatología que arrastra la capital catalana desde la semana pasada ha colaborado: el aguacero ha acumulado congresistas bien arreglados en la entrada de la puerta rotatoria del recinto, en un ritual de acceso que ha incluido plastificar el paraguas y escanear el QR bajo la atenta mirada del Ala 15 que el Ejército del Aire y del Espacio español ha traído al evento.

 

Son condiciones como esta las que han hecho que el presidente del BNEW y presidente ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), Pere Navarro, haya calificado de “héroes y heroínas” a los asistentes durante la apertura oficial del encuentro -la organización espera unos 12.000 durante los tres días que se extiende-. Una inauguración que no solo ha contado con el runrún de la convocatoria de elecciones parlamentarias de Pedro Sánchez -el mismo delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, ha comentado con tono humorístico que ha consultado los servicios jurídicos para saber si en aquellos momentos su cargo estaba o no en funciones-; sino que, nuevamente, la lluvia ha irrumpido con el estallido asíncrono de las alarmas de los móviles después del ES-Alert enviado por Protección Civil. “Tenemos una amplia representación de los cuerpos y fuerzas de seguridad y el edificio tiene todas las certificaciones posibles”, ha calmado al público Navarro.

La lluvia, los ES-Alert y la convocatoria de elecciones han aderezado el arranque de un BNEW más experiencial que nunca

Una serie de anécdotas que pueden parecer banales y superfluas, pero que añaden matices a lo que, como hemos avanzado, es el gran objetivo de la 7ª edición del BNEW: la experiencialidad. “Queremos hacer que el BNEW sea más tangible, que la innovación se pueda ver, se pueda tocar y se pueda sentir. Queremos activar los cinco sentidos y hacer que la tecnología se convierta en una experiencia real”, lo ha sintetizado la directora general del CZFB, Blanca Sorigué. Pero el BNEW también se diferencia de otros eventos por su transversalidad: bajo el epíteto de “nueva economía” conviven ocho verticales (inteligencia artificial, agroalimentario, ciencia, videojuegos, aviación y espacio, talento, salud y energía) que comparten volitivamente los espacios. “Conectamos los mundos porque eran sectores muy endogámicos. Cuando abres el horizonte, ves oportunidades donde otros no las pueden ver”, ha justificado Sorigué.

 

A estos dos ideales se les suma un tercer elemento a tener en cuenta: el espacio físico. Después de una primera edición, en plena pandemia, celebrada en Casa Seat, el BNEW ha repetido cada año el DFactory como sede. Sin embargo, a partir del próximo año el evento se trasladará a los nuevos edificios adyacentes ahora en construcción. Pero la de este año se celebra todavía en el edificio insignia de la industria 4.0 barcelonesa, y lo hace en un formato bastante heterodoxo: El espacio expositivo ocupa los pasillos de la planta principal de la construcción, adyacentes a los cubículos transparentes donde, como si fuera cualquier otro lunes, las empresas instaladas trabajan con normalidad. Nada que ver con los grandes despliegues de stands kilométricos del MWC o el ISE: una mesa, un roll-up y, en la mayoría de los casos, una tecnología llamativa para atraer los ojos del público.

Arte, coches, cazas militares y Gaudí

L'Ala 15 de l’Exèrcit de l’Aire i de l’Espai espanyol, a l'entrada del BNEW | Marc Vilajosana
El Ala 15 del Ejército del Aire y del Espacio español, en la entrada del BNEW | Marc Vilajosana

Con un ambiente como este, tiene sentido que Navarro lo definiera en la presentación de la semana pasada como “un laboratorio donde se tocan y experimentan las nuevas tecnologías”, más que en un congreso o feria tradicional. Incluso los perros robóticos que ya son peatones asiduos en las ferias tecnológicas -en el BNEW hemos contado tres diferentes- no esconden sus intenciones. “¿Y para qué sirven?”, preguntaba una de las asistentes al evento a la persona que controlaba uno de ellos. “De momento, para exposición”, admitía el conductor, “pero más adelante, para rescates”, continuaba. Las inspecciones en plantas industriales son otro de los usos de una tecnología que, no nos engañemos, por ahora atrae más ojos afectuosos que miradas de tiburón empresarial.

Pero la apuesta experiencial del BNEW no termina aquí. Compartiendo el espacio con tecnologías con una vocación más productiva, el visitante puede encontrar las obras artísticas en relieves 3D de Nuria Solís o las propuestas de danza virtual de Michelle Castagna. El BNEW también presenta varios caramelos para los fans del automovilismo, como un simulador realista de una carrera de Fórmula 1 o un circuito de Scalextric con el que la marca británica da visibilidad a su proyecto para institutos, en el que invitan a los preadolescentes a diseñar sus propios bólidos en miniatura para competir. No nos olvidamos tampoco del Ala 15, el caza del Ejército del Aire y el Espacio español en el que los visitantes pueden subir y sentarse en la cabina. En este caso, la experiencia es puramente aspiracional: no esperen extraer mucho más que una fotografía para redes sociales.

La experiencia que sí viene acompañada de una carga didáctica es Codi Gaudí XR Bnew Experience, una pequeña muestra de Codi Gaudí, la exposición inmersiva de Mediapro y Tetravol que se puede visitar hasta el 31 de enero en el Espai Imagina de Barcelona. En este adelanto situado en la primera planta del DFactory, los visitantes, mediante unas gafas de realidad mixta, pueden vivir una serie de pequeños juegos interactivos en los que aprenderán algunos conceptos de geometría y arquitectura ligados al legado del maestro riudomense. Con las propias manos, el espectador puede girar, alejar y acercar los diferentes edificios que ejemplifican las formas geométricas explicadas, y la experiencia termina con un descenso inmersivo por el interior de la Sagrada Família desde su punto más alto. Alerta: puede provocar vértigo.

Codi Gaudí, de Mediapro y Tetravol, permite experimentar la geometría y los proyectos no construidos de Gaudí a través de la realidad mixta

Como hemos avanzado, la experiencia es obra de Mediapro y de Tetravol, una compañía nacida en 1998 que desde entonces trabaja con realidad virtual y realidad aumentada. “Siempre hemos hecho lo mismo, pero cambiando dos cosas: la tecnología, que ha evolucionado muchísimo, y el ámbito de aplicación”, explica el director ejecutivo de la compañía, Héctor Zapata. La empresa se instaló en el DFactory “hace tres o cuatro años”, y desde entonces ha mantenido su presencia en lo que Zapata considera “el lugar de referencia para la industria 4.0”, del cual se muestran “encantados”.

Más allá de lo que el espectador pueda aprender sobre la arquitectura del padre de la Sagrada Família, Codi Gaudí también es una demostración de los usos actuales de la realidad mixta, la tecnología que combina la visión del mundo real con los objetos virtuales. Exposiciones, museos, demostraciones de grandes espacios y formaciones son algunos de los ámbitos en que esta tecnología ha conseguido consolidarse, pero Zapata asegura que nos encontramos a las puertas de una “nueva revolución”, la de “las gafas de realidad mixta y de realidad virtual inteligentes que son mucho más cómodas, pequeñas y ligeras”. Este “punto de inflexión” hace afirmar al CEO de Tetravol que “vivimos los últimos años del teléfono móvil”.

Del cielo al abdomen

Volvemos a la planta principal, donde se encuentra el grueso de los expositores, para conocer qué se está cociendo en entornos más experimentales. Aquí, nos llaman la atención una serie de cohetes dispuestos en paralelo, cada uno más elevado que el anterior. Uno de ellos, llamado Bondar, tiene el récord nacional de altitud en el Estado, con 7.800 metros, que consiguió con una fuerza de aceleración dieciséis veces superior a la gravedad de la Tierra y una velocidad de 2.100 km/h (casi el doble que la velocidad del sonido). Todos ellos son obra de Cosmic Research, una asociación de estudiantes de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), concretamente de la Escola Superior d'Enginyeries Industrial, Aeroespacial i Audiovisual de Terrassa (ESEIAAT), dedicada a la construcción y despegue de cohetes de bajo coste.

Fundada en 2016 por cuatro estudiantes, la asociación lleva ya una década participando en multitud de competiciones, entre ellas la prestigiosa Spaceport America CUP, de la cual fueron el primer equipo del Estado en formar parte. Desde sus inicios han pasado más de 80 estudiantes, y en la actualidad son un equipo de cerca de veinte personas, entre las cuales se encuentra el jefe del departamento de propulsión, Alex Andrés Angheluta, que explica a VIA Empresa cómo la iniciativa ayuda a definir carreras profesionales: “Uno de los fundadores es arquitecto de cohetes en Francia y tenemos compañeros en Francia, Estados Unidos y Catalunya que trabajan en propulsión”.

Los diferentes cohetes fabricados y lanzados por Cosmic Research | Marc Vilajosana
Los diferentes cohetes fabricados y lanzados por Cosmic Research | Marc Vilajosana

Para Angheluta, Cosmic Research es una oportunidad para que los ingenieros tengan “una formación extra” con “proyectos reales” que los preparan “antes de llegar a la industria”. Pero el proyecto también tiene una vertiente social: la entidad colabora con la Agencia Espacial Europea (ESA) en las competiciones CanSat en Catalunya y España, unos retos educativos impulsados para promover vocaciones STEM entre jóvenes adolescentes en los cuales Cosmic Research hace despegar los experimentos en forma de lata de los estudiantes con sus cohetes.

Y del espacio exterior bajamos hasta el interior del cuerpo humano o, más bien, a las herramientas que nos permiten interactuar con él. Si alguna vez han oído hablar de los robots quirúrgicos, es probable que sea del sistema da Vinci: creado por la estadounidense Intuitive Surgical a finales del siglo pasado, ha dominado el mercado durante dos décadas. Sin embargo, su alto coste ha hecho que, en los últimos años, hayan salido otros competidores, especialmente en China. En Europa, una de las propuestas mejor posicionadas es la de Rob Surgical, compañía establecida en El Prat de Llobregat y nacida en 2012 como una empresa derivada de la UPC y el Institut de Bioengineria de Catalunya (IBEC).

Desde el inicio de la investigación en 2008, el equipo originalmente liderado por el doctor Josep Amat desarrolló el primer prototipo del robot quirúrgico entre 2012 y 2018, con una primera cirugía con animales en 2014. Después de conseguir la validación técnica en 2018, la compañía ha acumulado certificaciones oficiales y hoy se encuentra en la fase de validación clínica del sistema, con más de 30 pacientes humanos. “La idea es mejorar la cirugía mínima invasiva: la arquitectura es diferente de la del mercado. Tenemos una articulación que puede llegar a los 30º y a los 60º, lo que permite llegar a todos los puntos del abdomen. Esto también nos permite hacer cirugías con cuatro puntos de incisión”, explica el director de preclínica de la firma, Idan Bhar-Shay.

La empresa pratense Rob Surgical es una de las grandes apuestas europeas por la cirugía robótica

En el BNEW, Rob Surgical ha traído los dos elementos de maquinaria que conforman el robot: por un lado, la consola de mando, que tiene una gran pantalla con la imagen que capta la cámara de uno de los brazos, una pantalla más pequeña con indicadores, y dos controladores, uno para cada mano; y por el otro, la estructura con los cuatro brazos robóticos, cada uno numerado visiblemente, que simulan una operación sobre un montaje. Según comenta Bhar-Shay, la especialidad en la que más han trabajado son las operaciones de urología, en estos momentos están “en camino” de empezar un estudio en ginecología, y también tienen sobre la mesa las operaciones generales de abdomen, como las vinculadas a hernias y al estómago. Como Tetravol, Rob Surgical también se ha instalado en el DFactory, ya que “es un muy buen espacio para empresas de robótica y hay mucha colaboración entre ellas”.

La reimaginación tecnológica de un arte milenario

El propietario y director de Barcelona 3D Ceramics, Martí Baltà, con los Premis Butaca en las manos | Marc Vilajosana
El propietario y director de Barcelona 3D Ceramics, Martí Baltà, con los Premis Butaca en las manos | Marc Vilajosana

Como ven, la apuesta por las nuevas tecnologías no implica necesariamente que las empresas que las impulsan sean startups recién nacidas. La experiencia también aporta su grado, y más cuando ha vivido en carne propia la evolución hacia propuestas más innovadoras. Otro caso que lo demuestra es Barcelona 3D Ceramics, un taller de cerámica de Vilafranca del Penedès nacido en 1982 que, desde 2015, trabaja también con impresión 3D cerámica. “Tenemos todas las tecnologías disponibles en nuestro taller, y eso nos permite trabajar para muchos sectores”, relata el actual propietario y director ejecutivo del taller, Martí Baltà.

Los ejemplos expuestos en el BNEW son una buena muestra: piezas para el sector aeroespacial o de la ingeniería, filtros de microplásticos y bacterias para depuradoras, piezas para la restauración del medio acuático… pero también piezas del ámbito del diseño artístico, donde han trabajado para compañías como Roca o Puig, y para artistas. “Tenemos un trasfondo de cerámica tradicional que hace doce años decidimos empezar a implementar en el mundo de la impresión 3D”, recuerda Baltà, y es una relación que no han perdido: hace veinte años que se encargan de la producción de los Premis Butaca, y desde hace siete los elaboran con estas nuevas tecnologías.

Con unas propiedades mucho más superiores que los plásticos (excepto en flexibilidad), como en sostenibilidad, temperatura o resistencia en el tiempo; y una resistencia térmica mucho más alta que la impresión 3D con materiales, la cerámica se posiciona como una gran alternativa en ámbitos como el aeroespacial o el tratamiento químico. Con aplicaciones tan diversas como la defensa, la alta tecnología, la medicina especializada y el ámbito artístico, esta transición tecnológica ha permitido a Barcelona 3D Ceramics “abrir la puerta a muchos nuevos clientes que no habíamos tenido nunca”. “En un arte milenario como este, en el que piensas que está casi todo hecho, estamos pudiendo abrir puertas que no me imaginaba nunca que podría abrir”, expresa con ilusión Baltà.

Baltà: “En un arte milenario como este, en el que piensas que está casi todo hecho, estamos pudiendo abrir puertas que no me imaginaba nunca que podría abrir”

Buscando espacio para las nuevas propuestas

Dentro de toda esta miscelánea de experiencias, destacan con fuerza aquellas vinculadas a la robótica (probad a contar brazos robóticos) y la impresión 3D, con aplicaciones en todo tipo de sectores. La apuesta va en la línea de los ocho verticales del BNEW: el sistema de Rob Surgical personifica el de ciencia; Cosmic Research es una prueba del futuro talento aeroespacial catalán, y la IA, aunque no tan presente como en otras ferias, siempre tiene un hueco donde aparecer. Sin embargo, sorprende la ausencia, al menos en el ámbito expositivo, de los dos verticales que se han vendido como la gran novedad de la edición de este año, la agroalimentación y los videojuegos.

Sobre los primeros, cabe decir que, en la cuarta planta del DFactory, una docena de propuestas esperaban a la hora de comer para ofrecer sus experiencias gastronómicas: la bodega La Vinyeta, la “Trinxat de la Cerdanya Experience” de Carlit, la “Tequeños Experience” de Tequerys o la “Zone Beer Experience” son algunos de los ejemplos. Ahora bien, estas propuestas, que por cuestiones horarias no hemos podido experimentar en primera persona, contrastan bastante con el programa de conferencias del vertical de Agrofood, que durante la mañana del lunes ha tratado temáticas como los ecosistemas agrarios inteligentes, las tecnologías alimentarias como las proteínas alternativas y la fermentación, la agricultura regenerativa o la competitividad del sector en Europa.

Una disonancia todavía es evidente en el caso de los videojuegos. En la apertura del congreso, el tinent d'alcaldia del área d'Economia, Hisenda, Promoció Econòmica i Turisme del Ajuntament de Barcelona, Jordi Valls, ha afirmado que “hoy, en Barcelona, la actividad económica de la tecnología y el gaming es más importante y tiene más futuro que el turismo”, y ya en la presentación del pasado miércoles, Sorigué calificaba el sector como “la industria cultural más grande del mundo”. Dejando de lado los asteriscos a estas afirmaciones -que a menudo agrupan la industria videolúdica con otras tecnologías limítrofes-, sorprende que ninguno de los expositores del BNEW se dedique a estas actividades. La más próxima es, posiblemente, la ya mencionada Tetravol. Habrá que esperar al programa de charlas del tercer día, con seis ponencias vinculadas a los modelos de negocio, la aplicación de la IA, el papel de Barcelona como hub o las aplicaciones más allá del entretenimiento. O bien ya el viernes, con el arranque del SAGA Barcelona Game Fest, donde la promesa es más tangible y, paradójicamente, más experiencial.

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