Director gerente de Quiriam

Trump y los supermercados

24 de Abril de 2026
Act. 24 de Abril de 2026
Ramon Oliver | LinkedIn

Hay que ser atrevido (y algo inconsciente) para soltar el nombre de Trump al título de un artículo. Con la saturación de contenidos que estamos viviendo, poner el nombre del presidente de EE.UU en el título es comprar números para que muchos paséis de largo del artículo y pulséis cualquier artículo o noticia. Pero bien, nunca se ha escrito nada de los cobardes, dicen.

 

Empiezo por POTUS y ya llegaremos al final a los supermercados. Supongo que a estas alturas ya conocéis todos la expresión TACO, acrónimo de Trump always chickens out. Es decir, Trump es un gallina y se caga siempre encima. Amenaza con aranceles desorbitados y, al final, la mitad de la mitad de la mitad. Pone el enésimo ultimátum en Irán y horas antes de expirar el plazo, se desdice. Pues eso, que siempre se acojona. Qué gracia, ¿verdad? Siempre se echa atrás de sus propias amenazas. Pues no, gracia ninguna.

A estas alturas representa que ya le hemos tomado la medida a Trump. Que todo es una estrategia de negociación. Plantea un escenario de máximos y, al final, al quedar la cosa en casi nada, creemos que hemos salido victoriosos de la negociación. Quizás sí. Pero la partida no termina ahí. Más allá de que los aranceles acordados sean de pacotilla, más allá de que al fin y al cabo opte (afortunadamente) por no destruir ninguna civilización, etc., lo que queda es una marejada de fondo que no se ve. Una marejada de fondo que lleva un nombre muy claro: incertidumbre.

 

Si hace unos 100 años Heisenberg ponía patas arriba los cimientos de la física y abría las puertas de la mecánica cuántica con su principio de incertidumbre, hoy nos encontramos con que la incertidumbre generada por Trump está sacudiendo los principios que sustentan la economía global. Y es que los mercados piden tranquilidad, previsión, calma, estabilidad. Poca gente se plantea inversiones, nuevos proyectos, nuevos mercados si no sabe a qué precio va a cotizar el petróleo en dos, seis o doce meses; si no sabe lo fiables que serán las cadenas de suministro (representa que con la covid-19 ya aprendimos que había que repensar el sistema global de aprovisionamiento, pero poca gente ha hecho los deberes y los que están en ello todavía van por la mitad); si no sabe qué represalias puede tener si comercia con ciertos países.

Como reflejo de todo ello, se puede ver qué ha pasado en bolsa en las últimas semanas. Dejando a un lado las altas valoraciones (unos máximos “exigentes”, dicen los expertos), que obligan a pensar dos veces cualquier tipo de compra, lo que se ha observado es que los inversores han apostado fuertemente por los títulos value. Si alguien quiere jugar la liga de la IA, de valores growth, de los valores emergentes, de las small caps... adelante, él sabrá lo que hace. Ahora lo que se lleva son los valores value (valga la redundancia). Es decir, los valores seguros, vinculados al consumo recurrente, valores de toda la vida: bancos, energía, consumo básico, aseguradoras, farmacéuticas.

"Los supermercados son inversiones con un ticket modesto para los inversores profesionales, con una rentabilidad más que aceptable y con unos plazos bastante largos"

Pero yo he venido a hablar de "mi libro", el inmobiliario. ¿Cómo aterrizamos todo lo que decíamos al sector inmobiliario? Pues bastante fácil: por ahora, el único sector inmobiliario (asset class) que aporta estabilidad y confort a los inversores es la distribución. Como ya constatamos en 2020, las actividades humanas más descorrelacionadas de turbulencias económicas son la alimentación y la limpieza, los estamentos más básicos de la pirámide de Maslow. Y aquí es donde aparecen los supermercados: inversiones con un ticket alto para la mayoría de nosotros, pero modesto para los inversores profesionales (4-6 millones de euros), con una rentabilidad más que aceptable (5-7%, en función del activo y la zona) y con unos plazos bastante largos.

Ya veis: Trump está como un cencerro y no hay sector que quede inmune a sus volantazos. Incluso, unas inversiones con un horizonte tan a largo plazo como las del sector inmobiliario no pueden evitarlos. Ahora bien, los supermercados son una buena opción para tratar de contrarrestar y mitigar sus efectos.