Ingeniero y escritor

Catalunya, viviendo a costa de los demás

09 de Junio de 2026
Xavier Roig VIA Empresa

Ya hace muchos años, cuando yo era joven, se acostumbraba a usar el resto de España como ejemplo de sociedad indolente, que no trabajaba lo suficiente para mantener el nivel de vida que pretendían practicar. Era muy viva la aseveración de que la gran diferencia con los catalanes era que aquí la palabra tasca quería decir trabajo mientras que en castellano era un bar. Con posterioridad, esta comparación derivó hacia el tema del déficit de las balanzas fiscales. España vivía bien a costa de los impuestos de los catalanes. Y eso no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado -uno de los grandes éxitos de la democracia española- es haber igualado todas las zonas de España por el umbral inferior. Es decir, que ahora Catalunya forma parte de los que se han acostumbrado a vivir gracias a la limosna de los demás. No somos conscientes, pero es así. Nosotros nos comportamos respecto a la Unión Europea (UE) como siempre se había comportado España respecto a Catalunya: vivir por encima de las posibilidades propias gracias a los impuestos de otros. Es así que Catalunya pretende vivir -malvivir, y cada vez irá a peor- de los impuestos de los europeos.

 

El programa NextGen -ahora se descubre que el gobierno español lo ha usado para todo- nos ha dado ayudas equivalentes al 6% del PIB -el estado miembro con más ayudas per cápita de toda la UE-. Por eso nos permitimos hacer y defender algunas animaladas que, a mí -¡quién me lo iba a decir, hace unos años!- me producen vergüenza de ser catalán. Y es que la UE nos ha tenido que recordar que deberíamos subir el IVA de los establecimientos de restauración y hostelería. Al nivel de como lo tienen los demás países civilizados.

El Informe Fénix ya apunta esta subida del IVA turístico como una de las recomendaciones básicas. Bruselas dice que esta subida significaría recaudar unos 7.000 millones más -unos 2.000 de los cuales corresponderían a Catalunya-. No espero que el señor Sánchez deje de practicar el populismo. Por lo tanto, veo esta subida como altamente improbable mientras él gobierne. Pero sí que tenemos, los catalanes, la posibilidad de recaudar este dinero mediante una herramienta que pueden aplicar los ayuntamientos y la Generalitat: el Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET). Y, además, aplicarlo, o hacer una ley propia para gravar los pisos y apartamentos turísticos.

 

Sin embargo, esto no gusta ni hace popular. La gente no quiere turismo de masas, pero los gobernantes hacen poco al respecto. Y la verdad es que no haría falta prohibir nada -cosa que, también, sería conveniente-. Solo haría falta hacer que pernoctar en Catalunya fuera más caro. Bastante más caro. Vendrían menos turistas y recaudaríamos más. Pero no. La competencia entre poblaciones turísticas es la norma. Y nadie lo detiene. Se trata de una carrera loca por ver quién destroza y prostituye Catalunya de la manera más grosera.

"La gente no quiere turismo de masas, pero los gobernantes hacen poco al respecto. Y la verdad es que no haría falta prohibir nada, solo hacer que pernoctar en Catalunya fuera más caro. Bastante más caro"

Siempre he admirado a los europeos que no nos mandan a la mierda. Tolerar que tengamos autopistas gratis -único caso en Europa-, tolerar que la sanidad pública no aplique copago -como está implantado en casi toda Europa-, y, encima, que nosotros subvencionemos el turismo a golpe de no aplicar los impuestos que tocan, es de admirar. ¡Eh, y los catalanes, contentos! Mientras tanto, el estado del bienestar va corto de chaleco. Y vamos subsistiendo con la limosna europea. No con los recursos propios. No hace falta decir que esto lleva a la argentinización más evolucionada. Y no deberíamos olvidar la lección de aquel país malogrado: unos gobernantes populistas pueden hundir un país entero. Y su futuro.

Sugiero al Institut d’Estudis Catalans que, en la próxima edición del diccionario, elimine la palabra tasca como sinónimo de función, proyecto, etc. Porque ya no es cierto. Y la obligación del IEC es mantener la lengua actualizada de acuerdo con cada momento que vivimos.