Politóloga y filósofa

Elegirte a ti misma

29 de Abril de 2026
Arianda Romans | VIA Empresa

Hay momentos en la vida de toda mujer en que tienes que tomar decisiones importantes. A veces, fáciles y directas; pero otras, complicadas y con mucho en juego. En estos momentos, es muy importante elegirte a ti misma. De manera estructural, las mujeres estamos programadas para complacer. No por naturaleza, ni biología, ni cuestiones innatas. A las mujeres se nos ha dicho desde que somos muy jóvenes que tenemos que ser amables y agradables, complacientes y responsables, y ayudar siempre a todo el mundo y tener una sonrisa radiante y mil cosas que, si bien tienen su parte buena, es tal una coincidencia que solo se nos haya inculcado a nosotras. O quizás no tan coincidente.

 

El caso es que, dadas estas condiciones de entrada, cuando las mujeres tenemos que tomar decisiones, a menudo ponemos otras cosas por delante de nuestro bienestar: las otras personas, responsabilidades de cuidado, responsabilidades laborales o, incluso, las prioridades de otras personas. Ante esta situación, es muy importante elegirte a ti misma. Este gesto durante muchos años me ha parecido egoísta. 

"Justamente por ser una especie de revolución a contracorriente de lo que se espera de nosotras, una decisión egoísta suele ser confundida con la mejor decisión para nosotras mismas"

Elegirte a ti cuando otra elección podría beneficiar a más personas, podría ser más consensuada por mi comunidad y entorno, podría tener menos costes o menos riesgos, no parece una buena decisión. Pero justamente por las circunstancias desde donde parte y por ser una especie de revolución a contracorriente de lo que se espera de nosotras, una decisión egoísta suele ser confundida con la mejor decisión para nosotras mismas. Evidentemente, no en todas las circunstancias.

 

Matar a alguien porque te molesta o no estás de acuerdo con sus posicionamientos morales continúa estando dentro del paquete de cosas donde es mejor cuestionar la estructura y no hacer. Pero entre ir a un lugar u otro el fin de semana, entre coger el bol de fruta que tiene un poco más de yogur o expresar abiertamente que no, que a ti hacer una ruta en coches antiguos desde una punta a la otra del continente no te hace ningún tipo de ilusión, entre tener o no criaturas, entre vivir en un lugar o en otro, entre pedir o no un aumento de sueldo… aquí sí que tenemos que aprender a elegirnos a nosotras mismas.

Mientras leía las memorias de no ficción de Deborah Levy, pensaba en una frase que dice mientras habla de su vida como escritora. Ella afirma que, a pesar de todos los estragos de ser mujer y feminista hoy (o hace 30 años), lo que ella siempre había estado orgullosa de hacer era el hecho de que siempre se había tomado en serio. Tomarse en serio es algo banal para quien lo practica diariamente, pero para aquellas de nosotras a quienes nos cuesta colocarnos en relación con el mundo, es una frase que acompaña, recuerda y anima a hacer aquello que sabemos correcto, pero que, muchas veces, no nos atrevemos a manifestar.

"Para que seamos capaces de ser soberanas de nosotras mismas, es necesario tomar decisiones impopulares"

En estas circunstancias, elegir no es un acto egoísta, sino una práctica de libertad. Para romper con imposiciones estructurales sobre cómo tomar decisiones, para acabar con aquellas pequeñas cosas que nos hacen despriorizarnos en los más mínimos detalles, debemos empezar justamente aquí, en los pequeños detalles, para romper con esta inercia que no nos lleva a ningún lugar feliz. Para que seamos capaces de ser soberanas de nosotras mismas, es necesario tomar decisiones impopulares. Y por eso, en caso de duda, lo que es mejor siempre será elegirte a ti misma.