Profesor de la UB y exconseller de Empresa i Universitat

Eurobonos: la hora de más y mejor Europa

08 de Abril de 2026
Ramon Tremosa | VIA Empresa

Cierro este artículo seis horas antes de que expire el ultimátum de Trump a Irán que puede escalar la guerra y antes de que se publique el dato de inflación de marzo en los Estados Unidos, que se prevé mala y que puede conllevar subidas de los tipos de interés.

 

1. Entre junio y julio de 2012 la prima de riesgo de España alcanzó los 635 puntos básicos, rozando los niveles que acercan a un país a la suspensión de pagos por incapacidad de financiar su deuda pública en los mercados (prima de riesgo o spread: diferencia entre el tipo de interés que debe ofrecer un país para financiar su deuda y el que debe ofrecer Alemania, como país más solvente de Europa). La crisis financiera global, iniciada en 2008 en EE. UU., cuando llegó a España la castigó especialmente. Entonces el Banco Central Europeo (BCE) no compraba deuda pública de los estados y cada país competía en los mercados financieros internacionales para financiarse en función de la fortaleza (o debilidad) de sus fundamentos macroeconómicos.

En junio de 2012 Rajoy tuvo que solicitar para España una ayuda europea de 100.000 millones de euros para sanear el sector financiero español, que Rajoy llamó “línea de crédito” y no “rescate”. La prensa internacional criticó el triunfalismo de Rajoy, calificando la ayuda de rescate bancario y presionando para que España hiciera reformas profundas para superar la grave crisis que sufría, que llevó la tasa de paro española al 25% en el año 2012.

 

En este contexto, el 13 de junio de 2012 el Parlamento Europeo aprobó dos reglamentos del 2-pack fiscal, que suponían un primer reforzamiento del control europeo de los presupuestos de los países de la zona euro. Especialmente importante fue aquel día la aprobación del Fondo Europeo de Redención (European Redemption Fund, ERF), considerado un embrión de los eurobonos: se abría la puerta a la primera emisión conjunta de eurobonos (deuda pública europea), lo cual permitiría a los Estados y a las regiones financiarse a unos tipos de interés muy inferiores a los de aquel período (del 7% de España al 35% de Grecia). La votación de la enmienda 67 (enmienda que presenté yo mismo en nombre del grupo liberal-demócrata) fue muy ajustada: 355 votos a favor, 284 en contra y 23 abstenciones. La incertidumbre fue grande hasta la votación, dado que los grandes grupos parlamentarios estaban divididos en clave territorial norte-sur, un eje que en muchas votaciones importantes pesa mucho más que el eje ideológico.

Con aquella votación el Parlamento Europeo aportó su grano de arena, en términos de legitimidad democrática, para la solución de futuras crisis de deuda de los países del sur de Europa: se dio la primera señal de que “algún tipo de mutualización de la deuda soberana se tenía que hacer”, tal como en aquellos días pedían influyentes economistas (George Soros, Nouriel Roubini, Niall Ferguson…) y los principales medios internacionales. Aquella votación histórica fue la primera semilla de los fondos Next Generation impulsados por el BCE en abril de 2020, que salvaron a la UE y al euro de la implosión a causa de la crisis de la covid-19.

2. El 12 de marzo de 2020, cuando otros países europeos imponían el confinamiento decretado en Italia pocos días antes a causa de la covid, Christine Lagarde (que había relevado a Mario Draghi al frente del BCE el otoño de 2019) cometió el principal “error de comunicación” de su mandato: cuando las primas de riesgo de los países del sur de Europa empezaban aquella mañana a crecer con fuerza en los mercados de deuda pública, Lagarde respondió en rueda de prensa "we are here NOT to close the spreads”... e inmediatamente las primas de riesgo aceleraron su alza en los mercados: el título de deuda pública italiana a diez años pasó del 1,4% a casi el 2% en menos de una hora.

El 13 de marzo de 2020 tuvo que comparecer, en una nueva rueda de prensa, Philip Lane, economista jefe del BCE, académico prestigioso y expresidente del Banco central de Irlanda. Lane dijo “We are here to close the spreads”, otra frase histórica similar al “Whatever it takes” de Draghi en Londres el 26 de julio de 2012: después del anuncio de Lane las primas de riesgo, igual que en 2012, cayeron inmediatamente. Este episodio se considera clave en el cambio histórico de Alemania en cuanto a los eurobonos: la canciller Merkel dijo “sí” a los Fondos Next Generation, dado que la caída del PIB provocada por el confinamiento se preveía mucho más intensa que la de 2008 causada por la crisis financiera (fue tres veces mayor).

Los fondos Next Generation fueron en 2020 la primera emisión de deuda pública emitida conjuntamente por los estados de la zona euro: hasta entonces la deuda pública se emitía solo a nivel de cada estado, pero por primera vez la garantía de los 750.000 millones de euros era fijada a escala europea.

"Si se hicieran nuevas emisiones de eurobonos, la Comisión Europea se convertiría en uno de los principales emisores de deuda pública de Europa"

3. El debate sobre los eurobonos desde entonces está muy vivo en la UE, ya sea para financiar el armamento de Ucrania o los futuros programas de defensa conjunta de la UE. Si se hicieran nuevas emisiones de eurobonos, la Comisión Europea se convertiría en uno de los principales emisores de deuda pública de Europa. Sus eurobonos tendrían una calificación de solvencia triple A, cerca de la que hoy goza la deuda pública alemana y mucho mejor que la calificación del resto de los grandes países de la UE. Los 750.000 millones ya emitidos de los fondos Next Generation están muy lejos de los 38 billones de dólares de la deuda pública de EE. UU. (una tercera parte de la cual, por cierto, se tiene que refinanciar este año...).

Dado que los eurobonos suponen una financiación de la deuda para la mayoría de los países europeos a un coste inferior del que obtendrían por separado, solo con un nuevo compromiso a favor de una mejor unión fiscal europea serán factibles. Alemania, como contrapartida, exigirá un control europeo sobre los presupuestos estatales más contundente y fuerte que el actual (más retórico que real).

Cabe decir que hoy Grecia es el país con el superávit presupuestario más alto de la UE, cuando en julio de 2015 estuvo a punto de salir del euro después del no en el referéndum sobre su tercer rescate. Esto es muy importante: quita argumentos a los países nórdicos, que siempre se han opuesto a los eurobonos con el argumento de que los países del sur de Europa eran incapaces de cuadrar el presupuesto.

Alemania y los países nórdicos solo accederán a nuevas emisiones de eurobonos si este dinero no va a financiar gasto corriente (crítica razonable que se hace a cómo algunos países europeos han gastado parte de los fondos Next Generation), y si este dinero impulsa y financia una efectiva reindustrialización de las principales regiones industriales europeas, muchas de ellas situadas en el norte del continente. Este sería todavía hoy un acuerdo inviable en la UE en tiempos de paz, pero que ahora Trump está forzando: la unidad de acción de Europa vía eurobonos se acelerará si se alarga la guerra de Irán. Por necesidad, Europa tendrá que volver a dar un nuevo paso en su proceso de construcción. Esperemos que esta vez, vía eurobonos, más Europa comporte también una mejor Europa.