Se habla mucho de los sectores que crean mucho empleo, pero que generan poco valor añadido, como el turismo, la construcción, la logística, la agricultura, o los servicios a las personas. En cambio, se habla poco de los sectores de alta y media-alta tecnología que tienen una elevada intensidad tecnológica, requieren muchos conocimientos y personal cualificado y que, a pesar de no crear tanto empleo, aportan proporcionalmente mucho más valor añadido.
El valor añadido mide la riqueza que genera una actividad económica. Es la diferencia entre el valor de lo que se produce y el coste de los bienes y servicios utilizados para producirlo. Incluye, por tanto, los salarios, los materiales o servicios utilizados, los impuestos y los beneficios empresariales.
Según el Idescat, el Valor Añadido Bruto (VAB) total de Catalunya fue en 2024 de unos 290.222 millones de euros. El sector de las empresas de alta y media-alta tecnología, tanto de industria como de servicios, generó en 2023 un VAB de 25.720 millones de euros, que representa el 17,7 % del VAB total de la industria y servicios.
El nuevo modelo productivo al que debe tender Catalunya es una economía que reestructure los sectores de bajo valor añadido para hacer que produzcan más riqueza y mejores retribuciones, potencie los sectores de tecnología media, como el agroalimentario, e impulse a fondo los sectores y empresas de alta y media-alta tecnología.
Hay que acelerar la innovación y encontrar nuevos motores de crecimiento. Entre las nuevas tendencias tecnológicas a impulsar se encuentran la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la cuántica, la industria 4.0, los semiconductores, la biotecnología, la farmacología o la descarbonización. Las empresas que pueden ser motores de crecimiento se encontrarán en el campo de la electrónica, la biotecnología, la farmacéutica, la química avanzada, la automoción, la aeronáutica y el espacio, las TIC, el medio ambiente, los servicios de información y comunicación, defensa, servicios profesionales de alto nivel o las actividades de I+D.
"Entre las nuevas tendencias tecnológicas a impulsar se encuentran la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la cuántica, la industria 4.0, los semiconductores, la biotecnología, la farmacología o la descarbonización"
¿Cuál es la situación en España y Catalunya? Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el Estado, en el año 2023 el conjunto de las empresas de alta y media-alta tecnología facturaron 354.000 millones: 244.000 de los cuales corresponden a las 20.400 empresas del sector industrial y los 110.000 restantes a las 77.500 empresas del sector servicios. El valor añadido generado en conjunto fue de 104.480 millones de euros, el 17,6 % de los cuales se generó en Catalunya.
Estos sectores de alta y media-alta tecnología dieron empleo a 1.626.000 personas, el 7,7 % de la población ocupada total. En Catalunya, fueron 281.000 personas, es decir, un 10,5 % del total de personas ocupadas.
Otro elemento clave en Catalunya es que la productividad media por ocupado en los sectores de alta y media-alta tecnología fue de 83.686 euros por ocupado, un 67,3 % superior a la media de los sectores industriales y de servicios.
"Los sectores de alta tecnología tienen una elevada productividad, crean empleo de calidad, contribuyen a la innovación y hacen aumentar la competitividad de la economía y que aumente la renta per cápita"
En Catalunya existe un tejido empresarial tecnológico muy diversificado, que además de las empresas locales, incluye grandes corporaciones, startups, empresas innovadoras de tecnología punta, así como grandes centros de I+D de corporaciones globales y multitud de centros de investigación. Todo ello hace que sea un polo de atracción de talento, capital e inversiones en tecnología.
Los sectores de alta tecnología tienen una elevada productividad, crean empleo de calidad, contribuyen a la innovación y hacen aumentar la competitividad de la economía y que aumente la renta per cápita. Así pues, son sectores que contribuyen a aumentar el bienestar.