Vivimos un momento de gran tensión.
Con gran sorpresa, Donald Trump ha desconcertado a todo el mundo y ha generado pánico en muchos lugares. De momento, EE. UU. ha secuestrado militarmente al presidente del gobierno de Venezuela, Nicolás Maduro, y ha advertido a la nueva presidenta Delcy Rodríguez, que si no siguen las instrucciones de Washington será mucho peor. Poco después del secuestro de Maduro, Trump ha lanzado amenazas a los gobiernos de Cuba, Colombia y México, y por razones de seguridad quiere tener la propiedad de Groenlandia, que es una región autónoma de Dinamarca.
La actuación y las amenazas de Trump han hecho sonar por doquier todas las alarmas, especialmente en China, en Rusia, en la UE, o en la ONU, los cuales se oponen rotundamente a las intenciones americanas. Pero la realidad es que más allá de condenas retóricas, ningún país tiene la capacidad política ni militar para barrar el paso a los EEUU.
Las actuaciones y declaraciones de Washington están en línea con la reciente Ley de Estrategia de Seguridad de EEUU de 2025, que determina, entre otras cosas, que los países de América son un área estratégica de EEUU y, por lo tanto, que no admiten interferencias de otros países.
"La realidad es que más allá de condenas retóricas, ningún país tiene la capacidad política ni militar para barrar el paso a EE UU"
¿Y por qué Venezuela es el primer país sobre el que Trump actúa? Venezuela tiene las reservas de petróleo más importantes del mundo: se estiman en unos 300.000 millones de barriles, un 17% de las reservas mundiales. Actualmente, por mala gestión, solo se produce casi un millón de barriles al día, mientras que en los años 2000 se producían tres millones. Trump no oculta sus intenciones; ya ha dicho que de Venezuela solo le interesa gestionar la producción y venta del petróleo, y que él decidirá cómo se reparten los ingresos.
Pero hay otra razón geopolítica. Lo que ha sucedido en Venezuela es, también, una advertencia a Rusia y China para que saquen las manos de los países americanos. Este es su patio trasero.
¿Cuáles son los escenarios a partir de ahora? Difícil de prever. En realidad, Trump ha decapitado el chavismo, pero este todavía gobierna. El parlamento ha nombrado nueva presidenta de gobierno a la hasta ahora vicepresidenta Delcy Rodríguez. Pero el chavismo no es un bloque. Está formado por sectores con diferentes intereses. El sector pragmático quiere llegar a “acuerdos dignos” con los EE. UU. para evitar lo peor y el sector más radical, que controla el ejército, se niega a hacer concesiones. Existe el riesgo de que se pudiera llegar a una cierta confrontación.
"El sector pragmático del chavismo quiere llegar a 'acuerdos dignos' con EE. UU. para evitar lo peor; mientras que el sector más radical, que controla el ejército, se niega a hacer concesiones"
Lo ideal para Trump es que el gobierno actual se someta a sus intereses y así poder explotar el petróleo. Bajo el control de Washington, el gobierno gobernaría y las petroleras americanas tendrían el petróleo. Se entraría en una vía de transición pacífica, en la progresiva democratización y, más adelante, unas elecciones que ganarían candidatos amigos.
Otro escenario posible es que el sector más radical se niegue a hacer concesiones y entre en colisión con los EEUU. Es bastante improbable que Trump ordenara la invasión militar del país, dada la gran oposición de los ciudadanos estadounidenses. Seguramente se entraría en una posición de tira y afloja, con bloqueo a los buques petroleros y así ahogaría las exportaciones que el 80% son de petróleo.
Vivimos un momento de alta inestabilidad política. Habrá que seguir los acontecimientos día a día para ver su evolución y posible salida. En resumen, creo que podemos concluir que el mundo cada vez está enloqueciendo más.