Exdecano del Colegio de Economistas de Catalunya

El fin del orden global y el riesgo de la irrelevancia europea

20 de Febrero de 2026
Francesc Raventós | VIA Empresa

Los últimos acontecimientos a escala mundial apuntan a un consenso cada vez más amplio: el orden internacional que ha estructurado el mundo desde el fin de la Guerra Fría ha llegado a su final. No nos encontramos ante un ajuste puntual, sino ante una ruptura profunda que afecta las bases económicas, normativas y políticas del sistema internacional. Es, en esencia, un cambio de época.

 

El nuevo escenario emergente se caracteriza por una competencia abierta y dura entre grandes centros de poder. La globalización regulada deja paso a un entorno marcado por el conflicto estratégico, la fragmentación económica y la lucha por el liderazgo tecnológico. Las nuevas reglas del juego son claras: se impone la ley del más fuerte y el Estado retorna como actor central, tanto en la política industrial como en la seguridad y la defensa.

En este contexto geopolítico, destacan tres grandes protagonistas: los Estados Unidos, China y el Sur Global. Este último no constituye un bloque homogéneo, pero sí un conjunto de países medianos con crecientes capacidades económicas, demográficas y políticas que, en determinados ámbitos, pueden coordinarse para ganar influencia. La India, Brasil, Rusia, Sudáfrica, México, Vietnam o Indonesia son ejemplos relevantes.

 

Uno de los resultados más significativos de esta pugna global es la pérdida de peso relativo de Europa. En 1950, el 22% de la población mundial vivía en los países que hoy forman la UE; actualmente esta cifra se ha reducido al 6%. En aquel mismo año, el comercio europeo representaba entre el 30% y el 35% del total mundial; hoy se sitúa alrededor del 15%. La Unión Europea ha sido un proyecto de éxito en términos de paz y prosperidad, pero estos logros contrastan con una creciente irrelevancia geopolítica.

"El ascenso de los nacionalismos, la fragmentación institucional y un sistema de toma de decisiones basado en la unanimidad de los 27 miembros han convertido la gobernanza europea en un mecanismo lento e ineficaz"

Esta pérdida de influencia está estrechamente vinculada al bloqueo político interno. El ascenso de los nacionalismos, la fragmentación institucional y un sistema de toma de decisiones basado en la unanimidad de los 27 miembros han convertido la gobernanza europea en un mecanismo lento e ineficaz. Lo que podía tener sentido en la Comunidad Económica Europea de seis estados es hoy un obstáculo estructural.

Ante esta situación, figuras como el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, defienden el paso de una confederación a una federación europea con recursos y capacidad real de decisión. El canciller alemán, Friedrich Merz, propone una Europa a dos velocidades. Otras voces plantean ideas aún más ambiciosas, como repensar el proyecto europeo en clave continental, de Groenlandia a Rusia.

"La idea de Paneuropa exigiría eliminar la unanimidad, facilitar la ampliación y establecer acuerdos especiales de colaboración gradual, como por ejemplo con el Reino Unido y, a más largo plazo, con Rusia"

Esta visión exigiría eliminar la unanimidad, facilitar la ampliación y establecer acuerdos especiales de colaboración gradual, como con el Reino Unido y, a más largo plazo, con Rusia. El Brexit ha dejado al Reino Unido más aislado de lo que preveían sus promotores, mientras que una futura aproximación con Rusia, una vez finalizada la guerra de Ucrania, podría contribuir a la estabilidad, la seguridad y la complementariedad económica europea.

Esta propuesta conecta con la idea de Paneuropa formulada en 1922 por Richard Coudenhove-Kalergi: una Europa fuerte, unida, basada en el estado de derecho, la paz y un patriotismo europeo inclusivo.

El futuro encaje de la UE en el mundo exige objetivos claros y valentía política. Lo que es indiscutible es que Europa no puede continuar con un sistema que frena la toma de decisiones y le impide hablar con una sola voz. Sin cambios profundos, la decadencia de la UE y de sus estados miembros está asegurada.