Catedrático de economía de la Universitat Pompeu Fabra

Notas y calificaciones de la nueva financiación

16 de Enero de 2026
Guillem López Casasnovas, consejero del Banco de España

Permítanme hacer una evaluación de mitad de trimestre de la propuesta de financiación autonómica. El curso de la negociación no ha terminado y nada es definitivo. Solo las ganas que tienen algunos de hacer carnaza partidista, y anticatalana por encima de los partidos, explican el revuelo actual.

 

Por lo que se dice ya de entrada, el contenido inicial del acuerdo pasará ahora a ser negociado bilateralmente por parte del Ministerio, de manera que nos podemos preguntar qué hará ERC como signatario solidario de la propuesta, una vez el documento salga de sus manos y vete a saber cuándo y cómo acabará. Tampoco sé qué hará ERC cuando la coerción que aplica a los demás en favor de dar apoyo a la propuesta actual ("de lo contrario se perderían los dineros"), el PSC le aplique la misma poción a Esquerra si no da apoyo a los presupuestos por falta de precisión en la gestión del IRPF, tal como dice exigir, perdiendo él también todos estos millones de euros para los catalanes. ¡Por favor, políticos, sed razonables! La propuesta presentada ya ahora ni refleja el acuerdo de investidura inicial, ni es un nuevo modelo, ni es singular, ni blinda la ordinalidad, ni se corresponde a los trabajos de la comisión técnica creada por el Govern catalán y de la que no hemos sabido nada más, más allá de que no parece haberse utilizado en la propuesta de la vicepresidenta. Decid que es lo mejor que habéis sabido conseguir con la actual correlación de fuerzas y los votantes ya os juzgarán

Notas. De la ordinalidad es claro que no saben cómo resolver técnicamente, más allá de alguna discrecionalidad final de la operativa del sistema, si se acaba queriendo garantizar. La población ajustada ha sido siempre un desastre al que le han reído las gracias los partidarios del modelo de necesidades fiscales, por la discrecionalidad de un Estado que casi lo recauda todo y transfiere a gusto y gana a partir de aquel parámetro convenientemente modificado. *Por la boca muere el pez*, que se dice en la Meseta. Con idéntica manipulación, ahora el ajuste puede ir bien a los catalanes, y los antiguos partidarios de la población ajustada, hacen su particular lío. La idea de que nadie pierde no tiene recorrido político, cuando es sabido que las ganancias se leen políticamente en términos de proporciones relativas del pastel y no en términos absolutos. Se dice que se simplifica: cierto. Sacan un fondo y ponen otros. Todo esto para arreglar unos resultados buscados. Se pone un fondo de cambio climático y de compensación interterritorial y se dice que el gasto no será condicionado (al cambio climático o a la reducción de desigualdades que los justifican).

 

Por favor, dejemos de hacer números que a estas alturas son infactibles. Pero sobre todo, porque la cosa en este punto ya no debería ir de cifras para alguien que a largo plazo se quiera hacer respetar. Va de principios y de vocación de autogobierno.

"La propuesta necesita mejorar, al menos en coherencia con las aspiraciones tradicionales de Catalunya"

Calificación de mitad de curso. La propuesta necesita mejorar, al menos en coherencia con las aspiraciones tradicionales de Catalunya. Y para progresar, incorporemos por favor el coste relativo de vida y el impacto de la inmigración sobre los servicios públicos en la Comunidad de acogida. Y por favor, seamos adultos desde la idea de que el dinero no cae del cielo. Este aumento de recursos que la propuesta dice poner sobre la mesa, y que se deberá perpetuar a futuro sin otra salida que subir los impuestos que todos tendremos que pagar, los catalanes los primeros de la fila. Un aviso también para aquellos que se niegan a neutralizar el déficit público en la estimación de las balanzas fiscales, y se niegan así a publicarlas.