En el tema de la financiación de Catalunya no soy fundamentalista. No podemos formar parte del modelo vasco-navarro porque está reservado en la Constitución solo para los territorios forales -de los cuales, por muchas guerras carlistas que hayamos tenido (una más que ellos), no formamos parte-. Por lo tanto, la solución debe venir por la vía del régimen común. Un régimen común que rige en otros estados federales como Alemania, o no federales necesariamente. Pero que siempre son fruto de rigurosos cálculos matemáticos y financieros. Aquí no. Somos más “creativos” y los fondos los administra el estado y los distribuye según criterios políticos -como estos 4.700 millones que ahora ha obtenido Catalunya-. Siempre el nepotismo de turno: partido, acuerdos, etc. Por eso, no hace falta decirlo, siempre permaneceremos como un país de tercera.
Digo que no soy fundamentalista porque de todo este sainete escenificado por ERC y el PSOE no esperaba nada más que la propaganda de sus líderes. Digo mentira, solo esperaba una cosa: el establecimiento permanente del concepto de ordinalidad. Es decir, que una vez repartidos los dineros-comedor de Madrid, lo que recibiera cada comunidad autónoma no alterara el orden de los que habían contribuido a engordar el comedor. Pero nada. Ni eso. Por lo visto, la ordinalidad se mantendrá un año, o lo que haga falta para que ERC aguante en el poder al PSOE. Pero nada más. No quedará plasmado en ninguna ley a largo plazo. O sea que continuaremos “negociando” cada año para que no nos drenen más de lo debido
Todos se jactan de un hecho que me parece inaudito: pretenden gestionar la recaudación como gran objetivo. Los políticos catalanes del régimen (goebbelianos ellos) lo repiten para ver si cala entre la ciudadanía. ¿Desde cuándo gestionar unos bienes significa disponer de ellos? Un banco gestiona mi dinero, pero el dinero es mío. Nos quieren hacer creer que si el gobierno catalán gestiona la recaudación, tendremos la gestión de la caja. ¡Hay que ser burro!
Obtener cantidades puntuales -como estos 4.700 millones- es algo que ya hacían los gobiernos Pujol de manera habitual. Se caricaturizó como “pez en el cesto” para hacer ver que el tema iba por el corto plazo. Pues para continuar así, no hacía falta desmontar el pujolismo, la verdad.
"El mensaje de Madrid respecto a esta astracanada bautizada con el nombre de “financiación singular”: 'Catalanes, ni en la situación más favorable, nunca sacaréis nada de nada si continuáis con esta pandilla de políticos que dicen representaros'"
El mensaje de Madrid respecto a esta astracanada bautizada con el nombre de “financiación singular” -singular seguro, pues se hace difícil la pluralidad de tanta demagogia- es claro: “Catalanes, ni en la situación más favorable -es decir, tener el gobierno español completamente cogido- nunca sacaréis nada de nada si continuáis con esta panda de políticos que dicen representaros”.
Yo insisto en que hay margen legislativo para ir escalando situaciones de injusticia hasta llegar a Europa. Está claro que son procesos largos, y nuestros políticos trabajan a cuatro años vista -los que trabajan, está claro-. Por ahora, continúo constatando la vigencia de la frase que oí decir al señor Josep Piqué un día: una mala clase política puede hundir un país.