En las próximas décadas, el sistema alimentario global se enfrenta a un reto de especial complejidad: garantizar proteína para una población en crecimiento constante. Según la Food and Agriculture Organization (FAO), en 2050 será necesario producir un 60% más de alimentos para satisfacer la demanda. Como advierte su director general, Qu Dongyu, la clave no es solo producir más, sino hacerlo reduciendo la presión sobre los ecosistemas. En este escenario, el debate ya no es si se necesitan nuevas fuentes de proteína, sino cómo integrarlas en un modelo agroalimentario diverso, circular y, sobre todo, resiliente.
Catalunya, con una tradición ganadera que es pilar económico e identitario, no puede quedar al margen de esta transformación. El reto no es la sustitución, sino la complementariedad. La introducción de nuevas soluciones permite reducir la huella ambiental, mejorar la eficiencia de los recursos y, fundamentalmente, abrir nuevas ventanas de negocio en un mercado global altamente competitivo.
El insecto: la pieza clave de la bioeconomía circular
La proteína de insecto ha dejado de ser una anécdota para convertirse en un eslabón estratégico de la cadena de valor. Con un perfil nutricional de alto valor y una huella hídrica y territorial mínima, estos organismos permiten cerrar el círculo: transforman subproductos en recursos de alta calidad.
El impulso normativo de la Unión Europea (UE), especialmente con el Reglamento 2021/1372, ha sido el catalizador definitivo. Esta normativa ya permite el uso de proteína animal transformada (PAT) de insectos en piensos para acuicultura, aves de corral y porcino. No estamos ante un sustituto, sino ante una alternativa local que reduce la dependencia de las importaciones y refuerza la soberanía alimentaria del tejido agroindustrial catalán.
Indicado: "Food, Feed & Frass" para una circularidad real
En este contexto de oportunidad nace la Associació Catalana de la Indústria d’Insectes (Indicat), presentada este martes en Vic como el primer hub del sector en Catalunya. Su presidente Salvador Montagut ha definido que “La asociación nace con un lema que resume a la perfección su filosofía de circularidad: Food, Feed & Frass".
- Food (alimentación humana): Con empresas que ya elaboran productos para consumo humano a partir de grillos, mercado donde la demanda no para de ir en aumento.
- Feed (alimentación animal): Centrado actualmente en el sector del petfood mediante el Tenebrio molitor (gusano de la harina) y el cultivo de la mosca soldado negro para piensos ganaderos.
- Frass (fertilizante): El uso del subproducto generado por el insecto como fertilizante orgánico de alta calidad, cerrando así un ciclo de residuo cero.
Más allá de la producción, Indicat nace con la voluntad de ser una sola voz ante la administración. Al ser un sector tan joven, la legislación a menudo avanza más lenta que la tecnología.
"Osona está construyendo un auténtico clúster donde el talento, el espíritu emprendedor y la infraestructura industrial convergen para dar respuestas locales a retos globales"
Uno de los puntos fuertes que destaca la asociación es la capacidad transformadora de estas especies. Un ejemplo inspirador se encuentra en Australia, donde ya se utiliza la mosca soldado negro para la gestión a gran escala de los residuos orgánicos urbanos. Esta tecnología permitiría a territorios como Osona optimizar la gestión de las deyecciones ganaderas y residuos agroalimentarios, convirtiendo un problema ambiental en un activo económico.
Un ecosistema de innovación y transferencia tecnológica
Que Indicat haya elegido Osona como sede no es casualidad. Responde a una apuesta decidida del territorio por la innovación. Desde Osona Biocircular, la iniciativa que promueve la sostenibilidad agroalimentaria en este territorio, se ha ayudado a impulsar la creación de esta asociación con una visión ambiciosa: situar Osona como la cuna de la producción de insectos contribuyendo a consolidarla como uno de los grandes polos de la bioeconomía circular del sur de Europa.
"La proteína de insectos no llega para sustituir nada, sino para completar un mosaico de soluciones de futuro"
La fortaleza de este proyecto radica en su ecosistema. La conexión directa con centros de investigación de referencia como el Centro Tecnológico BETA y la Universidad de Vic-UCC, entidades de desarrollo local como Creacció, el apoyo de las administraciones públicas locales y un sector privado referente y convencido de que la innovación es imprescindible para la sostenibilidad y la competitividad del sector, permite que el desarrollo tecnológico y la valorización de residuos caminen de la mano, promoviendo así la bioeconomía circular en el territorio. Osona está construyendo un auténtico clúster donde el talento, el espíritu emprendedor y la infraestructura industrial convergen para dar respuestas locales a retos globales.
Convertirse en el referente de este sector emergente es una manera de poner la experiencia y el conocimiento práctico de Osona al servicio de un sistema alimentario más sostenible y, sobre todo, más competitivo. La proteína de insectos no llega para sustituir nada, sino para completar un mosaico de soluciones de futuro. Y que este mosaico tenga acento de Osona es una excelente noticia para el motor económico de todo el país.