Ingeniero y escritor

En el País Vasco tienen sindicatos

25 de Agosto de 2026
Act. 25 de Agosto de 2026
Xavier Roig VIA Empresa

La semana pasada participé en un acto de la Universitat Catalana d’Estiu en Prada. Era una mesa redonda sobre el Informe Fénix. Uno de los temas que salieron a debate fue, inevitablemente, el de la inmigración. Creo que quedó claro que la inmigración, contrariamente a lo que muchos catalanes piensan, no nos la insuflan desde Madrid -otra cosa es que den facilidades-. La realidad es que los inmigrantes van allí donde hay demanda de trabajo para ellos. ¿O es que alguien ha olvidado la famosa película Vente a Alemania, Pepe donde en el año 1971 se explicaba que allí había mucho trabajo por cubrir?

 

La realidad es terca. Para hacerlo entendible, podemos decir que la inmigración entra por Barajas y, una vez allí, decide hacia dónde va: dentro de España y, a menudo, hacia fuera, también. Entonces, ¿por qué viene tanto inmigrante a Catalunya? Podrían ir al País Vasco, ¿no? Miren las cifras. En el año 2000, Catalunya tenía 6,3 millones de habitantes, mientras que el País Vasco tenía 2,1. Hoy Catalunya tiene 8,2, mientras que el País Vasco tiene 2,2. Ellos han crecido 100.000 habitantes y nosotros casi dos millones. Esta limitación de población vasca no les ha capado el crecimiento económico. ¿Cuál es la razón? Pues que los vascos han creado puestos de trabajo en sectores de alta productividad y nosotros, no.

En estos últimos 25 años, el PIB per cápita -la medida real de la riqueza, la que nos dice a cuánto tocamos por persona- ha crecido en Catalunya un 12%, mientras que en el País Vasco lo ha hecho un 24% -¡ojo, en Aragón un 26%!-. En la Unión Europea (UE) ha sido del 31% -cabe recordar, sin embargo, que se incorporaron, a principios de siglo, países a la UE que eran pobres y partían de muy abajo.

 

La Catalunya que hemos creado estos últimos 25 años es una Catalunya low cost. Todo se va adelgazando. Y el hecho se traduce, también, en el empobrecimiento de todos. Especialmente de los trabajadores. En 2024, el salario medio en el País Vasco fue de 35.170 euros, mientras que en Catalunya fue de 31.730 euros (datos del INE). El coste de la vida es equivalente en ambos países: 120 si tomamos como 100 el inicio de siglo (INE dixit, otra vez).

"La Catalunya que hemos creado estos últimos 25 años es una Catalunya low cost"

Quiero insistir, una vez más, en el nefasto efecto que tiene una mano de obra barata. Pero, claro, si se abre la puerta a que entre todo el mundo de todo el mundo, en lugar de aquellos que realmente hacen falta -esta debería ser la verdadera política inmigratoria- el mercado laboral se deprime. Siempre hay alguien que hará el trabajo al menor coste del actual. Esta es la perversidad.

En el País Vasco tienen gobierno. Tanto sus políticos como sus empresarios han ido a la escuela y tienen una estrategia que va más allá de hoy. En Catalunya, país donde el pragmatismo inmediato lleva a la autodestrucción -turismo y urbanismo de la costa, el sector cava y la payesía, etc.- los resultados de disponer de una fuente ilimitada de mano de obra barata -inmigración- lleva al absoluto desastre. Tal como escribió Gaziel, solo Catalunya podía dar a luz la frase “¡Afártame y dime moro!”. Enriquecimiento corto de miras. En Catalunya, hoy, hay cierta gente que crea empresas que solo son viables con los salarios de la inmigración.

Pero el otro día en Prada, la economista Elisenda Paluzie puso el dedo en una de las llagas del porqué de este desastre catalán. La entrada de inmigrantes ilimitada lleva a la depresión de los salarios -cualquier oferta ilimitada hace bajar los precios; en este caso, de la mano de obra-. Por eso resulta significativo que los sindicatos mayoritarios en el País Vasco sean ELA y LAB. Ambos sindicatos de disciplina vasca y que representan el 60% de los delegados.

"La entrada de inmigrantes ilimitada lleva a la depresión de los salarios"

En Catalunya, los dos sindicatos principales son CCOO y UGT y representan el 80% de los delegados. Es de suponer que estos dos sindicatos, su dejadez, deben tener algo que ver con la depresión salarial y la precariedad laboral en Catalunya. Es cosa sabida que son subvencionados de oficio y, por lo tanto, hace tiempo que holgazanean. Son los efectos de mantener representativos unos sindicatos que no llevan a cabo su trabajo y, encima, tienen al amo en Madrid.

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