En nuestro estimado mundo moderno han surgido muchos conceptos y términos nuevos que hemos tenido que incorporar a nuestras lenguas. Algunos ya forman parte de nuestro vocabulario sin que nos hayamos dado cuenta, como taxi, algoritmo, chat, chip o router. Muchas de estas palabras nos han llegado a través del inglés y designan realidades nuevas que hemos adaptado a la lengua propia. Un ejemplo fácil es el paso de chip a xip o de chat a xat. Son términos nuevos, en proceso de incorporación a nuestra vida cotidiana. Una prueba de esta novedad es que muchos de nuestros abuelos no los usan.
Sin embargo, esta ola de anglicismos relacionados con el progreso y el futuro ha producido un efecto contrario: la anglicización de palabras que ya tenemos en catalán. Un ejemplo claro es la gente que dice call en lugar de trucada, meeting en lugar de reunión o deadline en lugar de plazo. Más allá de parecer un poco idiotas cuando encajamos palabras de otros idiomas en nuestra lengua materna porque pensamos que así sonaremos más cool, hacemos un flaco favor al catalán, que ya se encuentra en un estado bastante jodido.
Es evidente que hay palabras que no podemos traducir sin obtener una expresión larga, artificiosa o poco práctica. En estos casos, no hace falta hacer esfuerzos absurdos: podemos incorporarlas, catalanizarlas y adaptarlas a nuestras normas. Pretender sustituir taxi por coche de alquiler con conductor para trayectos cortos no tendría ningún sentido. Las lenguas siempre se han influido, mezclado y transformado, y estos procesos son normales. El problema comienza cuando sustituimos palabras catalanas útiles por términos ingleses que no aportan ningún significado, precisión o matiz nuevos.
"El problema comienza cuando sustituimos palabras catalanas útiles por términos ingleses que no aportan ningún significado, precisión o matiz nuevos"
Esta preferencia por el inglés no es casual ni responde a una cuestión práctica. Responde al prestigio que atribuimos al inglés: asumimos que es una lengua más valiosa que la nuestra y que, si decimos algo en inglés, parecerá más serio, profesional o interesante. Esto es falso y refuerza unas narrativas que una lengua minorizada como el catalán no se puede seguir permitiendo. El inglés ya tiene un poder inmenso como lengua franca; no necesita que le cedamos aún más espacio. Incorporemos los términos que necesitamos, pero, cuando ya exista una palabra catalana clara y natural, usémosla. Por favor, dejemos de hacer el ridículo innecesario: decirlo en inglés no lo hace más interesante. Thanks for reading!
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