Etnógrafo digital

Por 20 años más de gatos punto Cat

30 de Abril de 2026
Josep Maria Ganyet | VIA Empresa

En 2015 apareció nytimes.cat, una web con la portada del New York Times, su maquetación, las noticias, las columnas, los pies de foto… todo. Un pequeño detalle, sin embargo: todas las fotos de las noticias eran de gatos. A alguien le pareció muy buena idea aprovechar que cat quiere decir gato en inglés (años después a alguien del Barça también se lo parecería y crearía una mascota) y crear una versión felina del New York Times. La ocurrencia saltó internacionalmente cuando el Washington Post hizo un reportaje. El artículo de Caitlin Dewey empezaba diciendo: “.cat es, sin duda, el mejor dominio de todos los tiempos de internet. Si los gatos dominan Internet (cosa que evidentemente hacen), .cat deja en ridículo a los .com, .net y .org.”

 

La historia tiene mucha gracia, pero a la Fundació .cat de entonces —hoy Accent Obert— no le hizo tanta. Y como uno de los requisitos para poder tener un dominio .cat es que el contenido sea en catalán, y nytimes.cat solo los tenía en inglés, la Fundació .cat les cerró la parada. Otro gato memético, el Nyan.cat —el famoso gato arcoíris— sobrevivió la purga felina —sobrevive todavía—, porque añadió un botón de traducción, entre otros, también al catalán.

Todo esto pasó porque un Sant Jordi de hace veinte años, el dominio .cat se abrió al público: un 23 de abril de 2006. Internet, en aquel momento, solo tenía los dominios de primer nivel que se habían creado al establecerse el sistema en 1984 —los .arpa, .edu, .gov, .com, .mil, .net, .org, .int— y los de los estados y territorios que aparecen en la lista ISO 3166-1, donde, por un tema, Catalunya no sale.

 

Aquel .cat era una seta de tamaño termonuclear que no encajaba con nada de lo que existía en internet hasta entonces. ¿Un dominio que daba presencia a una cultura y no a un territorio o a una organización? Sus promotores tuvieron que pasarse los primeros años explicando al resto del mundo que “cat” quería decir catalán, no gato. Luchar contra gatos es peor que luchar contra gigantes.

"Aquel .cat era una seta de tamaño termonuclear que no encajaba con nada de lo que existía en internet hasta entonces"

La ICANN —la institución que gestiona los dominios de alto nivel del mundo— abrió en 2003, por primera vez, la posibilidad de que comunidades sin estado tuvieran uno propio. La Associació puntCATAmadeu Abril, Manel Sanromà, Jordi Alvinyà— presentó la candidatura en 2004 con 65.468 firmas individuales, 2.615 empresas y 98 entidades de todos los territorios de habla catalana. Cifras que ningún otro proyecto presentado a la ICANN había tenido, ni ha tenido después. El 15 de septiembre de 2005, en California, el .cat se aprobó definitivamente. El primer dominio .cat que se abrió fue tan.cat. Galicia (.gal) y Euskadi (.eus) vinieron más tarde. Hoy tenemos además los dominios culturales de Bretaña (.bzh), Gales (.cymru y .wales), Escocia (.scot)… que han seguido el camino abierto por el .cat.

El .cat añadía la capa “digital” a aquella campaña de los años ochenta de “Queremos vivir plenamente en catalán”. Si antes eran adhesivos pegados a farolas, coches y cabinas de teléfono ahora, “el adhesivo digital” iba a continuación del nombre de la empresa, la universidad o del gobierno. Veinte años después tenemos más de 117.000 dominios .cat activos con una tasa de renovación del 87%.

La Fundació .cat se transformó en Accent Obert en mayo de 2025. Hoy la preside Genís Roca, que de otra cosa no, pero que de sociedad, de red, de país y de sociedad y país en red sabe un poco. La efeméride, sin embargo, tiene un punto agridulce. La internet de 2026 no es la de 2006: entonces el dominio era la gran puerta de entrada a la red; hoy es la puerta pequeña del Imaginarium. Para buscar información ya no escribimos un dominio en el navegador; preguntamos a un chatbot, o a Google. Y quien contesta no es un servidor de nombres, es un modelo grande de lenguaje (LLM), también cuando preguntamos a Google.

"Hablar catalán no es hablar en catalán: sus referentes son foráneos. Pedidles una serie de culto y os citarán 'Twin Peaks' antes que 'Plats Bruts'"

Los LLM hablan catalán. Claude, ChatGPT y Gemini conjugan verbos irregulares, saben usar pronombres débiles y finalmente ya saben contar las eses de la palabra “assessoria”. Pero hablar catalán no es hablar en catalán: sus referentes son foráneos. Pedidles una serie de culto y os citarán Twin Peaks antes que Plats Bruts. Pedidles un humorista y os devolverán Jimmy Kimmel antes que Andreu Buenafuente. Pedidles un superhéroe y os darán Spiderman antes que el Capità Enciam. No es un error, es por diseño: estos modelos se han construido a partir de datos con los cuales han sido entrenados, los de internet, es decir, mayoritariamente anglocéntricos. Es la primera vez en la historia que tenemos una tecnología que nos entiende perfectamente, pero que no sabe quiénes somos.

Nuestros hijos conocen a todos los protagonistas de las series del momento, todos los influencers, el último monólogo de Jimmy Kimmel, todas las canciones de Bad Bunny —el artista más escuchado del mundo según Spotify— y, en cambio, no saben quién es Helena Garcia Melero ni que existe 3Cat y el resto de referentes compartidos de km 0. El algoritmo invisible que selecciona aquello relevante de acuerdo con nuestro perfil, con sus sesgos —y los de sus propietarios—, es quien nos acaba creando los referentes.

En 2015, una broma involuntariamente profunda nos explicó el problema antes de que lo tuviéramos: conseguimos un dominio para dar voz a una cultura, y el mundo lo leyó como el dominio de los gatos. Entonces hacía gracia. Ahora ya no. Los próximos veinte años del .cat no se jugarán en el servidor de nombres. Se jugarán en el modelo. La lengua está ahí —los 117.000 dominios, sus casi 800.000 artículos de Viquipèdia, los contenidos en catalán en las redes sociales.

Tenemos el dominio, ahora nos faltan los referentes. El nytimes.cat dio a la cultura catalana una visibilidad digital que nunca habría podido soñar, y todo por una letra. Tenía razón el Washington Post cuando decía que “.cat es, sin duda, el mejor dominio de todos los tiempos de internet porque es evidente que los gatos dominan internet”. Yo no descartaría una nueva alianza con los gatos en tiempos de LLM.