Economista y asesor en crecimiento rentable y liderazgo proactivo

Volver a la oficina no os salvará

01 de Abril de 2026
Oriol López | VIA Empresa

Hace un año publiqué en VIA Empresa un artículo que causó cierta polémica porque en él defendía que el teletrabajo no era el problema, y que muchas empresas estaban errando el tiro menospreciándolo. Hoy vuelvo.

 

El pensamiento, demasiado extendido, de que el teletrabajo fue una concesión temporal derivada de la pandemia y que se debía volver a "la normalidad" tan pronto como fuera posible, está haciendo mucho daño a la productividad, porque en lugar de entender que la partida ha cambiado y que no hay "normalidad", seguimos intentando mejorar el rendimiento de los equipos con la mirada puesta en el siglo XX, en lugar del XXI. Y, si no, pensad en cómo se está implementando la inteligencia artificial en muchas empresas: como un buscador, en lugar de como un colaborador.

Todo parte del mismo error: medir la productividad con herramientas que ya no volverán, en lugar de abrazar el cambio con una mirada abierta y proactiva.

 

Y sí, conozco sus limitaciones, y estoy seguro de que no sirve para todo ni para todos, pero de ahí a decir que solo sirve para cuando un trabajador tiene a los niños enfermos en casa hay un buen trecho. Trabajo con empresas pequeñas y medianas, que buscan tener un equipo cohesionado y una cultura que rija el comportamiento de personas de diversas generaciones y habilidades, y la presencialidad permite que se encuentren, interactúen y colaboren de una manera estrecha, pero no me negaréis que estos tres objetivos, por sí solos, no justifican dar la espalda a las ventajas que aporta el trabajo en remoto en muchos casos, entre los cuales el hecho de poder atraer talento que puede trabajar allí donde quiere. Es decir, el que puede elegir.

Cuando alguien llega a decir que el teletrabajo es inmoral, como dijo Elon Musk, ya no estamos hablando de argumentos sino de creencias, y las creencias no se revisan, se defienden. El marco desde el cual juzgáis el teletrabajo lo determina todo: si medís la productividad por horas en la silla, siempre perderá; si lo medís por resultados, la conversación cambia porque el objetivo también lo hace. Y es cierto que las empresas que están ganando la guerra del talento no han resuelto el dilema presencial-remoto, pero han dejado de plantearlo en estos términos, y eso las está haciendo mejorar.

"El marco desde el cual juzgáis el teletrabajo lo determina todo: si medís la productividad por horas en la silla, siempre perderá"

Igual que Henry Ford dijo que solo había una cosa peor que formar el talento y que se fuera, que era no formarlo y que se quedara; solo hay una cosa peor que ofrecer teletrabajo y que alguien no se integre en tu cultura: no ofrecerlo y que los mejores no lleguen ni a conocerla.

Finalmente, y si pensamos en nuestro país, donde los trenes no funcionan, la vivienda en ciudad es cada vez más inaccesible, las carreteras están colapsadas y la gasolina se encarece como lo está haciendo estas últimas semanas, el teletrabajo ya no es un simple lujo, sino que es una necesidad que permite descentralizar y generar riqueza en todas partes.

"Las empresas que opten por volver a "la normalidad" no volverán a ningún lugar; se quedarán donde estaban"

La pregunta no es si el teletrabajo funciona. La pregunta es si estás dispuesto a liderar con la mirada en el siglo XXI o continuarás gestionando el futuro con las herramientas del pasado. Las empresas que opten por volver a "la normalidad" no volverán a ningún lugar. Se quedarán donde estaban.