Hace años que en la Fundació Pimec trabajamos con una certeza que, por desgracia, se ha hecho aún más evidente: la economía no es solo crecimiento y ocupación, sino también recuperación, reinserción y reactivación de personas y proyectos que parecían olvidados. El programa Emppersona, que desarrollamos con el apoyo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) y la Diputació de Barcelona, es la materialización de esta idea. Y las cifras de 2025 nos dicen que no es una anécdota: 104 personas han conseguido una segunda oportunidad profesional gracias al acompañamiento de la Fundació.
Detrás de estos números hay vidas, historias y decisiones que definen una realidad que a menudo olvidamos. En concreto, 343 personas iniciaron un recorrido con Emppersona en 2025, y de las segundas oportunidades generadas subrayo que un 60% pusieron en marcha un nuevo negocio, un 33% se recolocaron en el mercado laboral y un 7% recibieron apoyo para reflotar o cerrar su actividad de forma ordenada.
Pero esto no es algo que suceda de manera automática: es el resultado de una apuesta decidida por acompañar integralmente —no solo con datos financieros, sino con apoyo psicoemocional, asesoramiento legal y empresarial, y mentoría sostenida durante tres años. Este planteamiento pone el foco en la persona y no únicamente en la empresa, y esta mirada humana es lo que diferencia una política de éxito de una simple estadística.
Hablar de segunda oportunidad no es solo hacer un titular bonito. Significa reconocer que nuestra economía se construye con riesgo, con fracaso, con reinvención. Significa asumir que la precariedad, el paro prolongado y las dificultades para reinsertarse son retos reales que requieren respuestas estructurales. Y, sobre todo, significa que la fórmula del mercado no siempre resuelve por sí sola estas situaciones.
A veces, la mejor política –y la más eficiente– no es la que espera que todo funcione, sino la que acompaña a quien se ha quedado atrás y le facilita herramientas para volver a la actividad. Esto es lo que hace el programa Emppersona: dar conocimiento, conexiones, recursos y confianza, y hacerlo durante meses e, incluso, años. Y los resultados no son anecdóticos: son personas que vuelven al tejido productivo, que crean empleo, que aportan valor y que reducen —con su esfuerzo— costes sociales a medio y largo plazo.
"No podemos permitir que un sistema económico complejo y volátil condene el talento y las experiencias a la exclusión"
Por eso, hoy más que nunca, es necesario que la acción social se inspire en esta lógica de segunda oportunidad. No podemos permitir que un sistema económico complejo y volátil condene el talento y las experiencias a la exclusión. Más aún en un contexto en el que muchos trabajadores y trabajadoras de más de 45 años, emprendedores y autónomos ven limitado el acceso a recursos y oportunidades.
Desde la Fundació Pimec seguiremos poniendo nuestra experiencia al servicio de esta visión: una economía que no solo crea riqueza, sino que reconstruye trayectorias. Y lo haremos convencidos de que una segunda oportunidad es posible —y que es una de las maneras más eficientes de generar prosperidad compartida.