Se acaba un año y empieza otro. Se podría decir que esto pasa siempre y que es la vida. También podemos convencernos de que este será nuestro año y será el momento en que hagamos todo aquello que no hemos tenido tiempo de hacer o no hemos priorizado este 2025. Dejemos algo claro: si no lo has podido hacer o no lo has priorizado en todo un año, ¿quieres decir que es un deseo realista o una prioridad para ti? Si en 365 días no has podido ir al gimnasio cinco días a la semana, ¿no quieres decir que quizás es porque, quizás, no quieres ni puedes alcanzar esa meta?
Estoy harta de propósitos que no llevan a ninguna parte, ni de metas que nos marcamos para ser la persona que nos gustaría ser, pero que, bien por nuestras circunstancias o bien por unos criterios disparatados, no somos. Vivimos en una época compleja, insegura, caótica, inestable… rara de cojones, en palabras de mi abuelo. ¿Crees que ahora es el momento de ponerte más presiones a la espalda? ¿No sería más acertado ver qué te falta o qué necesitas y ponerte menos objetivos engorrosos y pesados que no llevan a ninguna parte más que a aumentar el criticismo personal y la frustración vital?
Propongo una lista mucho más apta para tiempos intempestivos y evitar que los propósitos ridículos del año pasado conviertan este en un año de despropósitos.