• Píldora filosófica: La lengua de las criaturas
Politóloga y filósofa

Píldora filosófica: La lengua de las criaturas

04 de Abril de 2026
Arianda Romans | VIA Empresa

Entramos en su casa, yo estoy nerviosa porque las criaturas, a pesar de que tengo maña, siempre me intimidan. Me mira y yo, con mis escasas palabras de holandés, la saludo. Es una criatura pequeña, rubia como una princesa de las de los cuentos, y muy espabilada. Me mira extrañada, como si esperara otra cosa de mí, y se esconde detrás de su madre. “Ariadna no habla holandés, reina”, le dice con ternura. Ella, sorprendida, me mira con cara de sorpresa y me sigue observando durante toda la conversación. Por deferencia, sus padres me hablan en inglés. Ella todavía observa la conversación de los adultos, viendo que se parece a lo que ella habla pero es diferente. No lo ha entendido, que no hablo lo que ella habla. ¡Pero claro que no! Las criaturas, excepto las que tienen padres de diferentes culturas o lenguas, ¡no tienen idiomas! No es que no sepa qué es el catalán, es que tampoco sabe lo que es lo que ella habla, el holandés. Hablamos de ello durante un rato y ella me sigue observando.

 

Durante las siguientes visitas, yo me esfuerzo por aprender algunas frases para hablar con la pequeña. Seamos sinceras, intento impresionarla haciéndole ver que podemos llevarnos muy bien. Ella me mira de reojo, me corrige las palabras, pero cada vez se abre un poco más. Un día me enseña una cosa, el otro se sienta a mi lado. Sus padres y mi pareja han empezado a observar nuestras interacciones con gracia, esperando a ver si hoy sí, que habrá interacción. Ella cada vez ve más que soy una persona cercana. Un día, su madre me explica que me ha hecho un dibujo. Otro, me invita a bailar con ella los dibujos de la serie infantil. Ahora cuando llego ya me saluda efusivamente. Mi holandés continúa mejorando, pero ahora pienso que lo que hablo mejor es la lengua de las criaturas.