Durante décadas, la industria ha sido el corazón que ha hecho latir la economía catalana. Con el paso de los años, sin embargo, las cosas han ido cambiando y el sector servicios ha sido quien ha tomado el relevo al frente. Después de la covid-19, con la llegada de los Next Generation, economistas y líderes políticos coincidieron en la premisa de que las ayudas representaban una gran oportunidad para reorientar nuestra estrategia. Para volver a ser un corazón industrial.
Un lustro después, ¿dónde estamos? ¿Es la industria la clave de bóveda del futuro de la economía catalana? ¿Qué importancia tiene, pues, el nuevo Pacto Nacional por la Industria?
Hace pocos meses, el conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, presentó el Pacto 2026-2030, con un total de 166 medidas agrupadas en cinco grandes bloques: sostenibilidad y energía, ocupación de calidad, innovación y competitividad, infraestructuras y suelo industrial, y simplificar la burocracia y promover la compra pública de innovación. ¿El presupuesto total? 4.400 millones de euros.
En el segundo episodio de La empresa al día, repasamos la importancia de un buen Pacto Nacional por la Industria y analizamos el estado de salud de nuestra industria con Oriol Alcoba, exdirector general de Industria de la Generalitat de Catalunya entre 2022 y 2025, y hoy director de innovación y transferencia de conocimiento en Esade. Como siempre, con la participación de la periodista Ana M. González y la conducción de Carlos Rojas.
Actualmente, el sector industrial genera el 13,5% de ocupación total que hay en Cataluña. En cifras absolutas se trata de tres millones de personas que se dedican directamente con contratos indefinidos en 9 de cada 10 casos y con salarios un 18% superiores a la media estatal, según datos de la consultora GAD3.
Y, sobre todo, destaca el ejemplo multiplicador que tiene la industria: por cada puesto de trabajo directo se generan entre dos y tres indirectos. En el caso de algunas comarcas es aún más relevante: por ejemplo, en el Vallès Oriental, el sector representa el 35,4% del VAB y el 28% de la ocupación.
Uno de los grandes problemas, sin embargo, es la imagen que tiene la industria. Los jóvenes todavía asocian la industria a un entorno duro y masculinizad, un hecho que dificulta la atracción de nuevas vocaciones. La otra cara de la moneda es el peso de la innovación: la industria concentra el 45% de la inversión privada en investigación y desarrollo, y un tercio de estos recursos se destinan a proyectos de sostenibilidad y transición energética.

Entre otras cosas, el conseller Sàmper busca hacer atractiva la industria a través del nuevo Pacto Nacional para la Industria para el período 2026 - 2030, el cual el conseller se ha comprometido a hacer que llegue a todo el territorio y no se concentre solo en las grandes ciudades. Sabemos que habrá 166 medidas y que se destinarán unos 4.400 millones de euros, es decir, catorce medidas y 1.100 millones de euros más que el anterior
En aquel documento se acordaba conseguir incrementar el peso de la industria catalana hasta el 22% del Valor Agregado Bruto (VAB) en 2025, en línea con el objetivo de alcanzar un 25% en 2030. La última referencia que sabemos es el 18,6% de 2023, de forma que el objetivo se ha quedado muy lejos de devenir una realidad.
En la actual, en cambio, entre algunas medidas destacan el impulso a los doctorados industriales para unir universidades y empresas, la orientación de la Formación Profesional del SOC a las "necesidades industriales reales" y una estrategia de semiconductores y chips, un hecho que se alinea mucho con el famoso PERTE Chip y la European Chips Act.