El mal crónico de los mataderos de porcino de Lleida

Con un censo de 4,3 millones de animales, Lleida sólo sacrifica la mitad de los cerdos que engorda y las granjas se ven obligadas a llevarlos a centros de fuera de la demarcación

El interior de una granja de porcí en Lleida | Cedida
El interior de una granja de porcí en Lleida | Cedida

El liderazgo estatal de Lleida en la producción de cerdos continúa empañado por un déficit estructural que todavía arrastra: casi la mitad de estos animales se trasladan a otras demarcaciones para sacrificarlos en mataderos de la Plana de Vic o de Girona . El motivo es la falta de instalaciones a las Terres de Lleida. Las comarcas de Ponent tienen un censo de 4,3 millones de cerdos, de los cuales poco más de dos se matan en mataderos locales. Desde hace años, ganaderos y empresas reclaman una solución que todavía parece lejos.

En el camino entre la cría del animal y su sacrificio, los productores acaban perdiendo dinero, puesto que acumulan unos costes asociados al traslado del cerdo. Hace casi una década, en 2011, la Generalitat anunció la paralización de la Isla Cárnica, un macroproyecto que contemplaba la construcción de un matadero en Cervera, a medio camino entre Lleida y Barcelona, para paliar este déficit. Más allá de la carencia de acuerdo político para tirar adelante la iniciativa, las grandes compañías están invirtiendo en mejoras en sus instalaciones para incrementar la capacidad de sacrificio de animales.

De hecho, los ganaderos de Lleida acaban siendo los más perjudicados por la matanza del animal. En un contexto donde los precios del cerdo en origen son altos y se sitúan por encima de 1,30 euros por kilo de carne, este es un lastre por los productores. Los leridanos, como consecuencia de los traslados de los cerdos, cobran una media de 1,6 euros por kilo menos que los de Barcelona o de Girona. En un informe de la Conselleria d'Agricultura se asegura que el aumento de las cotizaciones responde "a la afectación de la peste porcina africana en China y la incidencia que está teniendo esta en el mercado de porcino mundial".

Sin un gran matadero

La parada para tirar adelante la Isla Cárnica, según comentó en aquel momento el director general de Urbanismo, Pere Solà, se ha hecho para reflexionar cuál es el modelo idóneo para el sector. La iniciativa contemplaba la construcción de un matadero, naves para empresas de servicios y otras áreas para realizar el proceso de transformación de la carne de cerdo. El objetivo era lograr un volumen de matanza de 15.000 animales diarios.

La Generalitat hace ocho años que paró el proyecto para construir una Isla Cárnica en Cervera, mientras que las firmas del sector anuncian inversiones para mejorar sus instalaciones

Las condiciones laborales son otro factor que marca la actividad del sector cárnico. La lucha contra la figura de las empresas mercantiles, consideradas un abuso laboral, cada vez se intensifica más. Así lo explica el responsable de la Federación de Agricultura del sindicato UGT a las Terres de Lleida, Antonio Rodríguez. En algunos casos, "hemos detectado prácticas de mataderos que obligan a realizar jornadas de 14 horas y abonan un salario por debajo del que establece el convenio del sector". Para evitar casos concretos, como los del Grupo Jorge, Rodríguez reclama "cambios en la Ley de Cooperativas". La modificación normativa permitiría evitar la competencia desleal, el abaratamiento de los costes laborales y los incumplimientos del convenio.

Más info: Regularización masiva en el Grupo Jorge

El año pasado, la patronal y los sindicatos pactaron las condiciones del nuevo convenio del sector cárnico. El acuerdo establecía un incremento de sueldo del 2,5% anual durante tres años y una revisión al final del periodo. La secretaria del sector de alimentación de UGT Catalunya, Alicia Buil, recuerda que el sector cárnico es la cuarta industria del Estado, donde genera 80.000 puestos de trabajo. Por este motivo, Buil insiste en que "no aceptaremos como autónomo a un empleado que ejerce el 100% de la jornada en un mismo puesto de trabajo y que esta decisión sea fruto de una política empresarial. Es un peligro que esta práctica se extienda a otros ámbitos".

Treballadors d'una empresa càrnica a Girona | Cedida

Trabajadores de una empresa cárnica en Girona | Cedida

Falsas cooperativas

Uno de los hitos laborales que consiguieron los representantes de los trabajadores hace una década es el reconocimiento del plus del ruido, es decir, el exceso de decibelios que tienen que soportar los empleados de los mataderos. En aquel momento se reconoció el derecho de los operarios a no tener que sufrir un ruido por encima de los 80 decibelios y aunque este sea inferior, el acuerdo precisaba que este complemento de sueldo se incorporara al salario base.

Ahora, en cambio, utilizando la fórmula de la cooperativa, algunos mataderos fuerzan a los trabajadores para que se adhieran a esta estructura empresarial, a pesar de que no pueden escoger sus horarios, los servicios y los días libres. "Las personas que trabajan en una empresa tienen que formar parte de su plantilla y no de un compendio de sociedades que precaricen sus condiciones", lamenta Buil.

Los representantes de los trabajadores del sector cárnico, que genera 30.000 puestos de trabajo en Catalunya, reivindican una mejora de las condiciones laborales de los empleados, ya que una parte importante están contratados como falsos autónomos

Otro colectivo que se ha visto afectado por un conflicto laboral son los auxiliares veterinarios empleados en los mataderos. A finales del año pasado, el colectivo protestó para que se les reconociera la categoría laboral dentro del convenio colectivo, además de denunciar que su sueldo estaba congelado desde hace una década y también sufrían retrasos en el cobro de las nóminas.

La industria pide medidas de apoyo

El último peldaño de la cadena alimentaria del sector cárnico y porcino también alerta de una situación complicada. La Federació Empresarial de Carns i Indústries Càrnies de Catalunya (Fecic) reclama a la Administración medidas a favor de la industria. Según aseguran, "el mercado porcino vive un momento delicado con aumentos significativos de precios de la carne de cerdo y unos registros desproporcionados en las cotizaciones del despiece en relación al valor de la lonja". En el último año, el precio del porcino en el mercado en origen de referencia de Mercolleida ha crecido un 17%, mientras que en su punto de venta, ha subido un 32%. A la vez, el consumo de elaborados cárnicos en los hogares españoles ha bajado un 5%.

El sector porcino leridano y el cárnico en general arrastran una serie de carencias estructurales, que se inician con la escasez de mataderos, continúan con los sobrecostes para los ganaderos por la obligatoriedad de trasladar los animales a otros lugares y acaba con la necesidad de mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores.

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