Con el proyecto constructivo del tercer carril de la AP-7 ya en marcha, y a un año escaso de que salga a licitación, la patronal de las Terres de l'Ebre quiere pasar a la siguiente pantalla y empezar a debatir, desde ahora, la infraestructura viaria que el territorio necesitará dentro de dos décadas. La AECE, asociación que da cobijo a casi 1.400 empresas y gremios del Montsià, el Baix Ebre, la Terra Alta y la Ribera d’Ebre, ha marcado como una de las prioridades de su agenda alcanzar el consenso local sobre qué vía alternativa necesitan en las comarcas del sur para que no pierdan competitividad.
“El tercer carril será una realidad en pocos años, pero las Terres de l'Ebre siguen necesitando una nueva carretera, ya sea el desdoblamiento de la N-340 o una A-7 por el interior. Hay que hablar con ayuntamientos, asociaciones de transportistas y el tejido empresarial para hacer un planteamiento común de una infraestructura clave de cara a 2040”, explica Ramon Sola, director ejecutivo de la AECE. La situación complicada de las comunicaciones rodadas no es nueva y el corte de la AP-7 durante 48 horas registrado el pasado noviembre a raíz de dos accidentes en l'Ametlla de Mar y L'Aldea han profundizado en el malestar por los perjuicios económicos que provoca cada episodio similar.
El tercer carril previsto no sacia las necesidades de los agentes económicos del Ebro, que piden una nueva carretera, ya sea el desdoblamiento de la N-340 o una A-7 por el interior
La patronal quiere poner su grano de arena a la hora de configurar el perfil futuro de cuatro comarcas que apenas se recuperan lentamente de una pérdida de habitantes constante desde mediados de la década pasada. Aparte de una nueva arteria de comunicaciones, el reto pasa por contribuir a la transformación territorial, es decir, a conseguir atraer población generando puestos de trabajo para los municipios del Ebro.
“No se trata de promover grandes flujos de población porque nuestra zona no ha sido nunca excesivamente densa, sino de captar sectores de actividad que tengan capacidad de crear empleo y, en consecuencia, nueva gente que viva en los pueblos y que pueda hacer allí su proyecto de vida”, comenta Sola. La tarea de la AECE, en este sentido, es detectar dónde puede haber “resquicios de oportunidad” a través de mesas sectoriales donde se evalúan las necesidades del territorio y, posteriormente, buscar alianzas entre el ámbito público y el privado para posibilitar que empresas, escuelas profesionales o nuevas líneas de actividad aterricen y se consoliden en la zona.
Uno de los retos de la AECE es captar sectores de actividad que puedan generar nueva ocupación y atraigan pequeños flujos de población a los municipios del sur
Un instrumento para ayudar a revitalizar los municipios del Ebro y hacerlos atractivos para poder trabajar y vivir en ellos a la vez es AECE Comerç, la plataforma creada el año pasado con el objetivo de dar apoyo a los negocios de proximidad y fomentar su expansión, bajo la premisa de que el comercio “dibuja la cara de los pueblos y ciudades y es aquello que retiene a las personas en los municipios”. La intención para este 2026 es volcar más recursos y darle un nuevo impulso, según explican desde la asociación de empresarios.
El encaje de la AECE dentro del órgano territorial de Foment
La patronal de las Terres de l'Ebre es una de las quince agrupaciones que integran el Consejo Territorial de la PIME de Foment del Treball, que este otoño ha estrenado la presidencia de Pep Garcia, el máximo dirigente de la Unió Empresarial Intersectorial (UEI), entidad que representa el tejido económico del Vallès Oriental.
“Nos sentimos cómodos y acogidos. Es muy importante que las patronales de todo el país nos vinculemos, participemos en grupos de trabajo conjuntos y se creen sinergias”, explican desde la AECE. “Nos gustaría fortalecer aún más el Consell Territorial y que se convierta en una gran marca de cara a la opinión pública, ya que expresar nuestra voz como parte de Foment nos da más eco. Catalunya no se acaba en el Barcelonès y los Vallesos”, puntualiza Sola, para quien la relación con el resto de patronales facilita conectar empresas del Ebro con otras de fuera de Tarragona.
Sola: “Catalunya no se acaba en el Barcelonès y los Vallesos. El Consell Territorial de Foment es un foro donde nos sentimos cómodos y acogidos y apostamos por fortalecerlo para que se convierta en una gran marca de cara a la opinión pública”
“Uno de los ejes principales de nuestra actividad es hacer llegar la transformación tecnológica, de manera transversal, al sector primario, a los servicios, la industria, la distribución y hasta a los pequeños establecimientos. De nuestras charlas, talleres y acompañamientos de consultoría surge, en muchas ocasiones, la necesidad de poner en contacto empresas del Ebro con otras de todo el principado que les puedan asesorar en materias como el comercio electrónico, organización de las plantillas o en cualquier aspecto donde hayan tenido una experiencia de éxito. Formar parte del Consell nos ayuda a ampliar la red de contactos más allá de nuestras comarcas”, concluye Sola.