El presidente de la Diputación de Lleida, Joan Talarn, ha hecho un llamamiento este lunes al sector económico catalán para que cuente con Lleida como aliado estratégico: “En Lleida somos referente en alianzas, recursos y oportunidades, aprovechadnos”. Talarn ha participado en la jornada L’Horitzó Lleida 2050 i una Catalunya sostenible, celebrada en el Col·legi d’Economistes de Catalunya e impulsada por la Fundació Horitzons 2050 y el Patronato de Promoción Económica de la Diputación de Lleida, con la colaboración de las cámaras de comercio de Lleida y Tàrrega.
En su intervención, Talarn ha subrayado que “el 50% de los recursos del país se encuentran en Lleida, el Alt Pirineu y el Aran”. “Tenemos recursos forestales, hídricos y agroalimentarios; tenemos suelo industrial y un tejido empresarial innovador. Tenemos talento”, ha afirmado. En este sentido, el presidente de la Diputación de Lleida ha destacado cómo se puede retenerlo y atraer de nuevo a través del modelo de la agenda compartida y del G10: “Si ponemos en común nuestros modelos, generaremos sinergias que nos darán resultados”. Por otro lado, Talarn ha destacado que la experiencia de cooperación territorial impulsada desde Lleida es reproducible en el conjunto del país y que es necesario tejer alianzas para convertir el potencial del territorio en proyectos concretos.
Por su parte, el presidente de la Fundación Horizontes 2050, Antoni Gelonch, ha destacado que “Lleida sabe qué quiere ser el año 2050 y qué proyectos debe impulsar antes del 2030 para hacerlo posible”. Gelonch ha remarcado que la jornada tiene un doble objetivo: “situar Lleida en el centro del debate económico del país y reclamar el compromiso político y financiero necesario para acelerar inversiones estratégicas que no solo transforman el territorio, sino el conjunto de Catalunya”.
El presidente de la Cambra de Comerç de Lleida, Jaume Saltó, ha advertido que Catalunya mantiene una dependencia estratégica significativa de recursos no renovables que afecta a sectores clave como el químico —que representa el 18% del VAB industrial— y el agroalimentario, altamente dependiente de energía e inputs externos. “La bioeconomía es una oportunidad real para reducir vulnerabilidades, reforzar la competitividad y avanzar hacia una economía más autónoma y resiliente”, ha afirmado.
En las mesas de debate han participado directivos de grandes grupos empresariales del ámbito de la alimentación y la energía, como Juli Tecles (Grup Borges), Jordi Domènech (Vall Companys), Antonio Rivero (Moeve) y Daniel Marsol (BonÀrea). También han participado responsables públicos como Xavier Roca (director general de Industria del departamento de Empresa i Treball de la Generalitat), representantes del mundo financiero como Guillermo Ricarte (Ship2B) y Marga Valcarcel (Banc Sabadell), y actores clave del territorio como Laia Mas (Lleida Alimenta), Rafael Oncins (Plusfresc-FECOM), Víctor Falguera (BioHub CAT), el hub de la bioeconomía de Catalunya y Jordi Bosch, responsable de la Oficina de Captación de Inversiones de la Agenda Compartida. Además, han intervenido voces destacadas de la empresa familiar, como Montse Pujol (Grup PMP y presidenta de la Trobada Empresarial al Pirineu), y de empresas con un rol importante en la transformación hacia modelos de producción sostenibles, como Montse Borniquel (Associació d’Empresaris de la Fusta) y Jordi Jové (Alcarràs Bioproductors).
El potencial productivo del territorio
Las Terres de Lleida disponen de más de doce millones de toneladas anuales de recursos orgánicos susceptibles de ser transformados mediante biotecnologías en biometano, CO₂ biogénico, biofertilizantes, biopolímeros o biocarburantes, con aplicaciones en sectores como el textil, el alimentario, el farmacéutico o el químico. A esta capacidad se añade su posición geoestratégica, que permite articular cadenas de valor capaces de procesar también cerca de 30 millones de toneladas adicionales procedentes de territorios vecinos, concentrando en su entorno el 20% de estos recursos disponibles en el Estado.
En paralelo, la demarcación puede instalar hasta 15.000 MW adicionales de potencia renovable, triplicando la potencia actual instalada en Catalunya, y generar más de 20.000 GWh anuales de energía excedentaria, un factor clave para la competitividad industrial. El territorio cuenta también con 775.000 hectáreas forestales, 300.000 de titularidad municipal, con capacidad para incrementar la disponibilidad hídrica, producir madera estructural de alto valor hoy importada, generar energía de proximidad y desarrollar mercados vinculados a los créditos de carbono.