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Casa Platos: gastronomía, hi-fi y buenos cócteles en Gràcia

Los creadores de Manda Huevos, Ot Salvans y Víctor Martínez, se aventuran con un local de copeo fino y platillos de inspiración asiática que promete petarlo

Casa Platos, el primer restaurante & coctelería hi-fi de la ciudad | Cedida
Casa Platos, el primer restaurante & coctelería hi-fi de la ciudad | Cedida
Lourdes López | VIA Empresa
Periodista experta en gastronomía
06 de Junio de 2026 - 04:55

Gràcia es un barrio en efervescencia. Por eso el nuevo Casa Platos podría pasar desapercibido entre tanta apertura de nuevos restaurantes. Craso error. Este concepto, por original y gourmet, merece un sitio ya en la lista de nuevos restaurantes imprescindibles de la ciudad. Te contamos por qué.

 

Se trata del primer restaurante & coctelería hi-fi de la ciudad. Un concepto por ahora inédito en Barcelona. Impulsado por los empresarios Ot Salvans y Víctor Martínez, responsables también del popular Manda Huevos (Travessera de les Corts, 277). Ellos defienden que “necesitábamos un local así en Barcelona porque habitualmente, cuando sales por la ciudad a cenar, no puedes después tomarte un buen coctel, hecho con calidad, y escuchar un poco de música. A la inversa es casi peor. Acabas el coctel en una coctelería y quieres comer algo y necesariamente tienes que irte a otro sitio porque la gastronomía no va a estar a la altura. Hemos montado el local en el que nosotros seríamos felices”, señala entusiasmado Salvans a las pocas semanas de su debut. No le quitamos la razón. Casa Platos es ya una de las aperturas más sonadas de la ciudad, también entre los amantes de la música.

El local está “decorado” con subwoofers de tamaño gigantesco en esquinas varias. “No suenan a gran potencia, pero sí es muy envolvente su sonido”, nos cuentan. La acústica del local, bien acondicionada con plafones y paneles que reparten el sonido, hace agradable la cena incluso cuando esas torres empiezan a sonar con más intensidad. En el repertorio musical hay swing, hay jazz, soul y mucho rock&roll.

 

El concepto se inspira en los hifi bars, convertidos en tendencia en ciudades como Nueva York, Londres o París desde hace años, aunque el concepto nace bastante antes. En el Tokio de los años 50 se creó un concepto de bar pensado para los melómanos que no podían permitirse equipos de sonido de alta fidelidad y colecciones de vinilos; frecuentaban este tipo de bares. Listening bars japoneses. No se trata de música que demande el protagonismo en la sala; el sonido perfecto, con el volumen adecuado, acompaña y no invade, creando una atmósfera con clase. Pero Casa Platos va un paso más allá. 

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Destacan el crudo de hamachi, ponzu de maíz, aceite de guindilla fermentada y polvo helado de sake kasu | Cedida

“Si ya hay cafeterías y coctelerías hi-fi, ¿por qué no un restaurante hi-fi?”, explican los fundadores. El resultado es un espacio muy contemporáneo, acogedor, y con un hilo discreto y acorde que se cuela entre sus mesas dispuestas a media luz. Sobre ellas se desliza una propuesta interesantísima de platillos japo-mediterráneos para compartir. Destacan el crudo de hamachi, ponzu de maíz, aceite de guindilla fermentada y polvo helado de sake kasu o los dumplings de pies de cerdo. Entre los pases de fondo más franceses, el pichón Wellington, donde el ave ha marinado varias horas, la raya a la meunière de ají y yuzu o el cap i pota de tendones de ternera y langostinos con su coral al ajillo.

Una coctelería fina

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Casa Platos es ya una de las aperturas más sonadas de Barcelona | Cedida

Todo, acompañado por una coctelería creativa que puede servirse en mesa o en el bar de la entrada escondido detrás de una cortina rojo oscuro rubí. La madera en la barra coronada por un mármol verdoso a juego con la indumentaria de los camareros hace que el local respire años 70.

En carta, cócteles clásicos signature como el Negroni Nigroni (sake, mandarina, Gin Roku, Campari, vermut y pimienta sancho), el Japo Mule (vodka, wasabi, jengibre, yuzu y sisho) o el Bloody Clear (vodka, fino, agua de tomate, pepinillo, piparra y apio). Entre los cocteles de “cocina líquida”, tragos atrevidos como el Skalivada (vodka de pimientos del padrón, vermut La Copa, pimiento y tomate asado, garum, destilado de chipotle y extracto de café) o el Mushroom old fashioned (whisky, trompetas de la muerte y cacao bitter). Aunque aún no están a punto, se espera que haya sesiones de DJ próximamente viernes y sábados que convivirán con open decks. Un espacio con buena música, platos japos y copeo creativo.