La grada de animación entra en juego

Cuando empezó a correr el rumor de que los grupos de animación se habían reunido con Echevarría, la estupefacción dentro del barcelonismo fue general

La grada de animación del FC Barcelona, antes del cierre | Europa Press
La grada de animación del FC Barcelona, antes del cierre | Europa Press
Roger Vinton
Escritor
07 de Febrero de 2026 - 04:55

En el animado proceso preelectoral del Barça ha aparecido un nuevo protagonista, como es la Grada de Animación, ausente del estadio desde noviembre de 2024. Con posterioridad a su expulsión, el club promocionó la creación de una nueva grada joven llamada Gol1957, pero el proyecto fue de corta duración. Después de que los grupos que formaban la Grada de Animación fueran expulsados del templo barcelonista, después de ser tratados presuntamente como delincuentes por parte de la junta y también después de verter innumerables lágrimas, el efecto electoral ha obrado la magia.

 

Un toque de silbato de Alejandro Echevarría, el hombre sin cargo, ha servido para que los grupos que formaban la Grada de Animación (Almogàvers, Nostra Ensenya, Front 532 y Supporters Barça) corrieran a sentarse delante del club para ver qué oferta les presentaban. Han corrido tanto, que se han dejado la dignidad por el camino. Cuando empezó a correr el rumor de que los grupos de animación se habían reunido con Echevarría, la estupefacción dentro del barcelonismo fue general. Acto seguido vimos cómo estos mismos grupos publicaban comunicados clónicos para desmarcarse de él… pero no se desmarcaban de la reunión —que implícitamente reconocían— sino que se desmarcaban de las filtraciones que habían permitido que la existencia del encuentro pasara a dominio público.

Según publicó El Periódico el 31 de enero pasado, la principal performance de la reunión consistió en ver a Alejandro Echevarría culpando a la vicepresidenta Elena Fort del conflicto con estos jóvenes barcelonistas, una información que más tarde fue parcialmente desmentida por el protagonista. La razón para montar la cumbre hay que buscarla en el hecho de que los grupos tenían previsto ofrecer una conferencia de prensa para exponer su visión del conflicto entre la Grada de Animación y el club, donde pensaban marcar perfil mostrando las 10.000 firmas de apoyo que la iniciativa Cultura de Grada había conseguido recopilar. En vísperas de unas elecciones, este era un movimiento que el club no se podía permitir, de manera que reaccionaron con celeridad y consiguieron abortar la comparecencia pública.

 

Analizada la situación, todo parece indicar que pronto se firmará la paz y los grupos podrán volver al estadio, mientras que la junta de Laporta se anotará un éxito en su marcador. Pocas veces alguien se ha presentado con tantos ases en la mano a una negociación y ha conseguido tan poco. Una mala gestión del timing por parte de los grupos de animación que nos encaja con su talante, impregnado de un fuerte infantilismo y con una amplitud intelectual más bien delgada. Durante tiempo hemos escuchado con atención sus proclamas y hemos observado que el término fascismo referido a quien no piensa como ellos salpica su discurso, probablemente porque desconocen el significado del concepto. También hemos visto como suscriben mayoritariamente el eslogan “Odio eterno al fútbol moderno”, que define perfectamente a quien lo abandera. Les molesta que el fútbol sea un negocio, pero no explican quién debe pagar la fiesta.

Una mala gestión del 'timing' por parte de los grupos de animación que nos encaja con su talante, impregnado de un fuerte infantilismo y con un grosor intelectual más bien fino

Dejando de lado el asunto de los animadores, en los últimos días se han intensificado las conversaciones entre las diferentes plataformas existentes para intentar llegar a un acuerdo y presentarse juntas a la contienda electoral. Las dos principales son Nosaltres, que lidera Víctor Font, y Som Un Clam, encabezada por Joan Camprubí. Estos dos grupos hace tiempo que colaboran, pero conseguir la integración total está costando más de lo que se preveía.

Hay que pensar que Nosotros, que tiene como entidad medular el Sí Al Futuro de Font, hace muchos años que trabaja y que invierte recursos, y esto hace que resulte especialmente complicado encontrar un encaje a los miembros de otras plataformas. Aunque este mismo viernes Font declaró al programa de Jordi Basté en RAC1 que las “puertas están abiertas”, la realidad es que el equipo de Camprubí está sudando la gota gorda para recibir un trato equitativo en caso de integración. Otro de los candidatos que podría sumarse a la plataforma unitaria es Xavier Vilajoana, que tiene escasas posibilidades de llegar lejos si se presenta en solitario. En cambio, todo parece indicar que Marc Ciria apuesta por una lucha solitaria contra el poder de Laporta.

Otro de los candidatos que podría sumarse a la plataforma unitaria es Xavier Vilajoana, que tiene escasas posibilidades de llegar lejos si se presenta en solitario

Continuando con el ámbito de los candidatos, ha pasado bastante desapercibido que esta semana ha aparecido una nueva candidatura aparte de las conocidas de Laporta, Font, Camprubí, Vilajoana y Ciria. Este grupo recién llegado lo encabeza William Maddock Saint Noble, nieto del empresario Royston Saint Noble (1886-1971), que convirtió una tienda de la calle Pelai en una gran empresa de electrónica. Aquel Saint Noble emprendedor también fue amigo de Gamper, a quien enseñó a jugar al golf, así como futbolista del Barça primigenio

El objetivo de Maddock —que es consciente de que difícilmente pasará el corte de las firmas— es poner sobre la mesa la reforma de los estatutos del club, que considera desfasados. Su voluntad es la de limitar el poder del presidente. Lo que sí que se percibe en el ambiente preelectoral es que buena parte de los contendientes tienen la certeza de que habrá alguna candidatura que acabará beneficiando a Laporta a partir de la división del voto opositor, en un movimiento muy parecido al de Nicolau Casaus el año 1978.