Paellas sin apriorismos

Un mejicano y un bilbaíno tienen la fórmula para cocinar los mejores arroces de los alrededores del Liceo al The Paella Club

The Sartén club, sartén sin apriorismos The Sartén club, sartén sin apriorismos

De acuerdo, si no trae garrofó y no sé cuántas cosas más no es una paella: es un arroz con cosas. 100% de acuerdo. Pero que el argumentario no nos saque la ilusión ni una buena idea para abrir negocio junto a la Boqueria. The Paella Club es el restaurante que el bilbaíno Alex Betolaza y el mexicano Alex Villar abrieron hace ahora casi un año y medio. Dos culturas, veinte años de diferencia entre los dos socios (van al 50% en su SL) pero una pasión común por la cocina mediterránea y un deseo propio de explicar a la comunidad de visitantes intermitentes que tiene la ciudad de Barcelona que otra paella es posible.

Villar se crió en Canadá pero se mudó a España para cursar estudios de cocina en el Basque Culinary Center. Su paso como cocinero por el NOMA (Dinamarca) fue del todo efímero, pero no le hizo perder la ilusión que involucrarse como socio en un restaurante propio era la mejor idea. Actualmente, en los 126 metros cuadrados del The Paella Club trabajan cinco personas y dan de comer a unas 80 personas semanalmente con experiencias desde los 45 a los 85 euros.

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Pero, por qué un restaurante de paellas? Betolaza lo resume con una reflexión que se hizo cuando era él quien visitaba otros países para aprender sobre sus especialidades: "Cada vez que viajamos a un destino nuevo queríamos explorar el lugar al 100% y parte de esto se traduce a querer comer sus platos más típicos, más icónicos". De aquí nace la idea de hacer paellas, "no conozco nadie que haya venido a España y no haya pensado "tengo que probar la paella" y, qué mejor manera de probar que haciéndola tú mismo?".

De momento, la suya es una fórmula sin corsés, abierta a la crítica en la cual sobre todo intentan asegurarse que la clientela salga contenta y haya aprendido cosas interesante sobre la cocina mediterránea. "En una comida pueden probar diferentes recetas de paella en lugar de solamente una porque en cada clase cocinamos hasta cuatro recetas de paella diferente" explica Villar. Unas de sus creaciones más demandadas es el arroz con costillitas de cerdo, setas, ajos tiernos, romero y aceite de trufa. El chef ejecutivo del espacio reconoce que los chefs del espacio "a su vez cocinan platillos adicionales para asegurar una experiencia gastronómica completa, de 360°".
Tampoco se quiere que el barcelonés pase de largo. "Es un tipo de restaurante diferente que también interpela a los clientes locales, es más que simplemente aprender a cocinar paella, es explorar su propio territorio a través de ingredientes locales de productores pequeños que no conocían", resume Betolaza.

"Hemos conseguido que The Paella Club celebre su primer año de forma exitosa y, en un futuro, nos encantaría abrir otro restaurante juntos"

Villar añade: "Una parte importante de nuestro modelo de negocio es recibir críticas constantes de nuestros clientes para saber qué aspecto podemos mejorar, pero es verdad que siempre obtenemos valoraciones positivas".

Es el primer restaurante que abren juntos y el proyecto, que los costó una inversión de cerca a 200.000 euros, todavía no ha visto los números negros. Pero no esconden que les encantaría hacer crecer su sociedad y, quizás, encararse hacia una de sus otras pasiones que no tiene almidón: los cafés artesanales."Hemos conseguido que The Paella Club celebre su primer año de forma exitosa y, en un futuro, nos encantaría abrir otro juntos". En la Barcelona de los cinco millones de turistas estivales que gastan un 44% de su presupuesto en restauración todo es posible.

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