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En 2006, Catalunya reunía todos los elementos para convertirse en una potencia europea del sector de la salud: 856 empresas, 67 instituciones de investigación, más de 36.000 profesionales en activo y una facturación agregada que rozaba los 12.000 millones de euros y ya representaba el 6,8% del PIB catalán. Solo faltaba una cosa: conectarlo todo. Es con esta idea que ahora hace veinte años nació Biocat: como una fundación público-privada, impulsada por la Generalitat y el Ajuntament de Barcelona, que aspiraba a ejercer de director de orquesta para conseguir que empresas, investigación, hospitales y administración tocaran en armonía. Veinte años después, podemos confirmar el éxito de la aventura: la mayoría de indicadores que hemos citado se han, como mínimo, doblado, y Catalunya es reconocida como una de las regiones de referencia en Europa en el ámbito de las ciencias de la salud.
“En veinte años, el salto ha sido extraordinario”, ha confirmado el actual director general de Biocat, Robert Fabregat. Lo ha hecho en un acto de celebración este lunes por la tarde en el Auditori de Barcelona, un escenario idóneo para presentar la sinfonía de experiencias, reflexiones y nombres propios que ha supuesto el vigésimo aniversario de la entidad. Y más aún si añadimos el acompañamiento musical de la pianista y compositora Laura Andrés y la cantante y violinista Marina Prades, que se han ayudado de Sopa de Cabra, Lluís Llach, Pink, David Bowie o Miki Núñez para ilustrar sonoramente los camins que ha recorrido el ecosistema en estas dos décadas.
“Camins, somnis i promeses”
Cabe decir que, en su momento, la decisión de montar una institución como Biocat no era tan clarividente como ahora. “La idea inicial fue muy atrevida”, ha admitido el cuarto teniente de alcaldía del Ajuntament de Barcelona, Jordi Valls, que aquel 2006 fue, durante unos meses, conseller de Treball i Indústria. “Pero hoy podemos decir que los ecosistemas no se improvisan; se crean porque hay una clara voluntad y una constancia”, ha remarcado. Constancia porque, en estos veinte años, hasta siete gobiernos diferentes han ocupado el Palau de la Generalitat, y ninguno de ellos le ha puesto punto final: “Diferentes presidents y consellers han creído en este proyecto, que se basa en tres valores: liderazgo público constante, un sistema de investigación vinculado al sistema hospitalario y un sistema económico y de emprendedores con la capacidad de entender que la conectividad puede crear un sistema de valor económico para el país”.
Valls: "Hoy podemos decir que los ecosistemas no se improvisan; se crean porque hay una clara voluntad y constancia"
De ello ha dejado constancia Fabregat, quien ha recordado que "la historia no empezaba de cero", sino que "partíamos de unos cimientos extraordinarios y lo convertimos en un proyecto de país". El director general de Biocat es quien ha presentado las principales cifras del sector en este aniversario: entre 2006 y 2025 se han creado 1.234 empresas (de media, una por semana); el número de empresas en activo ha pasado de las 856 en 2006 a las 1.650 de este año (+92,8%); el empleo se ha disparado de las 36.686 a las 84.781 personas (+131,1%), y la facturación se consolida en los 29.229 millones de euros (+145,4%), lo que hace crecer el peso de la salud en el PIB catalán hasta el 7,6% (ocho décimas más).
En el ámbito de la investigación, el ecosistema ha logrado triplicar el número de publicaciones y colocar más de 3.000 artículos entre el 1% más citado mundialmente. Catalunya ha logrado captar más de 500 millones de euros en proyectos europeos y ha sextuplicado el número de ensayos clínicos en activo en los hospitales, casi seis veces más que en 2006. "Es el resultado de tener un sistema muy consolidado, muy bien integrado y capaz de atraer capacidad clínica internacional", ha remarcado Fabregat. Y prueba de ello es la presencia de los gigantes del sector: diecisiete de las veinte farmacéuticas más grandes del mundo tienen algún centro en el Principat. La guinda la pone el incremento de la inversión: "Hemos pasado de un ecosistema que antes de 2015 no llegaba a rondas de veinte millones a operaciones que superan los 100 millones".
“El meu país és tan petit que cap tot dintre el cor”

Porque sí, el mismo Fabregat ha asegurado que "somos un país pequeño", pero que "tenemos el talento, la capacidad y la determinación para construir el futuro". Y estos tres ingredientes son los que encontramos entre los pioneros del ecosistema, una serie de personas que "tuvieron el coraje de imaginar una realidad que aún no existía".
Algunas las hemos podido escuchar en la primera de las tres mesas redondas del acto, dedicada a repasar los inicios de la BioRegió. Porque poca gente lo ha vivido tanto en primera persona como Montserrat Vendrell, que fue directora general de Biocat entre 2007 y 2016 y hoy es socia del fondo de inversión Asabys Partners. Para Vendrell, el surgimiento del proyecto fue una “confluencia de vectores”: “Por un lado, la madurez de diferentes elementos del ecosistema, y en paralelo, la visión del entonces presidente Pasqual Maragall de priorizar la creación de la BioRegió como una de las prioridades del país”.
Pero, como bien ha remarcado el vicepresidente del patronato de Biocat y director general de Reig Jofre, Ignasi Biosca, “las cosas, antes de que pasen, alguien las tiene que haber soñado”. Y en el ámbito empresarial, Biosca ha citado nombres como Carlos Buesa (Oryzon) o Antonio Parente (Lipotec) como “emprendedores que habían tenido exposición internacional y se atrevieron a asumir riesgos y salir adelante” para que el ecosistema tomara forma. Porque uno de los elementos que ha puesto en valor el director general de Reig Jofre es esta vocación fundacional de mirar fuera de las fronteras del Principat: “Desde el primer día, Biocat nos comparaba con el entorno internacional. No era una BioRegió para nosotros, era una BioRegió para el mundo”.
Biosca: “Desde el primer día, Biocat nos comparaba con el entorno internacional. No era una BioRegió para nosotros, era una BioRegió para el mundo”
Y a medida que crecían iniciativas públicas y privadas, también empezaban a asomar los primeros fondos de inversión especializados en salud. Ysios Capital, fundada en 2008, fue una de las pioneras, y como ha recordado su socio fundador, Joël Jean-Mairet, también surgía de la voluntad de replicar en casa las experiencias vividas en el extranjero: “Venía de Suiza, donde había cofundado una biotecnológica que vendimos a Roche en 2005, y había vivido todo lo necesario para que un descubrimiento científico se convirtiera en una empresa de impacto internacional”. Jean-Mairet quiso trasladarlo a Barcelona, y la mejor manera que encontró fue montar la “pieza esencial” que al ecosistema todavía le faltaba: “Un fondo especializado, con paciencia y conexiones”. Nuevamente, el resultado ha tenido éxito: las nueve empresas catalanas en las que ha invertido Ysios han levantado ya 570 millones de euros.
“Tienes que levantarte e intentarlo, intentarlo, intentarlo”
Y si bien no estamos en Cuento de Navidad ni el guion del acto lo ha escrito Charles Dickens, es difícil no vincular las tres conversaciones centrales a los fantasmas del pasado, el presente y el futuro que visitan a Ebenezer Scrooge la noche de Navidad. La segunda ha servido precisamente para eso, para vanagloriarse un poco del estado actual del sector. Y nada mejor que hacerlo con casos de éxito como Inbrain Neuroelectrics, la empresa fundada y dirigida por Carolina Aguilar que este mes de mayo consiguió levantar una serie C de 100 millones de euros. “Competimos con Elon Musk con implantes en el cerebro”, ha remarcado la misma Aguilar en el acto de Biocat, donde ha reivindicado que las empresas catalanas de salud deben mantener una mirada internacional en todo momento: “No tendría sentido crear impacto solo en esta región; debe ser importante para que nos sintamos orgullosos y escale de forma exponencial”.
Pero el sector también recoge historias de arraigo territorial como la de Hipra, la farmacéutica gerundense fundada en 1971 que, después de décadas liderando la salud veterinaria, en 2020 decidió dar el salto a la salud humana con el desarrollo de una vacuna contra la covid-19. “En Hipra, de alguna manera, hemos ayudado a ampliar el zoom del mapa de la BioRegió”, ha reivindicado el director del área de Salud Humana de la compañía, Carles Fàbrega. El directivo ha confirmado que “el talento es un reto para el sector en general, y aún más para nosotros que estamos en Girona”, y ha insistido en que, en estas circunstancias, la clave son los proyectos. “Cada vez más la gente no se mueve por el sueldo, sino por proyectos de impacto”, ha asegurado un Fàbrega que tiene claro que “en la medida en que tengamos una red fuerte, proyectos como el nuestro podrán tener continuidad”.
Pero la realidad es que el ecosistema también afronta retos, y la mesa ha puesto el foco en uno bien generalizado: la burocracia. Por un lado, la directora general de Amgen, Fina Lladós, ha metido prisa para que Catalunya “aproveche las oportunidades” que supone la futura Ley Europea de Biotecnología (Biotech Act) y presione en tres ámbitos: que hay que acortar los plazos de investigación, que hay que poder escalar los proyectos locales y que se debe poder incentivar y proteger correctamente la innovación.
Del Castillo: "Cuando la innovación depende de los profesionales, la adopción no es lenta"
Por otro lado, el presidente del Comité de Evaluación, Innovación y Reforma Operativa del Sistema de Salud (CAIROS) del Departament de Salut, Manel del Castillo, ha recordado que “cuando la innovación depende de los profesionales, la adopción no es lenta”, y que esto solo ocurre cuando depende de las instituciones. Para solucionarlo, del Castillo ha dado tres recetas: promocionar la flexibilidad organizativa, proteger el tiempo dedicado a la innovación de los profesionales y ser capaces de promover incentivos y disminuir los riesgos asociados a estos procesos.
“Podemos ser héroes solo por un día”
Y con el pasado y el presente cubiertos, ha tocado mirar al futuro, con especial atención a las grandes infraestructuras que lo protagonizarán. No sorprende, pues, que el futuro nuevo campus del Hospital Clínic fuera uno de los destacados, personificado por un Josep M. Campistol que ha recibido una de las ovaciones más sonoras e improvisadas de la tarde. El director general del Clínic ha afirmado que “es un gran reto, pero también un auténtico gozo”, vivir en primera persona el diseño de este nuevo equipamiento, que integrará tres elementos clave: “La asistencia, la docencia y la investigación e innovación”. Campistol ha recordado también la proximidad al Hospital Sant Joan de Déu, “con quien trabajaremos de manera alineada”, y los “espacios complementarios” en los que la presencia de empresas debe hacer que “la colaboración público-privada sea una realidad”.
En una línea similar se sitúa la futura Ciutadella del Coneixement, el gran proyecto público para consolidar Barcelona como capital científica que verá la luz a finales de 2028. Ha hablado de ella Laia de Nadal, rectora de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), una de las instituciones académicas más implicadas en el proyecto: “Lo bueno es que enfoca la BioRegión con tres perspectivas: la medicina de precisión, con el nuevo Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona (PRBB); la planetaria, con el Institut de Biologia Evolutiva (IBE); y la social, con el Àgora Barcelona pel Benestar de la Societat (BASW)”. La rectora de la UPF también ha querido enumerar cinco factores que considera necesarios para hacer “brillar” la investigación: “hacer investigación de impacto, facilitar una transferencia y una administración más fluidas, construir un ecosistema de colaboración, tener un marco estable y con visión a largo plazo, y tener un ecosistema más flexible y dinámico”.
Entre estos dos proyectos públicos y la iniciativa privada, el estrenado este mismo 2026 CaixaResearch Institute cubre la posición intermedia que representa el mundo de la filantropía. “Durante años, ocupamos el espacio de pequeño catalizador adicional, con ayudas a la investigación. Pero hace nueve años, Isidre Fainé nos lanzó un reto: ¿por qué no hacíamos también ciencia nosotros? Y en una fundación, el deseo del presidente es la obligación de los trabajadores”, ha bromeado el director ejecutivo del nuevo centro, Àngel Font. Sea como fuere, el centro es hoy una realidad, y aspira a “convivir con el ecosistema para facilitar mejor ciencia y que llegue cuanto antes”.
Y para acabar con la mirada al futuro, no se podían obviar los nuevos cambios que todo el mundo vive, especialmente en el ámbito tecnológico. Preguntado por cuál sería, de entre todas, las tecnologías que más impacto provocarán en la BioRegió en los próximos años, el fundador de Invivo Partners, Lluís Pareras, ha dejado claro que “si alguien quiere entender el siglo XXI, tiene que entender dos tecnologías: la inteligencia artificial y la biología sintética”. La intervención se ha centrado sobre todo en la primera, sobre la cual ha asegurado, sin poder concretar mucho por los acuerdos de confidencialidad, que “para definir lo que veremos en 2027 solo se me ocurre un adjetivo en inglés: shocking”.

“Escribiremos que todo no fue fácil”
Repasado el tríptico temporal, había que poner punto final al aniversario, y de eso se han encargado las máximas personalidades políticas de Catalunya, el president del Parlament, Josep Rull, y el president de la Generalitat, Salvador Illa. Rull lo ha definido como un acto “empapado de orgullo, autoestima y propósito” por una Catalunya que “no es una nación mediocre, sino brillante”. El president del Parlament ha remarcado que el Principat “siempre se ha caracterizado por ser una nación emprendedora e inconformista”, y ha tildado Biocat como un “ejemplo paradigmático de una manera de hacer país”. “Hace falta gente capaz de vislumbrar un sueño y de entender el potencial de esta tierra”, ha afirmado, “y nosotros hemos tenido, de soñadores en mayúsculas”. Aquí, Rull no se ha estado de poner nombres y apellidos a un Pasqual Maragall que ha arrancado el único aplauso que se ha atrevido a detener un discurso. No ha sido la única personalidad catalana citada: también Antoni Gaudí, con su “primero el amor, después la técnica”, y los versos de Miquel Martí i Pol que cierran con el reconocible “todo está por hacer y todo es posible”.
Rull: “Hace falta gente capaz de vislumbrar un sueño y de entender el potencial de esta tierra”
Illa, por su parte, ha dejado claro que el aniversario de Biocat es “una declaración de principios de qué Catalunya queremos seguir siendo”, recordando que “ahora nos puede parecer muy fácil, pero era una decisión que se tenía que tomar y estructurar”. El president de la Generalitat ha agradecido la “responsabilidad y el compromiso” de los gobiernos que le han precedido por seguir apostando en el proyecto, y ha recordado que “como en los ensayos clínicos, hace falta paciencia, perseverancia y confianza”. “Este buen momento de las ciencias en Catalunya es gracias a una manera propia de hacer las cosas: sabemos trabajar codo con codo, y detrás de los resultados, hay estrategias acertadas, proyectos sólidos y, muy especialmente, el talento y compromiso de los más de 39.000 investigadores que trabajáis cada día”, ha concluido.
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