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Los 5 riesgos principales a los que se enfrenta el inversor en 2026

Las condiciones que propician la actual bonanza bursátil permanecen intactas, y se basan en la fortaleza de la demanda de servicios y las bajas tasas de paro del mundo desarrollado

Paneles del Ibex-35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid | Europa Press
Paneles del Ibex-35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid | Europa Press
Jaume Puig | VIA Empresa
Director general de GVC Gaesco
11 de Enero de 2026 - 04:55

Existe un cierto tipo de inversor que suele mirar hacia atrás, mientras que otro grupo de inversores, totalmente diferente, está acostumbrado a mirar solo hacia adelante. Los primeros pueden tener cierto vértigo al ver las fuertes subidas bursátiles de los últimos años, así como la situación actual de máximos históricos en la que se encuentran los diferentes índices bursátiles. Los segundos, en cambio, observan cómo los resultados empresariales están igualmente situados en máximos históricos, los cuales justifican las fuertes alzas habidas. Estos últimos ven también cómo las valoraciones a las que cotizan las empresas son todavía moderadas, y que existe todavía un importante margen de subida. Si bien el inversor retrospectivo puede dudar, para el otro tipo de inversor, el prospectivo, no hay dilema: hay que permanecer invertido.

 

Las condiciones que propician la actual bonanza bursátil permanecen intactas, y continúan basándose en la fortaleza generalizada de la demanda de servicios y en las bajas tasas de paro del mundo desarrollado. Las numerosas “OPA de exclusión desde dentro”, es decir, ofertas de compra por la totalidad de las acciones presentadas por los propios accionistas de las empresas, que ha habido en el año 2025, no son sino un reflejo del hecho de que los elevados niveles de generación de caja de las empresas justifican cotizaciones más altas. Los bajos niveles de volatilidad existentes en estos últimos años, en relación con su media histórica, además, no hacen sino corroborar esta situación poco menos que idílica.

¿Qué podría perturbarlo? Es complejo decirlo, ya que habitualmente las situaciones verdaderamente disruptivas están relacionadas con hechos nuevos, no esperados por el mercado. No podemos saber si en el futuro caerá algún meteorito o no; lo que sí podemos tratar, sin embargo, es algunos riesgos que ya conocemos.

 

Los riesgos geopolíticos. No es necesario hacer un listado de los numerosos riesgos geopolíticos que hay ahora mismo sobre la mesa para darse cuenta de que son muchos. En el pasado, los mercados se han visto impactados a menudo por este tipo de acontecimientos. En los últimos años, en cambio, han pasado casi inadvertidos por los mercados, aunque hayan ocupado muchos titulares periodísticos. La razón detrás que explica esta situación es que la fortaleza de los resultados empresariales es de tal envergadura que los minimiza. En otras palabras, estos riesgos toman más importancia en un contexto de debilidad de resultados empresariales, que no es el caso. No esperemos, pues, que tengan un papel relevante dentro del nuevo año 2026, en tanto la previsión es que los resultados continúen siendo sólidos a lo largo del año.

El riesgo de que continúe la escalada de los tipos de interés a largo plazo. Los tipos de interés a largo plazo llevan cinco años subiendo. El aumento acumulado ha sido muy similar en Estados Unidos y en España, de un +3,24% y un +3,26%, respectivamente, y un poco más importante en el caso de Alemania, con un +3,42%. El caso es que, si analizamos la pendiente de la curva de tipos de interés, escenificada por la diferencia entre el tipo a diez años y el tipo a dos años, veremos que los tipos de interés a largo plazo tienen todavía margen de subida. Si la escalada es moderada -por ejemplo, de un 1% más-, habrá un cierto impacto negativo en algunos sectores especiales, como el inmobiliario, pero no en el mercado general en sí mismo. Para que tuviera un impacto en el conjunto del mercado haría falta que la subida fuera mucho más fuerte. De momento, dada la contención de la tasa de inflación subyacente, no es esta la previsión.

El estallido de la burbuja de la IA podría producirse cuando se vea la demanda real de los servicios que ofrecen los centros de datos, ahora en construcción, siempre que esta sea inferior a la oferta

El riesgo de que estalle la burbuja de la IA -o, más bien, la de los centros de datos-. En primer lugar, es difícil que estalle esta burbuja mientras dure la actividad frenética de construcción de centros de datos que, por supuesto, retroalimenta a todo el sector de una forma circular. El tema podría venir cuando se vea la demanda real de los servicios que ofrecen los centros de datos, siempre que sea inferior a la oferta. En segundo lugar, tenemos el precedente del estallido de la burbuja tecnológica del año 2000. Un año después de dicho episodio, el Nasdaq-100 había caído un -52,99% y, simultáneamente, el índice europeo value, el MSCI Europe Value, subió un +9,20%, lo que hace una diferencia de rentabilidad de un 62,3% entre uno y otro. En otras palabras, en el estallido de aquella burbuja tecnológica lo que hizo el inversor no es vender y ya está, sino hacer un trasvase de empresas tecnológicas caras hacia las otras firmas que estaban todavía baratas.

El riesgo institucional de los Estados Unidos. El próximo mes de mayo concluye el mandato del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell. Entró en el cargo en febrero de 2018, nombrado por Trump, en lo que era su primer mandato. Habrá estado un total de siete años en el cargo. Es bastante conocido que el presidente Trump, ya en su segundo mandato, ha presionado mucho a Powell para que baje los tipos de interés oficiales, en un claro intento de devaluar el dólar. Powell ha actuado debidamente, y se ha resistido a bajarlos hasta que ha podido constatar que la amenaza arancelaria de Trump no ha derivado en una verdadera guerra comercial -que habría podido importar bastante inflación-, sino solo en una simple subida de aranceles. El verdadero riesgo que existe actualmente es que el nuevo presidente de la Fed se convierta en alguien dispuesto a hacer aquello que el presidente Trump le diga. Es clave que se mantenga la tradicional fortaleza de las instituciones norteamericanas, su separación de poderes, y por ello se necesita un presidente fuerte. Por otro lado, una pérdida de prestigio de una institución norteamericana tan apreciada como la Fed supondría un riesgo importante para la estabilidad del sistema.

Las dos variables económicas sobre las que centrar la atención serán los PMI de servicios de las principales áreas económicas del planeta y las tasas de paro del mundo desarrollado

Los riesgos fundamentales. Ciertamente, existen muchas variables económicas sobre las que centrar la atención. Si tuviéramos que elegir solo dos que habría que monitorizar especialmente durante este año 2026, elegiríamos los PMI de servicios de las principales áreas económicas del planeta, como Estados Unidos, la eurozona, China, Japón o el Reino Unido, y las tasas de paro del conjunto del mundo desarrollado. La primera señala una cierta preferencia por un tipo de consumo, que está deviniendo clave en la fortaleza del crecimiento mundial. En 2025, el mundo habrá crecido un 3,2%, solo una décima menos que en 2024, donde la mejora fue de un 3,3%. La otra, en cambio, nos indica cómo se está financiando la primera, que es con trabajo.

Es probable que nos dejemos muchos riesgos por incluir en la lista, como lo es también que los que realmente puedan tener un cierto impacto en los mercados sean otros de una naturaleza totalmente diferente. De todas formas, sin embargo, sea lo que sea que provoque algún episodio de volatilidad durante el año 2026, lo que el inversor debe recordar es, como siempre, no ver la volatilidad como una medida de riesgo, sino siempre en clave de oportunidad.