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La Alta Velocidad y el astro rey (Madrid)

Si quizás la AV favorece a Madrid podría ser por el factor capitalidad, pero en términos territoriales hemos partido de esta identidad en todas las relaciones

Dos trenes en la estación de Atocha | iStock
Dos trenes en la estación de Atocha | iStock
Manel Larrosa | VIA Empresa
Arquitecto y miembro de FEMVallès
Barcelona
24 de Julio de 2026 - 04:55

La red de Alta Velocidad (AV) ferroviaria es centralista y radial hasta el paroxismo. Algunos detalles lo revelan como, por ejemplo, que para ir de Toledo a Ciudad Real tienes que ir hacia atrás dirección Madrid, o que el enlace entre Valencia y Alicante sea por Albacete, retrocediendo dirección a Cuenca. La centralidad solo ha premiado a Madrid y ha menospreciado otras poblaciones que podían ofrecer bifurcaciones. Todas las líneas apuntan a Madrid y el caso más notable es la inexistencia de un enlace entre Tarragona y Castellón (229 kilómetros), que triangularía una red ahora totalmente radial, y vincularía la segunda y la tercera ciudad en población (Barcelona y Valencia). La red no presenta ninguna malla, cosa que la red convencional de larga distancia sí hace, a lo largo del Ebro, la costa del Mediterráneo, y otras uniones en el Cantábrico y en el sur.

 
Mapa de las capitales provinciales enlazadas por servicios comerciales de AV, con diámetros proporcionales a la población de la provincia, 2025
Mapa de las capitales provinciales enlazadas por servicios comerciales de AV, con diámetros proporcionales a la población de la provincia, 2025

Para poner cifras a esta dinámica territorial hemos aplicado un modelo gravitatorio, donde partimos de las relaciones entre las 30 provincias con estación. Hay algunas ciudades no capital (Figueres, Calatayud, Santiago, Antequera...) que las hemos considerado dentro de su provincia a efectos de comparar. El número de vínculos, de todas con todas, es de 870 y hemos partido del producto de las masas provinciales de población, divididas por la distancia ferroviaria entre parciales según la línea de AV. El modelo gravitatorio es de uso frecuente en los análisis de tipo geográfico y hemos partido de una relación lineal de distancias, ya que al cuadrado debilitaba mucho las relaciones más distantes. Esta consideración nos dice que, por ejemplo, Madrid y Barcelona se atraen con idéntica fuerza, cada una en su dirección y así todo lo demás. Si quizás la AV favorece a Madrid podría ser por el factor capitalidad, pero en términos territoriales y de infraestructura hemos partido de esta identidad en todas las relaciones (una ley que también cumplen el Sol y los planetas). El siguiente mapa nos muestra los principales resultados (para los datos véase la tabla anexa).

Mapa de los enlaces entre las capitales provinciales en servicios comerciales de AV, con línea de grosor proporcional a la fuerza de su vínculo
Mapa de los enlaces entre las capitales provinciales en servicios comerciales de AV, con línea de grosor proporcional a la fuerza de su vínculo
  • En el mapa el color rojo destaca las relaciones protagonizadas por Madrid. En azul las de Barcelona y en morado las de Madrid-Barcelona. Las relaciones son en el doble sentido. Recordemos que tanto es Madrid-Valencia como Valencia-Madrid. En amarillo y verde claro hay relaciones significativas locales de Valencia y Sevilla y en verde-azul hemos supuesto que existía el enlace directo de Barcelona a Valencia y Alicante y que no obligaba a dar la vuelta por Madrid. Este vínculo establecería un triángulo de relaciones entre las provincias más pobladas, las que superan los dos millones de habitantes. Sevilla roza este valor y, pues, estas cinco provincias serían los motores de la dinámica territorial que queremos describir.
  • Hay dibujadas en el mapa cerca de 25 relaciones (del total de 870) como significativas, por haber alcanzado cada una el mínimo de un 1% del total de la energía del sistema. Entendemos por energía, la suma de todas las fuerzas de atracción de cada pareja de poblaciones en las 870 relaciones. Es decir, la gran mayoría no son significativas por falta de población, al menos en una de las dos y/o por demasiada distancia entre ellas. Pueden ser relaciones de un servicio que pretende ser “equitativo” (todas las provincias a menos de tres horas de Madrid), pero son insignificantes y el coste de esta oferta es caro.
  • Madrid, como es obvio, presenta la mayor centralidad del sistema y se llevaría el 23,1% del conjunto. A su lado, Barcelona presenta el 11,5%, casi la mitad de la energía de Madrid, con la cual comparte uno de los mayores vínculos de todo el mapa (solo superado en grosor por la relación Madrid-Toledo).
  • Barcelona es excéntrica y Madrid es central, pero, aun así, los valores barceloneses destacan bastante. Si sumamos el conjunto de la energía de las cuatro provincias catalanas su peso es del 18,8%, que queda por debajo de Madrid, pero con un valor interesante, que es fruto del papel de Tarragona y de Girona (y con Lleida, que aporta el 1,5% -suma de diversos vínculos, todos ellos inferiores al 1%, por lo cual no aparece en el mapa).
  • El cuadrante noroeste solo destaca por las relaciones de las tres capitales de la costa (A Coruña, Pontevedra y Asturias) con Madrid, sin que aparezca ninguna relación de las poblaciones menores a lo largo de los dos grandes ejes ferroviarios que se dirigen por Zamora y por Valladolid, que no sean con Madrid.
  • La relación individual más intensa de todo el mapa es, como he dicho, la de Madrid con Toledo, que supera la de Barcelona Madrid en una décima parte. Sabemos que ambas relaciones en AV son intensas en número de viajeros, señal que coincidiría con el modelo gravitatorio aplicado.
  • Si Madrid se lleva el 23,1% del sistema y Catalunya el 18,8%, el conjunto de las dos Castillas (sin Madrid) por posición central suman el 17,7% y todo el centro peninsular (Madrid + las dos Castillas) el 40,7%, señal de una inversión que favorece muy directamente el centro peninsular y de una idea política de integración nunca escondida. Al lado de estos ámbitos regionales, Andalucía se lleva el 12,3%, Galicia el 4,8% y el País Valenciano con Murcia, que le es cercana y con vínculos, el 17,2%. Recordemos que no son cifras “internas” de cada comunidad, sino su papel en el conjunto español.

Podemos entrever dos conclusiones, por un lado, el centralismo, pero por el otro una estructura territorial que favorece a Catalunya y el arco mediterráneo, ya que una serie de espacios poblados y cercanos marcan territorio, cosa que en las Castillas no sucede, a pesar de una red que le ha sido hecha a medida. Si hiciéramos la interpretación de lo que significaría el enlace en AV entre Tarragona y Castellón, los vínculos en la fachada mediterránea aumentarían considerablemente. No cambiarían el mapa del centro peninsular, pero lo empatarían mejor. A pesar del perjuicio del enlace entre Valencia y Alicante, que obliga a ir dirección a Cuenca para llegar a Alicante desde Valencia.

 

Si Madrid se lleva el 23,1% del sistema y Catalunya el 18,8%, el conjunto de las dos Castillas (sin Madrid) por posición central suman el 17,7%

Podemos concluir que la geografía se venga de la política. Que una máxima expresión del centralismo, como es el AV, es relevante que aparezca con unos pies de barro que no pueden controlar una fachada mediterránea tozuda que empuja su demanda, a pesar del menosprecio de que es objeto. En fin, el trazado de algunas infraestructuras podría ser un mucho mejor resultado de una objetividad aplicada y no de un simplismo como la voluntad de “coser España (léase: Madrid) con hilos de Hierro” (como dijo Magdalena Álvarez, ministra de Fomento).

De toda esta infraestructura, y contra los supuestos iniciales de la Larga Distancia, Madrid la está utilizando bastamente en la Media Distancia con las dos Castillas. Una lección que Catalunya debemos aprender a reclamar, ya que cambiaría nuestro modelo territorial, como Madrid ya ha hecho.

Hecha una evaluación desde la realidad presente, nos podemos preguntar en abstracto cuál sería la estructura adecuada de comunicaciones a escala del conjunto del estado y el mismo método nos aporta una respuesta contenida en el plano siguiente.

Mapa de las relaciones de gravedad entre CCAA, dibujado en tres órdenes de magnitud (tres colores) con grosor proporcional al vínculo. No se dibujan las relaciones inferiores al 0,75% del conjunto.
Mapa de las relaciones de gravedad entre CCAA, dibujado en tres órdenes de magnitud (tres colores) con grosor proporcional al vínculo. No se dibujan las relaciones inferiores al 0,75% del conjunto.

Este mapa nos muestra que el Corredor Mediterráneo es más importante que la centralidad de Madrid, pero que nos venden el Corredor Atlántico como empate, precisamente para negar el Mediterráneo. La conclusión sería que la AV debería seguir este esquema, que no es la España con un Madrid prepotente, sino la de una complejidad mayor. Se podría ser solidario con el cuadrante noroeste, pero no al precio de negar el Mediterráneo. La explicación radica en el peso y lugar de las cuatro grandes polaridades que operan en la península: Andalucía, Catalunya, Madrid y Valencia. Y sería fácil incorporar Portugal y Francia en el planteamiento, o hacer la interacción en el ámbito provincial (en un grado menor, que no se ha hecho por complejidad de cálculo).

La pregunta final: ¿debe ser la racionalidad una herramienta de discusión pública en una democracia consolidada? Y segunda: ¿la racionalidad aportaría calidad democrática? Las respuestas deberían ser positivas aquí y ahora.

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