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La asamblea del Barça: ¿hacia un nuevo rumbo económico?

Oriol Amat debuta con una propuesta de "alternativas de financiación" que aprovechen la masa social y la proyección internacional de que dispone el club

El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, en su discurso en la Asamblea General Ordinaria 2026 | FC Barcelona
El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, en su discurso en la Asamblea General Ordinaria 2026 | FC Barcelona
Roger Vinton
Escritor
26 de Septiembre de 2026 - 04:55

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Ahora hace justo una semana que el FC Barcelona celebró la asamblea general de socios, que tenía como principal misión someter a votación la aprobación de las cuentas de la temporada 2025-26, del presupuesto de la 2026-27 y también dos nuevas partidas de deuda. Adicionalmente, también se debían ratificar los nuevos miembros de la junta directiva, así como los de la comisión económica. Como estaba previsto, la junta pudo sacar adelante todas las votaciones sin ningún sufrimiento. Cabe destacar que, a pesar de que la pandemia ya es un recuerdo lejano, el club continúa celebrando asambleas telemáticas. No parece que exista un motivo realmente de peso para esta insistencia (el de los gastos, se mire como se mire, no lo es).

 

Los miembros que forman parte de la asamblea general de socios son todos los senadores (primer millar de socios), la junta directiva, todos los miembros de las comisiones estatutarias, los expresidentes, los presidentes de las federaciones de peñas y, sobre todo, los compromisarios designados por sorteo, que son unos 3.500 (el 2,5% del censo de socios, con un máximo de 6.000). Aunque no sea el tema de hoy, cabe insistir brevemente en el hecho de que el Barça tiene un problema serio de gobernanza desde hace muchos años. Los socios que votaron los puntos críticos de la sesión son, más o menos, menos del 20% de los compromisarios designados y no llegan a totalizar el 0,5% del volumen de socios de la entidad. Será difícil que esto nunca se solucione porque quien tiene la capacidad legal de hacerlo, difícilmente encontrará un incentivo para sacarlo adelante.

El acto se inició cuando pasaban dos minutos de las nueve de la mañana y el primer hecho destacable fue el discurso del presidente Laporta, en el que resaltó el momento de optimismo colectivo por los resultados del primer equipo de fútbol. Muy importante fue el reconocimiento explícito por primera vez de que en los presupuestos del Espai Barça no estaba incluido el nuevo Palau Blaugrana, a pesar de que la junta ha defendido durante años que sí lo estaba. En todo caso, ahora ya no hay duda y si quedaba algún pitufillo que se lo pensara, habrá tenido un disgusto muy grande. Más tarde, se dijo que si el Palau llegaba a hacerse, sería con un tipo de operación diferente: lo que están pensando es que alguien asuma los costes de la construcción y recupere la inversión a través de la explotación diaria de este nuevo Palau. En este escenario, el Barça sería un simple inquilino que tendría algunos slots disponibles para disputar sus partidos y, supuestamente, de aquí a unos años sería el propietario. Es un sistema que recuerda al que funciona habitualmente en Estados Unidos.

 

El presidente también aseguró que había que pensar medidas para fortalecer el modelo de propiedad asociativa del que todo el mundo está tan orgulloso. Y, ojo, anunció una reforma estatutaria “para blindar el modelo de propiedad y reforzar la participación de los socios en la vida del club”. La afirmación resulta intrigante porque los actuales estatutos ya ponen muchos obstáculos a una eventual transformación de la entidad desde el punto de vista societario.

En concreto, el artículo 85 dice: “La transformación del Club en sociedad anónima deportiva o en cualquier otra forma societaria o deportiva diferente de la actual, o de cualquiera de sus secciones con equipos que participen en competiciones deportivas de carácter profesional, previa la segregación de estas en este último caso, exige el acuerdo de la Asamblea General adoptado con el voto favorable de las tres cuartas partes de los socios compromisarios asistentes que representen, como mínimo, la mayor parte del total de los socios compromisarios”. Por ejemplo, en una asamblea como la de hace una semana no habría sido posible sacarlo adelante aunque se hubiera producido la mayoría del 75% porque el número de compromisarios no llegaba a la mitad del número total. Eso sí, los estatutos no prevén que, llegados a una situación así, se tenga que convocar un referéndum.

El argumento del blindaje de Laporta es muy parecido al que empleó Florentino Pérez en el Real Madrid en su intento de embaucar a los socios blancos para vender parte del club

Estaremos a la expectativa de esta reforma estatutaria, pero el argumento del blindaje es muy parecido al que empleó el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en su intento de embaucar a los socios blancos para vender parte del club (la otra tesis era “conocer el valor de la entidad”, un propósito absurdo porque quien tiene firme decisión de no vender nunca un activo, acostumbra a no tener ningún interés por conocer su precio).

Y ya que hablamos de los blancos, los últimos días han corrido informaciones de carácter no oficial que hablaban de la posibilidad de que el club constituyera una filial a la que transferiría la explotación del estadio, la marca y el negocio comercial, para después vender una parte a un socio externo. Estos tres activos —junto con los derechos de televisión, que ya tienen parcialmente vendidos— son el núcleo de los ingresos del club, de manera que dentro de la entidad deportiva casi no quedaría nada que proporcionara facturación (la tríada estadio, comercial y derechos de televisión acostumbra a suponer entre el 80% y el 90% de los ingresos de los clubes de este nivel).

El directivo que más habló, con diferencia, fue el Dr. Ferran Olivé Cánovas, que es vicepresidente deportivo. Es un hombre ya fogueado en misiones casi imposibles, como fue la defensa en su día de la comisión a Darrer Dein por el acuerdo entre Barça y Nike. En la asamblea del pasado sábado le tocó poner buena cara a la hora de explicar un cierre contable donde todos los parámetros son peores que los que estaban previstos en el presupuesto.

La nueva comisión económica

En todo caso, en la asamblea también pudimos asistir al debut del nuevo presidente de la comisión económica, el catedrático Oriol Amat Salas —colaborador de VIA Empresa—, que dio su visto bueno al cierre contable, al presupuesto para la temporada en curso y a las operaciones nuevas de financiación, pero alertando que todavía hay camino por recorrer si los socios quieren tener un club financieramente sólido (margen de seguridad financiero estrecho, dijo).

Con todo, lo más destacado de su exposición pasó por alto a la mayoría y resulta sumamente interesante. Nos referimos al propósito expresado de “reducir la deuda de manera gradual a partir del análisis de alternativas de financiación que permitan aprovechar la fortaleza de la masa social, la proyección global y la marca para obtener recursos a un coste inferior en plazos adecuados y sin alterar el modelo de propiedad”, una declaración en la que insistió más tarde añadiendo que planteaba “la recomendación de explorar fórmulas de financiación que permitan reducir el coste medio de la deuda con los plazos adecuados sin alterar el modelo de propiedad del club” y que hay que estudiar “otras fórmulas de refuerzo patrimonial que no comporten nuevo endeudamiento y que preserven íntegramente el modelo de propiedad del club”.

En los setenta, en el 'entorno' ya se propuso la creación de un vehículo inversor que se capitalizara con aportaciones de simpatizantes y sirviera para adquirir la deuda del club

Para remachar el clavo, en el turno de intervención de los compromisarios, el socio número 156.143, el conocido abogado Jaume Alonso-Cuevillas Sayrol lanzó un ruego a la junta directiva y la comisión económica para que propongan medidas para aprovechar el volumen de masa social en vista a encontrar “formas atípicas de financiación”. Un segundo ruego fue dirigido a los socios en el sentido de que se comprometan con estas eventuales medidas de financiación. Esta es, sin duda, la dirección adecuada y, a la vez, una asignatura pendiente.

Ya en la década de los setenta, lo que se denomina como entorno propuso la creación de un vehículo inversor que se capitalizara con aportaciones de simpatizantes y sirviera para adquirir la deuda del club, de manera que los acreedores dejarían de ser externos y pasarían a ser culés de todas partes. Acto seguido la deuda sería reestructurada, tanto en plazos como en tipos de interés, y este pasaría a ser simbólico. Hoy en día el club tiene una red de seguidores por todo el planeta que se cuenta por cientos de millones, una base social que debería permitir la emisión de algún tipo de instrumento de deuda (cuotas participativas, participaciones preferentes, o lo que legal y estatutariamente encaje) que sirva para reforzar los fondos propios y genere recursos para cancelar o reducir la deuda en manos de terceros. Los expertos vinculados al club deberían ponerse manos a la obra cuanto antes.

Todas las votaciones importantes fueron refrendadas con porcentajes muy contundentes, entre el 85% y el 92% de apoyos

En cuanto a las cuatro votaciones más importantes de la jornada, como hemos dicho de buen comienzo, todas fueron favorables a los intereses de la junta y con porcentajes muy contundentes: el cierre del ejercicio 2025-26 fue refrendado por el 91,7% de los votos emitidos, el presupuesto 2026-27 por el 89,3% y las dos nuevas emisiones de deuda con los derechos de televisión como colateral —los llamados media notes— por el 90,8% y el 85,4% (para estas dos últimas se necesitaba una mayoría de dos tercios).

También se validó el acuerdo con la promotora inmobiliaria Ohana Real Estate, que tiene como finalidad desarrollar proyectos conjuntos, a la vez que esta entidad pasa también a ser patrocinador del club. Otro acuerdo que también pasó el filtro, pero con más dificultades —se detectaron trazas de antisemitismo— fue el firmado con Babylon Park, una empresa israelí que propone instalar un pequeño parque de atracciones junto al Estadio. Al final, once horas y media de asamblea, una jornada tan agotadora, que hubo ocasión, incluso, para escuchar el comentario humorístico del presidente Laporta asegurando que el Barça tiene más controles que las empresas del Ibex-35.

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