Por primera vez en quince años, el riesgo en las vías de alta capacidad en el estado español ha aumentado, tal como recogen los resultados de la 22ª edición del Mapa de riesgo según la metodología iRAP, correspondiente al trienio 2022-2024. El análisis ha estudiado 3.595 tramos de la Red de Carreteras del Estado (RCE), de titularidad íntegramente ministerial, que suman 26.470 kilómetros y concentran el 53,4% del tráfico total del país.
El informe revela que el 11,8% de los kilómetros analizados presentan un riesgo “elevado” o “muy elevado” para los conductores, con una concentración particular en quince carreteras que acumulan el 51% del total de kilómetros con riesgo alto y muy alto, es decir, solo 1.601 kilómetros. La N-330, que une Alicante con Zaragoza, encabeza esta lista, seguida de la N-420 (Tarragona-Córdoba) y la N-630 (Ruta de la Plata).
El análisis ha estudiado 3.595 tramos de la RCE, de titularidad íntegramente ministerial, que suman 26.470 kilómetros y concentran el 53,4% del tráfico total del país
Los tramos con más riesgo corresponden mayoritariamente a carreteras convencionales de calzada única, con un carril por sentido, donde el índice de riesgo es casi cuatro veces superior al de las vías de alta capacidad. Aun así, las autopistas y autovías registran un aumento del riesgo respecto al período anterior, un factor que pone de manifiesto la necesidad de reforzar la seguridad vial también en las vías más transitadas.
El estudio iRAP del Racc subraya la importancia de actuar de manera preventiva para reducir los accidentes graves y mortales, especialmente en los tramos con más concentración de riesgo, y recuerda que la mejora de la infraestructura y la señalización es clave para salvar vidas.