Pasear por los barrios céntricos de Ciudad de México, como La Roma o La Condesa, ha adquirido un matiz diferente tras la pandemia. Las calles mantienen sus aceras irregulares, interrumpidas por una vegetación hipnótica. El clima continúa también siendo el de siempre: un sol insolente casi cada mediodía y seis meses de lluvia vespertina. Pero hay algo que ha cambiado: el idioma de la gente que las transita.
Aunque estos barrios, como muchas grandes ciudades, siempre han estado en el punto de mira de los privilegiados y los bienestantes, ahora se han visto invadidos por un tsunami de vecinos estadounidenses. Son los nómadas digitales por excelencia. Cobran en dólares y viven en inglés, pero pagan en pesos y saludan en castellano.
El impacto poblacional todavía no se puede medir, ya que México hace censos generales cada diez años y el último data de los primeros meses del 2020, justo antes del estallido de la pandemia. Entonces había casi 19.000 estadounidenses viviendo en la capital mexicana, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el doble que en el censo del año 2000.
Pero el impacto sobre la vida local ya es más que tangible. El precio de alquiler de la vivienda se ha encarecido en Ciudad de México entre un 12% y un 15% en el último año, según el portal de referencia Mercado Libre Inmuebles, hasta los 21.000 pesos mensuales de media (unos 1.000 euros).
Esta cifra contrasta plenamente con los 6.430 pesos (311 euros) que constituían el salario medio en la capital mexicana en el primer trimestre de 2025, según los datos del Gobierno federal. Este sueldo medio mensual incluye también los empleos de la economía sumergida, que representan un 60% del tejido laboral en el país.
El precio del alquiler se ha encarecido en Ciudad de México entre un 12% y un 15% en el último año: hoy se eleva a unos 1.000 euros de media, por los 311 euros de salario medio
La situación ha provocado una indignación creciente en las calles, como quedó patente el pasado verano, con diversas manifestaciones contra la gentrificación impulsadas por colectivos de jóvenes. Y el verano de 2026 llegará aderezado por la disputa de partidos del Mundial de fútbol en el renovado Estadio Azteca.
Mientras en los barrios céntricos ganan terreno los carteles en inglés, en los despachos crece la tensión por las relaciones comerciales con Estados Unidos. El comercio entre los tres países de Norteamérica (Canadá, Estados Unidos y México), está regulado desde 2020 por el tratado T-MEC, un acuerdo comercial que renovaba el TLCAN de 1994.
Bajo este paraguas, México se ha convertido en el principal socio comercial de Estados Unidos, y viceversa. El comercio bilateral entre ambos países superó los 730.000 millones de dólares en los diez primeros meses de 2025, con una balanza comercial claramente favorable al país latinoamericano en casi 165.000 millones de dólares.
La amenaza de una irrupción de Trump sobrevuela una negociación México-EE. UU. en la que, de momento, tampoco ha intervenido la presidenta Claudia Sheinbaum
Ahora, Donald Trump, que negoció el T-MEC durante su primer mandato, ha intentado desacreditar el acuerdo y ha cuestionado su idoneidad para los Estados Unidos. Todo esto, claro está, en el marco de la revisión del T-MEC programada para este mes de julio.
Las consultas entre los tres países ya han comenzado. Esta semana, el secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, ha viajado a Washington para reunirse con el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer. Las dos instituciones han valorado como positivas las conversaciones, aún iniciales.
Sea como sea, la carrera está en marcha para mantener los acuerdos y evitar medidas arancelarias. La amenaza de una irrupción de Trump sobrevuela una negociación en la que, de momento, tampoco ha intervenido la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, optimista sobre su resolución. Sheinbaum supo encajar la crisis arancelaria de inicio de mandato de Trump y, como su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, mantiene una convivencia bastante pacífica con el vecino del norte.