La milanesa con puré ha subido más de un 300% y comer fuera de casa es imposible para la mayoría. El 83% de los argentinos que se han endeudado lo han hecho para comer, el 53,6% de los menores de entre 0 y 17 años no cubre sus necesidades mínimas de alimentación y, en el país de las vacas, como alternativa a una carne de ternera por las nubes, la crisis propone la carne de burro. Un lujo si se da por verídica la denuncia de los habitantes de algunos barrios de Córdoba, la segunda ciudad del país, que detalla que personas en situación de calle se están alimentando de gatos y de mascotas de los vecinos sueltas por la vía pública.
No es ficción, son episodios reales de la Argentina de 2026. Para la gran mayoría de argentinos, hoy, vivir en el país es simplemente sobrevivir.
En la era Milei, los servicios de luz, gas y agua han aumentado de media un 461%, los hospitales universitarios no disponen de financiación para su funcionamiento y sus directores advierten que solo pueden garantizar atención durante 45 días más; la industria textil pierde tres fábricas por día y ya ha perdido 20.000 puestos de trabajo. Y la deuda bruta alcanza su máximo histórico: 483.830 millones de dólares. Ha crecido 58.274 millones, un 13,7% desde que Milei asumió el cargo, y el 37% se ha contraído con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En paralelo, mientras los bancos avisan que ya no hay más crédito para la clase media endeudada, en los barrios quienes prestan son los narcos; 438 docentes e investigadores han abandonado la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA para marcharse del país o pasar al sector privado; la ocupación privada registrada ha descendido en 317.179 personas en poco más de dos años y solo la mitad de los niños de cinco años cuenta con las vacunas completas requeridas para el ingreso escolar.
Coronando la tragedia, el esperpento: en el marco de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial, celebrada días atrás, el gobierno de Milei es felicitado por el ajuste fiscal y las reformas estructurales que está llevando a cabo.
Un gobierno que vive en Narnia
Estado y gobierno se desentienden del drama que vive la mayoría de la sociedad argentina, ante el cual actúan como meros espectadores indiferentes, en demasiadas ocasiones con aires de celebración oficial y crueldad personal. La realidad no es algo que exista para Milei y los suyos, habitantes del mundo mágico de Narnia. Según los informes oficiales, hay récord de consumo, crece el salario real y se expande el empleo. Razones suficientes para que Milei insista una y otra vez en su discurso de que “no nos apartaremos ni un ápice de nuestra ortodoxia”, como ha repetido estos últimos días, en plena tormenta de malas noticias y protestas.
Fiel a este ideario, en plena crisis, el gobierno argentino anuncia el recorte de tres billones más de pesos al Presupuesto 2026 para blindar el superávit. Entre las más perjudicadas por los ajustes se encuentran las áreas de educación, salud, obra pública, fuerzas armadas y seguridad, los planes de Vialidad Nacional, la prevención y el tratamiento del cáncer y nuevos despidos de trabajadores. Un nuevo golpe devastador para millones de argentinos que soportan un ajuste ininterrumpido desde hace dos años y medio.
En plena crisis, el gobierno argentino anuncia el recorte de tres billones más de pesos al Presupuesto 2026 para blindar el superávit
En su reciente presentación en la Fundación Libertad, Milei ratificó el rumbo de su gobierno y lanzó una serie de definiciones que niegan la precaria situación económica de la mayoría de los argentinos. Naturalmente, si las promesas no se han podido cumplir es culpa de los kukas, los odiados kirchneristas, y si la inflación sube es por culpa de la política, que jugó muy fuerte en su contra. “Somos el mejor gobierno de la historia, le guste o no a la izquierda”, insistió el mandatario, lanzándose a enumerar los supuestos éxitos de su gestión. Afirmó que “es mentira que se destruyan puestos de trabajo” y aseguró que “los salarios que realmente se están desplomando son los del sector público. Yo soy el único”, argumentó, “que no se ha modificado el sueldo desde que asumí. Soy el presidente que menos gana en América. El ajuste lo pagó la casta”. Obviamente, al referirse a su ética salarial, no hizo referencia a los supuestos cinco millones de dólares que habría cobrado por su participación en la estafa internacional $LIBRA.
Un balance desolador
Para Milei, Argentina vive el mejor período de su historia: “Somos los únicos que sacamos una ley de reforma laboral, los únicos que generamos empleo. Y todo a pesar de que hicimos el ajuste más importante de la historia”. Como acostumbra a repetir su ministro de Economía, Luis Caputo, los mejores meses y años están por llegar. Una especie de “estamos mal, pero vamos bien”, en brillante frase de la periodista económica Cande Botto.
Los salarios de las universidades nacionales cayeron en marzo por decimoséptimo mes consecutivo, y acumulan un retroceso del 33,7% desde 2023
El balance de la gestión es desolador. El Estado ha “ahorrado” 133 billones de pesos (unos 81.000 millones de euros) desde diciembre de 2023. Entre los principales recortes destacan el abandono de la obra pública, la reducción de salarios y jubilaciones y la desfinanciación de la educación. El Instituto Argentina Grande publicó un gráfico que demuestra que 742.000 personas se han quedado sin cobertura de salud durante el gobierno de Milei.
Los salarios de las universidades nacionales cayeron en marzo por decimoséptimo mes consecutivo, y acumulan un retroceso del 33,7% desde 2023, y los hospitales universitarios, que atienden anualmente a más de 700.000 personas y ofrecen asistencia, formación e investigación, denuncian que el gobierno nacional no ha transferido los 80.000 millones de pesos que les corresponden del Presupuesto 2026. Fiel a su estilo, pero aún más al resentimiento visceral que Milei siente por el mundo universitario, el gobierno continúa asfixiando con ensañamiento a las universidades y los centros de estudio y a sus trabajadores, haciendo caso omiso a los reiterados requerimientos judiciales.
No se gasta, no se recauda
A pesar de este escenario, el ajuste continúa profundizándose, no solo en el gasto, sino también en la recaudación. El Estado se encoge, abandona su rol de orientador de los excedentes generados socialmente y desprotege a su población. La pérdida acumulada de recursos desde que gobierna Milei supera los 39 billones de pesos (casi 24.000 millones de euros) para la Administración Pública Nacional. El año 2024, la recaudación cayó durante todo el año, excepto un mes. En el siguiente, 2025, cayó casi todos los meses, excepto en enero, febrero, junio y julio. Y ahora el país encadena nueve meses seguidos de caída real.
Tres cifras sintetizan la magnitud del deterioro del ingreso disponible para el hogar argentino en 2026: el 50% de los hogares del país tienen ingresos totales inferiores a 1.224.733 pesos mensuales (751 euros); en un hogar de tres personas con ingresos medios, el presupuesto real disponible para alimentación, vestimenta y cualquier otra necesidad es inferior a los 9.000 pesos diarios por miembro, en torno a los 5,52 euros.
Una sociedad endeudada

Como resultado del ajuste y la consiguiente crisis económica, y para poder sobrevivir a una vida que se va reduciendo a mínimos, nueve de cada diez familias argentinas se han endeudado con tarjetas de crédito, bancos, financieras, particulares o con el pequeño comercio vía el fiar, en la mayoría de los casos para comprar alimentos, según un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE). El endeudamiento familiar, que ha llegado a su límite, asciende en total a 36 billones de pesos, en torno a los 22.000 millones de euros. Una cifra que parece tan impagable como la misma deuda externa del país. Apenas un 8,3% de los hogares está libre de deudas; la parte de la sociedad que no necesita endeudarse.
En la ciudad de Buenos Aires y en su área metropolitana, el endeudamiento de los hogares llega a 6 de cada 10 familias. Con una deuda media bancaria de 5,7 millones de pesos (unos 3.500 euros) y altos niveles en tarjetas de crédito y/o empresas fintech, y a veces en condiciones de usura, la morosidad ha subido hasta el 7,3%, evidenciando un deterioro en la capacidad de pago y un mayor uso de la deuda para cubrir gastos corrientes. Otro informe elaborado por Latam Pulse Argentina, AtlasIntel y Bloomberg señala que el 83% de los argentinos que se ha endeudado lo ha hecho para comer. El documento señala que la franja de edad más afectada es entre 16 y 34 años.
La gota malaya de los aumentos
Los constantes aumentos que calan en el desánimo de la mayoría social argentina resultan inasumibles, escandalosos a los ojos europeos. Un estudio de la Universidad de Buenos Aires y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), señala que la canasta de servicios del área metropolitana de Buenos Aires, que incluye agua, energía eléctrica, gas natural y transporte, se ha incrementado un 667% entre diciembre de 2023 y abril de 2026, muy por encima del nivel general de precios estimado, un 223%. En el detalle, el estudio indica que el agua ha aumentado un 418%, la electricidad un 276% y el gas por red un 1.048%. Pero el mayor incremento ha sido el del transporte público, con un aumento acumulado durante este período del 1.236%.
Alquilar cuesta el doble que hace dos años y representa de 1,5 a 3 salarios mínimos, es decir, resulta inaccesible incluso para sectores con empleo formal. Desde que Milei asumió el cargo, los valores de los contratos de alquiler han duplicado la inflación, según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Solo en el Gran Buenos Aires han subido un 423%.
Alquilar cuesta el doble que hace dos años y representa de 1,5 a 3 salarios mínimos, es decir, resulta inaccesible incluso para sectores con empleo formal
Pero, sin duda, es en el sector farmacéutico donde se dan las consecuencias más devastadoras del plan económico de Milei. Un capítulo en el que el ajuste y la inflación desmenuzan los ingresos mínimos y condenan a muerte a miles de enfermos. El impacto afecta especialmente a los fármacos críticos para tratamientos crónicos, donde la capacidad de adquisición se ha reducido a la mitad ante aumentos que superan el 500%. En el ranking de medicamentos que más han aumentado entre 2023 y 2026 figuran el Daflon 500 (523%), Lasix (482%), Micardis (472%), Trapax (463%), Aldactone (460%), Ibupirac 600 mg (455%), Optamox Duo (433%), Trastocir (431%), T4 Montpellier 100 (428%), Aspirina Prevent (427%).
La caída acelerada de la imagen de Milei
La cuarta crisis de Milei no encuentra padrinos que lo protejan. Trump y su administración atraviesan una delicada situación nacional que no les permite enfurecer de nuevo a los ciudadanos norteamericanos con más apoyos a Milei y a una Argentina siempre en dificultades que no goza de grandes simpatías entre los sectores productivos norteamericanos que compiten con ella.
En medio de la recesión económica, el desánimo social, los escándalos de corrupción cada vez más repetidos y visibles, y el derrumbe del relato oficial y de las expectativas de sus votantes de un futuro mejor, Milei y su gobierno han entrado en el momento político más crucial de su mandato.
A Milei ya no se le perdona que mientras más de 100.000 jubilados hayan tenido que volver a trabajar porque la jubilación no llega, y mil personas permanezcan durante horas bajo la lluvia con el currículum en la mano, anhelando uno de los puestos ofrecidos en un matadero a cambio de un sueldo de entre un millón de pesos (609 euros) y un millón y medio (914 euros), él acumule más de 4.700 millones de pesos (2,86 millones de euros) en gastos en viajes internacionales más personales que institucionales.
En abril, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) volvió a retroceder: se hundió un 12,1% respecto del mes anterior y cayó a su nivel más bajo desde septiembre del año pasado, después del repunte que mostró tras su triunfo en las elecciones legislativas de medio mandato. En lo que va de 2026, el ICG acumula cuatro caídas consecutivas: enero (-2,8%), febrero (-0,6%), marzo (-3,5%) y abril (-12,1%), siendo esta última la más pronunciada. La contracción acumulada desde finales del año pasado es del 17,9%. Según Cristian Buttié, de CB Consultores, el núcleo duro de partidarios de Milei hoy está en el 26% o 27% del electorado, no se ha movido mucho y probablemente es el nivel de apoyo con el que llegará el presidente a las elecciones del próximo año.

Según otra encuesta reciente, a la pregunta de si se ha cumplido el pacto anticasta con el que Javier Milei llegó al gobierno, el 13% opina que se mantiene plenamente, y el 66,6% que no solo no se ha cumplido sino que el gobierno ha acabado siendo parte de la casta que prometía combatir. Así lo evidencia el estudio de la consultora Zentrix, que muestra un desplome en la aprobación del presidente por segundo mes consecutivo, en paralelo a la percepción generalizada de más dificultades en el plano económico. Otro sondeo revela un 64,5% de desaprobación al gobierno y un 71,2% que pide un cambio de gestión. La política libertaria se estabiliza en niveles de rechazo histórico y, dentro de la derecha, Mauricio Macri y Patricia Bullrich tienen mejor imagen que Milei. En una encuesta de esta misma semana, la imagen positiva de Milei ha bajado al 35%, por debajo de la de Bullrich, que lo supera con un 37%, y los sentimientos que genera entre quienes lo rechazan son vergüenza, asco y rechazo.
El sueño roto
Milei ha dejado de ser el sueño húmedo de la alta burguesía, cuya visión de país siempre fue disciplinar a los trabajadores y sus organizaciones y reducir el Estado a mínimos. No ocurre porque no haya cumplido su papel de topo para socavar el Estado y llevarlo a la condición que sus dueños anhelan desde hace décadas. La frontera ante la cual fracasaron Martínez de Hoz y los militares, Menem y, más tarde, Macri, Milei la ha traspasado en solo 29 meses. Un gran avance histórico para las élites. Pero ahora, apenas seis meses después de su inesperado triunfo en las elecciones legislativas de medio mandato, el presidente muestra síntomas de descontrol y agotamiento, y su parálisis y la de su gobierno ya son evidentes no solo para sus votantes sino también para quienes lo llevaron a la Casa Rosada. Un reducido círculo privilegiado que ha amasado fortunas gracias a él en estos dos últimos años.
Ahora hay que encontrar un recambio que permita, como diría Martín Echenique, el personaje interpretado por Federico Luppi en el film Martín (Hache), cagar de nuevo a los argentinos y vender una nueva esperanza. Pero, especialmente y por encima de todo, que proteja la continuidad del plan económico, es decir, del ciclo de negocios que abrió el gobierno ultraderechista encabezado por el economista mal llamado libertario. De hecho, el casting de nuevos candidatos para la sucesión ya ha comenzado. En previsión de un cambio que pudiera producirse anticipadamente los próximos meses o, a más tardar, en las elecciones de octubre de 2027.
En busca de sucesor
En un otoño austral que ha cambiado el clima y la temperatura del país también en términos políticos, el laboratorio del poder argentino se ha lanzado en busca de nuevos Frankenstein para la supervivencia de una gobernanza lastrada por su propia deriva y por el estrépito de sus excesos y fracasos. Los grandes empresarios ven al presidente sin reacción ante la crisis económica y políticamente sin rumbo, con un gobierno dividido, y temen que el malestar generalizado dé aire a este peronismo que, entre anacrónico y fraccionado, continúa a pesar de todo quitándoles el sueño y pueda ser capaz de postergar o cancelar las reformas estructurales logradas con Milei. Se busca a alguien que garantice la continuidad de su modelo y en particular su plan de domesticación social sin las excentricidades y rigideces del anarcocapitalista tuitero. Se busca, para entendernos, un mileísmo sin Milei, con un rostro menos crispado y hasta cierto punto humano. Sin excederse.
Los grandes empresarios ven al presidente sin reacción ante la crisis económica y políticamente sin rumbo, con un gobierno dividido, y temen que el malestar generalizado dé aire al peronismo
Candidatos para el casting de la obra no faltan. Se miden nuevos candidatos importados, como el showman y predicador Dante Gebel, residente en EUA; se busca en el fondo de armario de los profesionales de la política multipartidista, imperecederos con más fracasos que méritos; se mira con afecto no exento de deseo a Patricia Bullrich, la Judas serial de la política argentina; se adoptan y se someten a pruebas nuevos modelos de outsiders de la política, como Jorge Pablo Brito, actual presidente del Banco Macro y del club River Plate, que mantiene excelentes relaciones con el empresariado tradicional por su condición de banquero, y con puentes con sectores del peronismo federal, como Sergio Massa o como el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.
También otros veteranos: Sergio Uñac, senador nacional y exgobernador de la provincia de San Juan; el siempre imprevisible y dubitativo Mauricio Macri, y un Sergio Massa presente eternamente en todas las quinielas. Cualquiera podría servir para el objetivo esencial: cortar el paso al candidato con más proyección y poder de convocatoria, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, una figura que provoca urticaria tanto a los llamados dueños del país por su peronismo socialdemócrata como en un kirchnerismo narcisista, sin respuestas a las demandas de millones de personas abandonadas a su suerte por el Estado.
Traición y ofensiva de Patricia Bullrich
Milei ya ha perdido la poca o relativa autoridad que le fue concedida en su momento por este Círculo rojo que agrupa a la realeza económica del país, del cual nunca fue miembro, pero sí empleado. Autoridad escasa, funcional, asimétrica, vigilada, que se le ha concedido durante dos años y que ahora, en época de vacas flacas y carne de burro, se está traspasando como adelanto a Patricia Bullrich, una de sus más confiables exponentes políticas. Una Patricia Bullrich, con cuya autoridad, mucho más sólida y con más recorrido, no puede competir el Milei de este mayo otoñal en muchos sentidos. Como se suele decir en la Argentina futbolera de Maradona y Messi, Bullrich le “marcó la cancha”.

En los últimos días, Bullrich ha ganado todos los pulsos a Milei, rebajando su ahora frágil jerarquía dentro y fuera del país, ofreciéndose sin tapujos como alternativa para seguir adelante con este mileísmo sin Milei con el que sueña la invicta casta nacional. Un plan B que la exmontonera, de hecho, hace tiempo que teje desde que abandonó el cargo de ministra de Seguridad y pasó al Senado. Milei y Bullrich, Bullrich y Milei, insuperables protagonistas de la fábula de la rana y el escorpión que se está escenificando en lo que parece ser el último acto de la trágica experiencia política de Jorge Gerardo Milei; pero no el de sus salvajes lógicas económicas y sociales.
El toque de ordenanza de Bullrich transmitió la orden de carga a sus oficiales y aliados y, en pocas horas, los mandos de sus diversas facciones mercenarias, provenientes del PRO, los radicales, los gobernadores provinciales, incluso de la misma La Libertad Avanza, todos ellos custodios de la preservación del programa económico de Milei, se sumaban a sus declaraciones y comenzaban a dibujar el próximo campo de batalla.
La tregua del Mundial
Día tras día el autodenominado gobierno de la libertad se va transformando a los ojos de la prensa nacional e internacional, incluso en los titulares de los medios amigos o afines, en una simple banda. Una asociación ilícita dedicada exclusivamente al choreo (robo), saqueo y venta de cualquier posible bien público. El círculo sobre Milei y sus socios se va estrechando entre la euforia de unos y el rápido travestismo de aquellos que habían apostado por un león de cartón piedra y ahora se apresuran a abandonar el circo.
Macri huele sangre y busca un mayor protagonismo ante un Milei debilitado. Un sector importante de la justicia tiene a los Milei y a su jefe de gabinete, Manuel Adorni, en el punto de mira y los gobernadores provinciales amenazan con retirar su apoyo en el ámbito legislativo. Y la palabra renuncia se extiende por los despachos y cenáculos de los principales poderes económicos, acortando el futuro de lo que estaba siendo, según aquellas hipérboles tan del gusto de Milei, el mejor gobierno de la historia de la humanidad.
Bullrich abandona el mileísmo para ampliar su álbum de traiciones e inaugurar un nuevo intento para llegar a la presidencia
El innovador disfraz anarcocapitalista de la ultraderecha se ha vuelto viejo de repente. Y un nuevo fracaso de incalculable coste se vislumbra como Febo en el horizonte del martirizado país austral. La señal más clara del epílogo ya está en marcha: Bullrich abandona el mileísmo para ampliar su álbum de traiciones e inaugurar un nuevo intento para llegar a la presidencia. Y una vez más, ante el nuevo, perpetuo, proyecto de prórroga, solo queda recurrir a la única esperanza real que unifica y aquieta el país: la conquista del Mundial.