Las escuelas de negocios saben bien que los grupos de interés no solo evalúan a las empresas por sus resultados financieros, sino también por la credibilidad, coherencia y humanidad de sus líderes. En el ecosistema empresarial catalán, caracterizado por la convivencia entre grandes corporaciones, pymes industriales y startups tecnológicas, la comunicación directa del CEO se convierte en un elemento diferencial para atraer talento, generar confianza inversora y reforzar la cultura interna.
Las exigencias para el liderazgo ejecutivo en Europa nunca han sido tan altas. Los últimos datos aportados por los informes de la organización europea APCO, que abarcan Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, revelan una profunda paradoja: aunque el 54% de los europeos afirma que la reputación de los directivos de una empresa les influye más que la publicidad, solo el 9% dice sentirse realmente impresionado o conmovido por algún líder empresarial. Es decir, el poder de la palabra del CEO es enorme, pero su impacto real sigue siendo limitado.
La razón de esta desconexión está en la falta de autenticidad percibida. Solo el 31% considera que la comunicación de los ejecutivos es auténtica, el 35% la ve como fiable y apenas el 32% la percibe como clara y precisa. En un contexto marcado por la transparencia y la sobreexposición mediática, los discursos excesivamente controlados o poco coherentes con la realidad empresarial generan desconfianza.
Más allá de la reputación, estos factores tienen consecuencias directas en el negocio. El 63% de los ciudadanos afirma que la imagen del liderazgo influye en si recomienda o no una empresa. El 64% reconoce que afecta a sus decisiones laborales, y el 5 % asegura que influye en sus decisiones de inversión. Esto confirma que la comunicación del CEO no es un asunto cosmético, sino un factor estratégico con impacto económico real.
El 63% de los ciudadanos afirma que la imagen del liderazgo influye en si recomienda o no una empresa y el 64% reconoce que afecta a sus decisiones laborales
El 87% de los europeos, según la misma encuesta, considera que los líderes empresariales deben hablar de forma abierta y directa en momentos de crisis, especialmente cuando estas son de carácter económico. Además, el 73% afirma que un liderazgo visible inspira confianza en los empleados, y el 61% cree que el liderazgo intelectual de los ejecutivos contribuye a mejorar la reputación de las empresas.
¿Y qué esperan realmente los europeos de sus líderes empresariales? Principalmente, dos cosas: coherencia entre lo que dicen y lo que hacen (61%) y una clara alineación con la visión y la misión corporativa (59%). Por lo tanto, de cara al futuro el reto para los CEO no será solo ganar visibilidad, sino construir credibilidad, confianza y coherencia.
2026: un contacto más próximo con el CEO
En 2026, los planes de comunicación más eficaces serán aquellos que integren el contacto personal del CEO como eje estratégico. La presencia física en eventos, encuentros con empleados, reuniones con públicos de interés o foros sectoriales aporta una dimensión humana que ningún canal digital puede sustituir completamente. El contacto directo permite escuchar, generar empatía y transmitir mensajes complejos con mayor credibilidad.
En este contexto, permanecer en la sombra comunicativa, que se practica con demasiada frecuencia se convierte en un riesgo. La ausencia del CEO en la comunicación pública suele interpretarse como falta de transparencia, distancia con la realidad social o incluso desinterés por los impactos de la actividad empresarial. En una época en la que la transparencia es una expectativa social, delegar toda la comunicación en otros niveles de decisión debilita la confianza y deja un vacío narrativo que otros —medios, redes o competidores— pueden ocupar. Evidentemente, no hay que estar todos los días ni a todas horas en la comunicación pública de la compañía, pero tampoco hay que estar completamente ausente.
Los máximos ejecutivos de las empresas catalanas deberán ejercer un tipo de comunicación más transparente, activa e integrada, capaz de fortalecer la reputación empresarial, afianzar relaciones con los grupos de interés y responder con eficacia a los desafíos sociales y tecnológicos.
Los CEO de las empresas catalanas deberán ejercer un tipo de comunicación más transparente, activa e integrada, capaz de fortalecer la reputación empresarial
Las palabras y acciones de los CEO son determinantes para la percepción que los grupos de interés tienen de una empresa. El papel del CEO como narrador principal de la historia de la compañía es fundamental para establecer la cultura, los valores y la dirección estratégica de la organización. Tengamos en cuenta que alrededor de seis de cada diez personas valoran significativamente las decisiones y comunicaciones del CEO al formar su opinión sobre una empresa, según diversos informes publicados por la compañía McKinsey.
Esto implica que los CEO de las compañías catalanas, sean del tamaño que sean, deberán comunicar con propósito y coherencia para alinear tanto a equipos internos como a clientes, inversores y comunidades externas. La comunicación del máximo dirigente influye en la cohesión interna y la confianza externa, pilares esenciales en un contexto competitivo y globalizado.
Algunos expertos en liderazgo corporativo y comunicación destacan la importancia de un enfoque ético y humanista. Como ejemplo citaré a José Antonio González, director global de Relaciones Laborales en Hewlett Packard y a Juan Rovira, consultor experto en liderazgo y profesor de Esade que recientemente apuntaban que “estamos ante una crisis de valores fundamentales” y que los líderes deben comunicar con honestidad, empatía y sentido ético para recuperar la confianza de todos los públicos.
Otras voces especializadas en comunicación estratégica resaltan que los líderes deben dominar no solo el contenido de sus mensajes, sino también los canales y formatos, adaptándose a nuevas audiencias y tecnologías emergentes.
Para cumplir con estos retos, los CEO catalanes tienen a su disposición un conjunto de herramientas que facilitarán tanto la comunicación interna como externa:
Para empezar, disponen de las redes sociales profesionales como LinkedIn para compartir ideas, posicionamientos estratégicos y reflexiones de liderazgo, ayudando a humanizar la figura del CEO. Por supuesto, disponen de plataformas internas de comunicación como Teams para fomentar el compromiso y la alineación con la cultura corporativa. También quisiera destacar que los pódcast y las newsletters ejecutivas serán canales interesantes para profundizar en temas relevantes para empleados y grupos de interés.
Los eventos corporativos seguirán creciendo en 2026: permiten una interacción directa entre los líderes y sus audiencias y funcionan como espacios de confianza y conexión emocional
Existe también una tendencia, que en 2026 seguirá y crecerá una vez superados los efectos que provocó la pospandemia, que es la celebración de los eventos corporativos, sobre todo presenciales, pero también híbridos o virtuales para los presupuestos más modestos. Los eventos permiten una interacción directa entre los líderes y sus audiencias y funcionan como espacios de confianza y conexión emocional con diferentes públicos.
Estos encuentros no solo sirven para presentar resultados o anunciar estrategias, sino también para reforzar los valores culturales, escuchar de primera mano las preocupaciones de clientes y empleados, y mostrar un liderazgo accesible y comprometido. En un mundo cada vez más digital, los eventos corporativos mixtos (físicos y en línea) ayudarán además a reducir huellas ambientales y a amplificar el alcance de los mensajes sin perder impacto humano.
Adoptar nuevas tecnologías, dominar múltiples formatos comunicativos y potenciar los eventos corporativos como espacios de diálogo serán claves para que los líderes refuercen la credibilidad, generen confianza y lideren con éxito en sus entornos.
Ya no sirve seguir escondidos bajo la carpeta de la gestión o la timidez; ya no sirve tener perfiles profesionales “muertos”; y ya no son tiempos de silencio y falta de transparencia.