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Los últimos días de septiembre se ha hecho público que una comisión independiente de la Premier League inglesa ha considerado culpable al Manchester City de la inmensa mayoría de cargos (114 sobre 115) que le habían imputado, en general referidos a asuntos de financiación y de transparencia. El caso había empezado a inicios del 2023, cuando la Premier League lanzó una primera acusación porque pensaban que el club no le estaba proporcionando la información que consideraban adecuada. La investigación que ahora se ha resuelto abarcaba el periodo que va entre las temporadas 2009/10 y 2017/18. El comunicado de esta comisión dice lo siguiente:
- El Manchester City formalizó contratos simulados (que tergiversaban el acuerdo real entre las partes) con varios socios comerciales, y también se basó en acuerdos simulados con otras entidades, para inflar artificialmente los ingresos del club y reducir sus costes.
- El club presentó cuentas con datos incorrectos y ocultó la situación real de sus finanzas a los auditores y a los organismos reguladores del fútbol.
- El Manchester City incumplió de manera significativa los límites de gasto tanto de la Premier League como de la UEFA.
- Durante la investigación de la Premier League, el Manchester City incurrió en múltiples incumplimientos de sus deberes de cooperación y de máxima buena fe hacia la Liga (se confirmaron tres de las cuatro infracciones presuntas).
¿Qué significa todo esto en términos llanos? Pues que el club con capital de los Emiratos ha usado mecanismos espurios para sanear sus finanzas. Sus gestores propiciaban que terceras partes inflaran sus contratos de patrocinio y se las compensaba después por la puerta de atrás. Era una manera de inyectar dinero evitando las regulaciones tanto de la Premier League como de la UEFA. Este entramado para eludir controles y alimentar el club con dinero del petróleo se conoce como Longbow Project e incluía el llamado Acuerdo Fordham, en virtud del cual esta entidad externa hacía de testaferro para incrementar los ingresos del club y mermar las pérdidas.
Los cuatro puntos que hemos visto antes en el texto del comunicado de la comisión se corresponden en la práctica con los siguientes ámbitos:
- Manipulación de las cuentas anuales a través de inflar los ingresos y reducir los gastos (54 cargos).
- Incumplimiento de las normas de fair-play financiero de la Premier League (siete cargos).
- Incumplimiento de las normas de fair play financiero de la UEFA, que la Premier League asimila como propias (5 cargos).
- Falta de colaboración con la investigación (en este apartado es donde hay el único punto de los 115 en que no han sido encontrados culpables). Es un hecho constatado que la principal estrategia legal del Manchester City ha sido entorpecer las investigaciones en curso (35 cargos).
De momento, la respuesta del club se ha canalizado a través de un vídeo muy inquietante con declaraciones de Ferran Soriano, consejero delegado de la entidad de Manchester y también del City Football Group. La tesis principal de las manifestaciones es que el veredicto se basa en una única acusación que, además, consideran que es falsa. En la declaración, Soriano también aprovecha para anunciar que presentarán una apelación, que es una posibilidad que ofrece el procedimiento.
El club ha usado mecanismos espurios para sanear sus finanzas. Terceras partes inflaban sus contratos de patrocinio y se las compensaba después por la puerta de atrás
A partir de ahora, toda una serie de acciones irán cayendo como fichas de dominó. En primer lugar, como decíamos, el club presentará una apelación a un comité diferente del que lo ha considerado culpable, pero no para volver a juzgar el caso, sino para revisar la solidez del veredicto. Previsiblemente, la resolución será a principios de 2027. En paralelo, un comité estudiará qué sanción corresponde aplicar, que seguramente girará alrededor de las opciones siguientes:
- Multa económica.
- Deducción de puntos en la competición (una deducción muy elevada podría implicar un descenso de categoría).
- Descenso de categoría o expulsión de la Premier League.
- Penas para los ejecutivos implicados.
Si la apelación no tuviera recorrido, el Manchester City podría pedir un arbitraje sobre aspectos concretos donde tenga discrepancias y contra la decisión de este árbitro, aún podría interponer un recurso al Tribunal Supremo británico (la High Court), que actuaría como tribunal de apelación, pero siempre en aspectos muy concretos. Lo que es seguro es que el club no podrá escalar la situación al Tribunal del Arbitraje del Deporte (TAS), dado que está prohibido en el ámbito de la Premier League.
Adicionalmente, podrían existir reclamaciones por parte de aquellos clubes que se consideren perjudicados. En 2020, el Manchester City ya estuvo a punto de ser sancionado por la UEFA, que pretendía excluirlo de la Copa de Europa, por motivos muy parecidos a los actuales, pero el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) anuló la sanción, básicamente por prescripción, y es que la sanción hacía referencia a unos hechos del período 2012-2016. En este caso, la elevación fue posible porque la sanción no provenía de la Premier League, sino de la UEFA.
Medios de Madrid no han perdido ni un segundo a la hora de vincular al entrenador catalán Pep Guardiola con el caso, cuando la realidad es que durante nueve temporadas, Guardiola solo trabajó en el Manchester City en dos
Por cierto, respecto al veredicto que hemos conocido estos días, hemos visto cómo medios de Madrid no han perdido ni un segundo a la hora de vincular al entrenador catalán Pep Guardiola con el caso, cuando la realidad es que, del período objeto de la investigación, nueve temporadas, Guardiola solo trabajó en el Manchester City en dos de ellas. Mucho más afectados desde el punto de vista cronológico están el exmadridista Manuel Pellegrini y el italiano Roberto Mancini.
El año 2008 es cuando los accionistas actuales tomaron el control del Manchester City, que tiene una estructura de propiedad bastante compleja, porque hay varias capas superpuestas: el accionista único del club es una entidad llamada City Football Group, que a su vez tiene tres accionistas, el principal de los cuales es el Abu Dhabi United Group, con un 81% del capital. Los otros accionistas son la firma californiana Silver Lake Technology Management (un fondo de inversión de empresas tecnológicas), que tiene un 18% de las acciones y, en el ámbito testimonial, CITIC Group (una compañía estatal china de inversiones), con 1%.
Volviendo al Abu Dhabi United Group, cuyo nombre completo es Abu Dhabi United Group for Development and Investment, tiene como propietario al jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, miembro de la familia real de aquel emirato y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos, un estado que preside su hermano.
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